Nuestros labios empiezan a rosarse, es imposible no inmutarse cuando su mano está acariciando mi cuello y siento un pequeño golpe en la boca del estómago, mi ritmo empieza acelerarse después de paralizarse por su tacto. Me separo de sus labios y volteo el rostro.
-No sigas con esto Maxy.
Sin decir nada se levanta y ofrece su mano para ayudarme.
-¿Queréis comer?
-Si, arreglaré unas cosas y hago algo.
-Ya prepare de comer en la tarde y te guarde.
-Vale, ya regreso.
Me tumbo en la cama, había estado bien en todo el día ocupada en el trabajo, en clase y quería llegar pero no esperaba que el pudiera hacer eso, fingir estar desmayado para burlarse de mi, es vil. Quizá si estuvo mal, incluso inmaduro la carta que le hice pero ya esto fue aun más pesado, me asusto verlo ahí tendido en medio de la sala, niego con la cabeza.
Lo peor es que se aprovecho de mis buenas intenciones para besarme, oh Dios mio. Me sentí tan vulnerable en un principio, nuestros labios juntos una vez más. Termino en dejar la ropa que lleve para cambiarme en la mañana y voy a la cocina donde él esta sirviendo la comida para mi, vaya que huele bien.
-Eso se ve muy bien. Le digo tímida y mi estómago ruge.
-Lo está. Hace un ademán y tomo asiento, me sorprende su amabilidad después de no continuar el beso.
**
-Gracias, estaba delicioso.
-Que bueno que te gustó. Me mira como si quisiera que le contara algo.
-Imagino que visitaste a Mario. -¿Cómo está? Intento entablar una conversación.
-No puede caminar hasta ahora, pero se recuperará pronto. -Creo que lo que está menos bien son sus ánimos.
-Es algo que pudo haber evitado.
-Igual deseo que pronto salga de eso.
-Si. -Venga, trae tu linda cola aquí. Golpea el sofá invitándome.
-Tengo que dormir. Volteo los ojos.
-No, yo quiero saber cual es la razón de tu temperamento.
-¡No soy temperamental!
-Hey no dije eso. Vuelve a dar unas palmadas y me acerco a tomar asiento de mala gana.
-¿Por qué eres tan obstinada? Apoya su barbilla en la mano.
-No soy obstinada.
-¿Siempre tienes mal genio? Lleva su dedo índice a los labios fingiendo pensar.
-No lo tenía, hasta que te cruzaste en mi camino.
-Entonces decís. -¿Qué el del problema soy yo? Levanta ambas cejas.
-Si. -Tu piensas que soy una pesada y yo que eres irritante.
Se echa hacia atrás para reír y sus ojos se vuelven pequeños, que sonrisa tan absurda.
-Noto que te habéis hecho buena amiga de Gina. -Y si te contó eso es porque hablaban de mi. -¿O no?
-Le decía lo exasperante que resultas.
-¿Qué te parece si tratamos de hacer mejor los días que quedan?
-¿Harías eso posible? Inclino ligeramente a un lado la cabeza.
Alza sus hombros y me tiende su mano, la observo por segundos me esta ofreciendo una especie de tregua. Estrecho su mano y sonrió, ni que estuviéramos en guerra.
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Juegos peligrosos.
RomantikEl deseo tiene nombre y ese es Maximiliano Franco, mientras que la tentación posee unos preciosos ojos marrones Alison Maxwell. Sensación pura y sentimientos explosivos, una combinación de juegos peligrosos. El lo tiene todo, no busca mas que vivir...
