Capítulo 10.

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Siento como si un tren me hubiese pasado por encima, me levanto poco a poco, madre mía ¿Dónde estoy? ¿Cómo llegue hasta aquí? ¿Y esta camiseta? ¿mi ropa? Son muchas preguntas que debo aclarar, bajo de la cama y sigilosamente voy hasta la puerta, la abro y saco la cabeza para observar el lugar, puedo ver un gran sofá negro de cuero, otra puerta al lado, escucho el encendido y un olor delicioso. Me dejo llevar por el olor y el sonido, en la cocina hay un hombre con vaqueros, sin camisa, de espaldas dejando a la vista tatuajes y cuerpo atlético, estoy estática no creó que sea...

Se gira y unos ojos verdosos están observándome.

-Buen día. -Toma asiento.

-Tu. Entre cierro los ojos. -¿Por qué estoy aquí. -¿Qué me has hecho?
Pregunto bajito y hasta me cuesta hablar por la vergüenza que me da al pensar que si fue el quien me quito el vestido.

Solo esta mirándome y me recorre el cuerpo, esta serio y un miedo se hace presente en mi.

-Te he preguntado. -¿Qué has hecho?

-Shuu. -Estáis en mi terreno el que levanta la voz aquí, soy yo y no hay necesidad de hacerlo. Su voz es calmada pero firme, coloca los platos en el mesón y se sienta.

-Anoche vi que un tío le echaba un polvo a una bebida, se la pasaron a una mujer y esa eras tú, lo supe cuando te diste vuelta para salir, mire que ese tío iba a seguirte y pensé que podía ayudar, estaba en el estacionamiento forcejeando contigo. -¿Lo recuerdas?

A medida que va diciéndo llegan momentos borrosos, se que baile mucho y ese chico amigo de Jacob, el nuevo amigo de Alice del campus estuvo atento conmigo y sí, recuerdo a Maxy llegar, cruzar palabras con él pero nada más y una punzada en mi cabeza me quita las ganas de querer recordar.

-Recuerdo poco, que llegaste pero no lo suficiente. -Nada más después de ahí.

-He hecho para los dos. Señala las panquecas cubiertas con miel. Solo le observo no pienso moverme de aquí hasta que me de una explicación, aunque muera de hambre y quiera probar eso que se ve delicioso. Me cruzo de brazos.

-Como quieras. -Hice que se fuera, como dijiste que no llevabas coche me ofrecí ayudarte, te iba a llevar a tu casa pero me pediste que te llevará conmigo y fue mejor para mi traerte aquí. Te lleve al baño y vomitaste, te busque una camiseta, te acosté. Es todo. -Ese tío te drogo, es por eso que no recuerdas.

Vomite, me quito el vestido; no es la primera vez que me ve en ropa interior pero no de esa manera, me acostó. Trago saliva y estoy mareada.

-No hice nada más que ayudarte. -Y no te preocupéis. -Que no follo con mujeres que no saben de si.

Es un alivio, digo, al menos fue él y no un completo extraño, aunque este sea un completo idiota.

-Gracias. Me encojo de hombros sin saber que más decir pero sabiendo que hacer, como se tomo la molestia de hacer desayuno me siento a comer.
Esto esta delicioso y sumado con mi hambre irracional mucho más. Empieza a sonar un teléfono Maxy se levanta, mientras yo caigo en la cuenta de que Alice no sabe nada mi, debe estar tan preocupada y molesta, debo avisarle que estoy bien, tendré que pedirle una llamada al hombre de cabello largo y sexy.

Pasado unos cinco minutos ya esta de vuelta, he terminado rápido y lavo los platos. Volteo a verle ahora lleva puesto una franela blanca ajustada, ahí parado mirándome y como mi corazón empieza a ir más rápido desvío la mirada a lo que estaba haciendo.

-¿Me prestas tu teléfono para hacer una llamada? Pregunto dándole la espalda.

-Debo salir ahora y le he pedido a un amigo que venga a por ti. -Te llevará a tu casa.

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