17. Historias no contadas

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17. Historias no contadas

-¡Muere Bonnie, muérete! -grité mirando la pantalla. Bonnie se encontraba al lado de la puerta del despacho y no conseguía echarlo. Tan sólo tenía un treinta por ciento de batería y no la gastaría en cerrar las puertas. Me matarían igual, además de que Chica se encontraba ya en la cocina. Estaba perdida-. Vamos, nunca paso de la segunda noche, soy malísima en este juego.

-¿Qué haces hablando sola? -preguntó Emma extrañada entrando en mi habitación.

-Em, nada, sólo juego a Five Nights At Freddy's.

-¡Ah! Ese juego tan estúpido. Pensaba que eras inteligente.

-¿En serio me lo dices tú? -ella me miró como si no supiese a lo que me refería. Pobre-. No llegas a entenderlo, olvídalo -se encogió de hombros.

Seguí mirando la pantalla, Bonnie se había ido y Chica retrocedía, afortunadamente.

-¡Eh, Anna! -gritó Zuri entrando en la habitación-. ¿Te vienes a jugar al béisbol al parque?

-¡Claro! -exclamé con una sonrisa.

Luke entró en la habitación enseguida comunicando que él se apuntaba.
Yo, sinceramente, después de lo ocurrido en la fiesta no sabía cómo comportarme con él.

-¿Qué haces? -preguntó mirando a la pantalla-. ¡Ah, sí! Yo me pasé todas las noches, este juego es una mierda. Ni siquiera da miedo.

En ese justo momento, Chica me apareció en la pantalla gritando haciendo que sus dientes afilados apareciesen en primer plano, pero yo no me inmuté. En cambio, Luke dio tan salto y grito que se cayó de la cama.

Todas empezamos a reír.

-Será mejor que vayamos al parque antes de que a Luke le dé un infarto por un pollo electrónico.

Todas reímos de nuevo.

Yo me vestí con mi camiseta de béisbol con las mangas rosas y él centro en blanco y me coloqué mi gorra de los Yankees después de peinarme el pelo y recogérmelo en una trenza a un lado.

-¿Ya estás? -preguntó Zuri y asentí. Los cinco (sí, Ravi se vino para acompañar a Emma y dar una vuelta a la señora Kieppling) entramos en el ascensor y bajamos al vestíbulo.

-¿Y Jessie? -preguntó Tony.

-Está en el rodaje, ¿por qué?

-No, por nada -dijo, se sonrojó y siguió a lo suyo.

-Tony lo pasó muy mal cuando Jessie salía con Brooks. A mí Tony me cae muy bien y lo quiero para Jessie -comenzó a contar Emma de camino al parque.

Asentí. La verdad es que mis consejos como Doctora Amor no les vendría mal. Pero mis consejos no se aplican a mí, al parecer.

Los cinco llegamos y nos colocamos en una parte del Central Park mientras Emma y Ravi se sentaban en un banco.

-Bien, haremos turnos -dijo Luke-. Ahora Anna es la bateadora, Zuri la central y yo el que tira la bola, ¿de acuerdo? -asentimos.

La hermana de JessieHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora