» capítulo 24

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"¿De nuevo arreglándote para un sábado en la noche? ", preguntó mi padre en el marco de la puerta, viendo cómo me maquillaba.

"No llegaré tarde, lo prometo", dije y él negó con media sonrisa.

"¿Te interesa mucho este muchacho verdad?", dejé de maquillarme para mirarme al espejo y asentí. "Es bueno que hayas encontrado a alguien".

Me giré a verlo y entrecerré mis ojos.

"¿Tú diciendo eso?", él comenzó a reír.

"Sigo hablando con Liz, me dice cosas estupendas de él", sonreí.

"Es estupendo papá", me puse de pie y besé su mejilla para ir al baño y tomar un par de pastillas.

"Sólo recuerda que mañana tienes que ir a la clínica temprano", recordó y asentí.

"Él está consciente de ello", mentí.

"Qué bueno que lo sepa", respondió y apreté mis labios.

"Sí...", dije apenas.

Era yo o de pronto todo mundo me presionaba para que le dijera a Luke. A mí no se me hacía algo realmente importante, quiero decir. Claro, podría traer consecuencias graves pero en este momento estaba perfectamente bien, no hay peligro que pueda correr por mí. Si lo pude superar una vez, supongo que podría hacerlo de nuevo si llegase a pasar. Me miré una vez más en el espejo, no me arreglé tanto, sólo un poco de maquillaje básico y natural. Ya empezaba a hacer frío por lo que me puse una blusa de botones azul marino con figuras de pollitos por toda la tela. Me coloqué unos vans negros y mis jeans, junto con una chaqueta negra.

Como siempre, no sabía a donde me llevaría Luke, cada vez que salíamos me sorprendía con algo nuevo. Amaba eso de él. No era del tipo de chico que decía «¿qué quieres hacer?», «¿a dónde quieres ir?», tomaba iniciativa. Sí acaso llegaba a preguntar cosas como: «¿te gustaría comer tal cosa?», «¿te dejan hacer esto y aquello?».

La puerta sonó y salí corriendo antes de que mi papá abriera. Él estaba ahí parado con una camisa negra y una gorra volteada. Dios... Se miraba tan guapo con la gorra así.

"Oh no Salsita, dime que no te pusiste una camisa con patitos", dijo mirando mi ropa.

"Son pollitos".

"Aún peor", comencé a reír.

"Es lo que está de moda", me encogí de hombros.

"En el jardín de niños lo era", respondió entre risas. "¿Ya estás? Llegaremos tarde", confesó.

"Sólo iré a decirle a mi papá que ya me voy", corrí a su cuarto donde descansaba viendo un programa de TV. Le di un beso en la mejilla, y me advirtió lo de todos los días.

«Ten cuidado Zazil-Ha, ya sabes lo que tienes que hacer».

Por su puesto que lo sé, papá. No es como si fuera a coger o algo así, o al menos hoy no. No tengo planes de hacerlo, aunque él no me inspiraba mucha confianza. Salí de la casa donde vi a Luke con la puerta del auto abierta esperándome.

"¿Ahora me dirás a dónde iremos?", pregunté y él negó lentamente.

"Jamás", vi que sacó una cinta del bolsillo trasero de su pantalón.

"¿Qué es eso?".

"Una venda", respondió y se acercó para ponerla sobre mis ojos. "A partir de este momento, no podrás ver nada, ¿de acuerdo?".

Supongo que no sería muy difícil, la duda me comería.

"Cada que me pides que cierre los ojos o que no vea, me da miedo Luke", confesé riendo y subí al auto donde él cerró la puerta y entró del otro lado.

Airplanes » l.hHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora