Capítulo 2

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Hoy es un nuevo día. Hace sol, no llego tarde, los pájaros cantan en Zootrópolis...

Paseo por la calle haciendo guardia por si alguien necesita ayuda de una coneja policía, pero todo parece muy pacífico.

Se escucha una alarma en la zona de las panaderías y voy corriendo a paso de liebre.

Saco la pistola y entro en el local. 

Observo la sala y sólo veo a un zorro. El zorro astuto e intimidante.

-Arriba las manos -dije con frialdad-

-¿Me vas a disparar, conejita? Yo pensé que éramos amigos -dice el zorro con voz triste-

-Eres muy astuto y piensas que no voy a disparar solo porque hayas dicho esas palabras.

-No te pienso convencer. Arréstame si quieres. No voy a escapar.


Observo la señora que está detrás del mostrador y las barras de pan y bollos tirados por el suelo. El zorro quería robar el pan. Qué embustero.

Le arresto con las esposas y le llevo a comisaría.

Observo al zorro detrás de las rejas. Tiene suerte de que no esté el jefe aquí porque iba directo al calabozo.

-¿Qué me vas a hacer ahora? ¿Vas a jugar conmigo a polis y cacos? Yo sé jugar a eso -dijo con voz seductora-

-Esperaremos a que venga mi jefe y veremos que castigo te ponen. Desde unos azotes hasta la muerte.

-¿Los azotes me los puedes dar tú? -dice el zorro con picardía-


No estoy segura de si está de broma o en serio, pero eso me hizo sonrojarme.

-No tiene gracia, zorro.

-Me llamo Nick, señorita Judy.

-Lo que me sorprende es que te acuerdes de mi nombre.

-Como para olvidarlo...


Me puse aún más colorada y tuve que apartar la vista.


-¿Por qué te muerdes otra vez los labios, coneja?


Dejo de morderme los labios. No entiendo porqué lo hago. Es inconscientemente y sólo ocurre con él. Pero ese zorro no me provoca ningún sentimiento, solo me intimida. Me cae bien, nada más.


-Bueno... ¿me vas a sacar de aquí? -dice Nick ya impaciente-

-¿Por qué debería hacerlo?

-Porque era la panadería de mis padres y lo hice a propósito para que vinieras y pudiera verte.


Pongo los ojos como platos y mi corazón se acelera.

Le doy las llaves y me voy al baño. Mi nariz está roja, ya no está sonrosada. ¿A caso el zorro quiere hacerse amigo de un conejo tonto que es policía para salvarle de todos los líos en los que se mete?

Escucho que Nick peta en la puerta del baño y me tapo la cara con las manos.

-¿Nos vamos o te vas a quedar ahí para siempre?


Suspiro con nervios y salgo del baño.

Miro a Nick y me vuelvo a poner nerviosa.

¿Que me está pasando?

Salgo a la calle con Nick, mientras patrullo y observo si pasa algo en el que la policía tenga que meterse.

A lo lejos observo una pelea entre dos perros y voy corriendo y siento que Nick me sigue, eso me hace temblar.

Me acerco a los perros que se pelean y me dispongo a separarlos. Emito un grito y salgo disparada por los aires.

Estoy tirada en el suelo con los ojos cerrados. No logro abrirlos, y eso me asusta.

Un perro me mordió y me lanzó lejos, pero he conseguido frenar la pelea. He cumplido.

Logro escuchar voces. Es Nick. O por lo menos solo logro escuchar su voz. Es increíble lo que me gusta su voz. Todo él es interesante. Me gustaría saber sus manías y verle dormir por las noches.

-¡Judy, despierta! Tengo que llevarte al hospital. Eres un desastre. Coneja tonta. ¿Cómo pude dejarte hacer eso? Es culpa mía.

Despierto y veo borroso.

Siento como Nick se sorprende y me abraza. Me coge en brazos y me lleva hasta un banco.

Me siento y miro el cielo, aturdida.

Me siento feliz porque Nick me ha hecho una muestra de cariño.

-Mira como tienes el brazo. Estás sangrando. Y la mejilla la tienes con rasguños.

Siento las manos de Nick sobre mi piel y un líquido fresco que moja mi piel herida.

Me quejo y veo la cara de Nick. Sonrío. Le importo. No me ha dejado tirada.

Nick está concentrado curando mis heridas y cuando termina levanta la vista y me mira a los ojos.

No aparto la vista, sólo mantengo viendo sus ojos verdes.

-Ven, que te voy a curar esos rasguños de la mejilla. -dice el zorro con una voz dulce-

Se acerca y con una toallita mojada me toca la mejilla ensangrentada y yo me quejo, pero no me aparto. Le sigo viendo a los ojos y él está viendo mi herida, pero durante un instante me ve a los ojos y aparta la vista de nuevo a la mejilla.

Le pongo la mano en su cara y sonrío.

Él para de curar mi herida y me mira a los ojos seriamente.

Se acerca y me besa.

A pesar del dolor de mi brazo y mi mejilla solo me concentro en el beso.

No me puedo creer que esté pasando. Le quiero. Sí que le quiero.

Se aleja de mi cara y me mira a los ojos.

Le veo yo también a los ojos y le devuelvo el beso.

¿Será así a partir de hoy, o sólo será un momento de emoción?

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