especial Escornio y Viries

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Para fa_319912 espero lo disfrutes.

Escornio 2/2

Fantasmas, oscuridad completa, gritos y gemidos, si poder mover un músculo, la incertidumbre y el dolor ¿Estaba? ¿No lo estaba? ¿Existía? ¿Existió? ¿Estaba loco?

No lo sabía, pero estaba solo, tan, pero tan solo, tan confuso y perdido, solo quería parar, ella no iba a volver, había aprendido a vivir con ello.

Pero la incertidumbre y el dolor no desaparecían de sus sueños, lo atormentaban sin descanso, los oscuros demonios que se alimentaban de la esencia, de los recuerdos de ella, ya no quería recordar, pero temía olvidarla.

Todo marchaba bien durante el día, se ocupaba, hablaba con la gente, se divertía, era feliz, pero cuando llegaba la noche todo cambiaba.

Volvía al pasado, a preguntarse ¿Que había sucedido? ¿Donde estaba? ¿Lo había traicionado? Y lo peor de todo ¿Estaba viva?

Era esa la pregunta que más tormento le causaba, claro, cuando se convencía de que había existido, de que no era producto de su imaginación, que era real, y que se había ido.

Ahora solo le quedaban recuerdos, pesadillas, y la extraña sensación de vivir entre sueños, se sentía como si toda su visa transcurría el piloto automático.

Desde el día en que se fue, todo parecía tan sombrío, nada brillaba tanto, era tan extraño, pero tenía que vivir con ello.

Los días eran mejores, aunque no eran del todo buenos, nada iba a cambiar, seguiría viviendo su vida como en una bruma, no tenía salida, pasaría el resto de su vida atrapado en el recuerdo, hasta que la culpa, el dolor y resentimiento se lo tragaran. Si, asi creyó que sería su vida.

Caminar entre la gente, gris y ordinaria, él, con su alma tan negra, odiándolo todo, perdido en el mar de monotonía, de pronto, la encontró, ajena a todo, suspirandole al alba, mirando a todos sin verlos en realidad.

Parecía flotar, envuelta en un halo de superioridad, de colores solidos y profundos, de ojos pardos y eterna amargura, única extraña, excepcional, con una sola mirada, logró sacarlo de su letargo, con una sola sonrisa burlona, logró encender, en el fondo de su alma, aquello que creyó haber perdido.

Ella no era como las otras chicas, ella brillaba, tenías que mirarla, era casi obligatorio, por más que ella tratara de evitarlo.

No toleraba las tonterías, y era más terca que una mula, y más dura que una piedra, si, pero Escorpio sabía por experiencia, que muy dentro de ella, ardía con fuerza un corazón indomable y sediento de amor.

Se acercó a ella, asi, sin pensarlo mucho, como guiado por una fuerza magnética.

- ¿Tu nombre? - Preguntó, ella ni siquiera lo miró.

- ¿Te importa? - Respondió ella arisca, sin saber que solo logró fascinarlo más.

- No en realidad - Dijo Escorpio con una sonrisa socarrona - De cualquier forma te llamaré amargada - Le dijo.

- Ese no es mi nombre - Dijo ella ligeramente ofendida - Y tu no eres nadie para llamarme amargada, ese no es tu problema.

- Pues, como no sé tu nombre te llamaré como me de la gana, señorita amargura - Ella frunció el ceño ofendida - Pero no te preocupes, creerás que estoy loco, pero esa alma amargada tuya es lo que más me llamó la atención - Ella lo miró confusa, Escorpio sonrió con suficiencia, y se recargó en su mesa - Verás, mi nombre es Escorpio, y lo cierto es, que odio a todo el mundo, y soy un megalómano, como tú creo que todos aqui son unos idiotas, y, creo que tú no lo eres, y que podríamos llevarnos bien - Le dijo mirándola a los ojos, ella permaneció confundida unos segundos, pero por fin, por un instante, sonrió, a él casi le da un infarto.

- Bien, señor "odio al mundo", creo que tenemos los mismos gustos, espero que nos llevemos bien - Dijo ella con solemnidad - Mi nombre es Capricornio, es un gusto, señorito Megalómano - Dijo extendiendo su mano.

- Creo que este es el comienzo de una gran amistad, señorita amargura - Dijo Escorpio estrechando su mano, ambos sintieron una pequeña corriente eléctrica, Capricornio apartó su mano tímidamente algo cohibida, ¿Que había sido eso? - Nos veremos - Se despidió Escorpio con una sonrisa, pero a Capricornio, más que una despedida, aquello le sonó como una amenaza.

Oh, Capricornio, lo era.

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