Su ensordecedora voz llamaba mi nombre, pero, en vez de buscar a quién pertenecía dicha voz, mi cuerpo se sumergía cada vez más en un profundo sueño, hasta que sentí cómo mi cabeza se golpeaba contra el sólido suelo.
(...)
El "agradable" canto de unos pájaros me despertó justo cuando un rayo de sol me pegaba en la cara, pero nada resultaba agradable, todo era como un estallido en mi cabeza, miro a mi alrededor, las suaves sábanas, la habitación en un estilo rústico, nada de esto me pertenecía. Y ahí es cuando una figura aparece traspasando la puerta, pero un rayo de sol ilumina su cara, lo que me impide siquiera acercarme a su rostro para verlo.
—¿Cómo sigues? —pregunta una áspera pero conocida voz.
—¿Harry?
—Esa no es una respuesta
Trato de levantarme rápido de la cama, pero me mareo y por poco caigo al piso.
—¡Ey ey ey!¿qué estás haciendo? —pregunta con furia, sujetándome para evitar que me caiga.
—¡Deja de tocarme! —quito sus manos de encima de mí, pero al hacerlo, me tambaleo y estoy a punto de caerme— ¿Dónde demonios estoy?
—Estás en un hotel, tarada, te rescaté anoche cuando por poco te convertías en una lata de cerveza.
Me dedico a examinar la habitación, sin prestar atención a sus palabras.
—No lo hice para esperar ninguna recompensa de tu parte, pero un "gracias" no mataría a nadie.
—Te pagaré lo que gastaste en el hotel —digo volviendo a recostarme sobre la cama, tratando de calmar el dolor de cabeza.
—Demonios ¿qué te pasa? No te estoy hablando de dinero, ¿acaso recuerdas algo sobre anoche?
—Escúchame —me levanto de nuevo de la cama— nadie te mandó a andar detrás mío como cola, no necesito a nadie que me siga y cuide de mí, y eso es lo que siempre haces, tratas a todos como una mierda y luego quieres enmendar las cosas rescatándolos como el gran héroe que te crees, pues ¿sabes algo? No eres ninguna clase de héroe, Harry, así que me "salvaste" ayer, ¿de qué?¿De emborracharme y amanecer en casa de algún tipo por ahí? ¡Pues tal vez eso es lo que necesito!¡Tal vez necesito que dejes de joderme la vida de una vez por todas! —caigo en el suelo para evitar que vea mis lágrimas, pero es algo inútil, pues se agacha y me mira a los ojos.
No quiero que me mire a los ojos, no quiero que me vea con sus potentes ojos verdes.
Demonios, sus ojos.
Harry:
—Charlotte —la miro fijamente, luego de mencionar su nombre— me necesitas y lo sabes, y yo también te necesito y estoy tratando de vivir con eso, no sé por qué te necesito, ni por qué pienso en tí, pero lo hago, y no hay mucha explicación en eso, sí necesitas alguien que cuide de tí, igual que yo necesito alguien que diga que no necesita alguien que la cuide. Y lo admito, anoche no te salvé a tí, me salvé a mí mismo al evitar que pararas con cualquier chico por ahí, porque sabía que eso me dolería mucho más a mí que a tí, así que sí, sí necesitas que te rescate y también necesitas que te cuide, porque sino lo hago, perdería algo que ni siquiera tengo, a tí.
Hay un enorme silencio en el que no decimos nada, solo nos dedicamos a mirarnos fijamente, no es un silencio incómodo, todo lo contrario. En menos de lo esperado ella se acerca a mí y pensé que me golpearía la cara y me diría una de sus palabras amenazantes, pero junta sus labios a los míos y rodea mi cuello con sus brazos mientras los dos seguimos tirados en el piso, mis labios se mueven al compás de los suyos, se levanta del piso, sin apartarse de mí, y yo hago lo mismo, se recuesta sobre la cama y me recuesta sobre ella.
¿Quién es esta chica y qué hizo con Charlotte?
Sus besos se vuelven mejores con cada segundo que pasa, rodea mi cintura con sus piernas, mientras jadea en mi boca, juega con mi cabello mientras me besa y ahora soy yo quien no puede controlarse, pero ella se adelanta y entra su mano por mi camisa, acariciando mi abdomen con sus suaves dedos, se separa de mí por un segundo y me mira fijamente, yo miro sus labios, ansiando probarlos de nuevo, esperando cualquier excusa para volver a juntar nuestros labios, ella sonríe, de una manera que no había hecho antes, sonríe sinceramente, no por complacerme.
Acaricia mi boca con sus labios y muerde mi labio inferior levemente, me saca la camisa y se dedica a mirarme, mordiendo su labio inferior, mientras yo miro su rostro, el brillo que hay en sus ojos.
—¡HARRY! —grita.
Sacudo la cabeza y me encuentro con Charlotte en frente mío con el ceño fruncido.
—¿Qué demonios estabas pensando?
—Em...nada ¿qué decías?
—Nada, solo...tráeme una aspirina por favor, siento como si mi cabeza fuera a explotar.
Salgo de la habitación, dirigiéndome al dispensario médico del hotel para buscar una medicina, golpeo mi cabeza con mi mano varias veces para sacarme esos pensamientos de la cabeza, ya ni siquiera sé distinguir entre mis pensamientos y la realidad.
Regreso a la habitación con la aspirina en la mano, toco la puerta y entro después de escuchar la voz de Charlotte.
Charlotte:
—Gracias —digo antes de tragar la aspirina— apenas me doy cuenta, esta no es la ropa que llevaba ayer ¿acaso...?
—No no no —abre los ojos como platos— mi hermana te ha vestido.
—¿Tu...tu hermana?
—Sí, está de visita en la ciudad y decidí llevarla conmigo a la gala, me ayudó a traerte aquí y luego se fue.
Demomios, así que la chica de ayer...era su hermana, y la chica que abrió la puerta en su apartamento...
¡Era su maldita hermana!
—¿Pasa algo? —pregunta.
—No nada, ¿me daré una ducha, puedes esperarme afuera?
—No, pero lo haré —ríe.
Se dirige a la puerta para salir, pero antes de que lo haga, llamo su nombre y él se voltea.
—Lo olvidaba, gracias —sonreí—
—No tienes por qué agradecerme —sonríe.
Harry sale de la habitación y aún siento su perfume cerca de mí, quería decirle tantas cosas, que pero para eso primero necesito asegurarme de que las siento.
Pero...¿no es obvio ya?
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Demente (h.s.)
CintaY lo peor es; que nadie está a salvo de enamorarse, de ser engañado, maltratado, nadie está libre de nada.
