Hoy, cuando nos despertamos, acompañamos a nuestra nueva compañera a hacer todo el papeleo y luego asistimos a clase como de normal, ella tuvo que quedarse en la habitación por ahora, claro. La mañana pasó rápido, y la hora de literatura fue extraña, más de lo normal. Eusebio estaba rarísimo, y yo no podía pensar en nada más que no fuera en si tendrá algo que ver con el señor Percival y Jackie... Por cierto, nadie parecía darse cuenta de su desaparición, desde luego era cuanto menos extraño.
Ahora estoy en el gimnasio, el entrenamiento acabó hace un rato, pero yo me he quedado un rato más. No queda nada para el siguiente partido, y es eliminatorio. Además, necesitaba pensar. En física estuve con Rebeca, pensé que le gustaría practicar un poco conmigo. Cuando la conocí me dijo que le habría gustado estar en el equipo. Pero en cambio a lo que yo esperaba, me dijo que hoy no podía, tenía mucho que estudiar. No me habría importado si fuese así, pero presentí que me mentía, y ahora no podía pensar en que había hecho para que no quisiera venir.
Estaba tirando a canasta en el preciso momento que oigo la puerta abrirse. El balón entra y yo sin prestar atención a la puerta lo voy a recoger.
-¡Buen tiro! -oigo entonces que alguien dice desde las gradas, me giro para ver le.
-Hey -sonrío y todas mis preocupaciones desaparecen -Rebeca... -Ella sonríe también- ¿No tenías que estudiar? -Ella ya se ha acercado hasta donde yo estoy. Me quita el balón sin mirarme sin que yo se lo impida.
-Quería darte una sorpresa- entonces me mira con una sonrisa algo pícara y lanza el balón que tras hacer una parábola perfecta, entra en la canasta."Esta chica es increíble..."- ¿Un partido?
Asiento, incapaz de pronunciar palabra alguna. Desde luego había conseguido su objetivo.
Pasamos un buen rato jugando.
-¡Te gané!-dice ella victoriosa
-¿Cómo? Has debido de contar mal, ¡he ganado yo!
-Imposible... Está claro que he ganado yo- recalca esta ultima palabra y ambas reímos divertidas.
-Bueno, si estás tan segura...
-Y tanto que lo estoy. Madre mía, ¿Como va ha ganar el instituto el campeonato si la mejor jugadora eres tu?
-¡Oye! -intento darle una pequeña colleja pero se me escapa ágilmente y huye corriendo por toda la cancha. Yo la persigo entre risas.
No llevo mucho tiempo tras ella cuando alcanzo cogerla del brazo y paro en seco. Ella, que seguía en movimiento, por inercia se ha cerca más a mi y ambas quedamos mirándonos a la cara muy cerca.
No decimos nada. Durante un tiempo solo se oyen nuestras agitadas respiraciones. Ella me mira a los ojos y yo a los suyos, de vez en cuando tanto a ella como a mi se me escapa una mirada a los labios de la otra, expresando el tremendo deseo de besarla que parece nacer de la nada. Pero no lo hago, no me parece sensato. Es entonces cuando dice, con un hilito de voz:
-¿Todavía les dices a tus amigos que no te gusto?
También quiere que la bese, y está a punto de hacerlo ella.
-Si-digo sonriendo con malicia y apartándome un poco.
Rebeca me mira preguntandome por que le hago esto, pero una pequeña sonrisa le delata y sé que en el fondo le gusta este pequeño juego.
-Bueno... ¿Sabes ya si han aceptado a Astrid? En ese caso debería ir a hablar con mi tío para que consiga que le asignen mi cuarto también a ella..
Levanto las cejas. Ella también sabe jugar, me está poniendo celosa, probablemente el otro día estuviese haciendo lo mismo. La chica sonría también con malicia.
-Pues no, todavía no sé nada.
-Vaya... -coge su mochila- si sabes algo me lo dices.
-Eso está echo.
Se acerca a la puerta y se pone su cazadora de cuero. Le queda tan bien...
-Nos vemos mañana Alex.
-Nos vemos.
Sale del gimnasio sin perder su característica sonrisa y me quedo sola otra vez.
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Mis Amigos Y Yo
Ficción GeneralAlex siempre ha sabido que su vida nunca iba a ser normal, y mucho menos desde que conoció a sus mejores amigos, con los que guarda un gran secreto. Ahora, ella y sus amigos se están viendo amenazados, ¿Cuál crees qué será su secreto y qué tendrá qu...
