Igual que todos los días, en mi móvil suena "here's to never growing up" (de Avril Lavigne), a las 7:30 indicándome que me tengo que levantar. Alargo el brazo para coger mi móvil, pero no lo encuentro. Enciendo la lámpara de noche y veo como Casy, sentada en el borde de su cama y mirando fijamente a la mesita donde suelo dejar el teléfono, lo hace aparecer y desaparecer intermitente mente.
-Lo siento - deja visible el móvil- estaba entrenando.
-Da igual. - mientras digo esto, apago la alarma. me visto y pronto me doy cuenta de que la cama de Jackie no está desecha. - ¿Dónde está Jack?
-No lo sé- Cassandra se encoje de hombros- Cuando vinieron los chicos les ayudé a entrar y todavía no la había visto.
-¿Crees qué habrá pasado algo?
-No creo, sabe apañárselas.
No le doy más importancia al asunto. Un poco más tare, cuanto me he preparado, cojo la mochila y la cazadora de Rebeca y abro la puerta de la habitación. Casy sigue con el pijama, mirando al infinito y acariciando a Dasy.
-Estás muy rara, ¿sabes? -me mira cuando hablo- ¿no piensas ir a clase?
-Hoy no tengo clase a primera hora, no está el profesor -aclara.
- ¿Y lo rara qué estás hoy? -levanto las cejas interrogándola con la mirada y recordando le que, si quisiera, no me costaría más que un pequeño dolor de cabeza el meterme en su mente.
-Ayer Charles me pidió que saliera con él.
-¿En serio? ¡Eso es genial!
Casy llevaba mucho tiempo hablando de ese chico. No lo conocía personalmente, pero me alegraba de que ahora estuvieran juntos.
-Lo sé.
-Entonces, ¿cuál es el problema?
-Ninguno, supongo. Es que todavía no me lo creo. -Sonríe.
-Pues cree te lo. -miro al reloj - tengo que irme -mientras cierro la puerta grito - ¡Luego nos vemos!
Voy corriendo por los pasillos y con suerte no me choco con nadie. Llego a clase unos minutos antes de que toque el timbre, normalmente no había todavía nadie. Pero hoy, sentada en primera fila, justo al otro lado de donde solía sentarme, estaba una chica castaña escribiendo en su cuaderno. Sonrío al ver la y me acerco.
Finjo un intento de tos para llamar su atención.
-¡hey, hola! - saco su chaqueta de detrás de mi espalda, donde la estaba ocultando - ¡La has encontrado! -Rebeca se levanta de su asiento y me abraza mientras pronuncia repetidamente la palabra "gracias" , yo me quedo algo sorprendida -¿Dónde estaba?
- Una chica del equipo la había cogido por error.-miento. No me conviene que sepa nada.
- Es genial, en serio. Le tengo mucho aprecio, me la regaló mi padre unos días antes de que... -se corta. Me mira un poco apenada y parece que intenta decidir si confía en mi o no para decirme lo que sea que está pensando - unos días antes de que muriera.
Me quedo helada. No me imaginaba eso.
- Yo... Lo siento -se le escapa una lágrima pero ella intenta detener el llanto- hey, no tienes que hacerte la fuerte, si necesitas llorar, llora.
-No. No te preocupes, estoy bien. Es que, todavía no lo acabo de asimilar.
-Bueno, pues si necesitas alguien con quien hablar o un hombro sobre el que llorar... -Me ofrezco, aunque, por lo poco que la conozco, no creo que su orgullo le permita acceder.
El timbre suena, y sin preguntar, me siento a su lado. A ella no parece molestarle.
- ¿Qué escribes? -le pregunto con curiosidad.
-Un diario. -me parece un poco extraño que alguien como ella escriba en uno. Al ver mi reacción, añade - me lo recomendó mi psicóloga. Así expreso todos mis sentimientos y no me siento tan mal.
La gente va entrando poco a poco en el aula y nosotras hablamos de varias cosas mientras tanto. Al parecer, cuando murió su padre, hace tan solo un par de meses, su madre decidió que no podría cuidar sola de sus dos hijos.(Ella y su hermano pequeño Fran) Así que, como Fran solo tiene cuatro años, decidió que Rebeca se quedaría con su tío Albert, que da clase en este internado a los cursos más bajos. No sé que asignatura.
Estoy bastante metida en la conversación hasta que, no sabría decir si para mi desgracia o mi fortuna, Hanna aparece por la puerta. Al principio simplemente me mira con cara de asco, pero pronto fija su atención en la cazadora que cuelga del respaldo de la silla de Rebeca y se queda atónita. Rápidamente deja la mochila en una de las mesas y sale del aula intentando que la chica de mi derecha no la vea. Aunque claro, la que le va ha reventar la cara no va a ser ella, sino yo.
Rebeca sigue hablando cuando me levanto y le pido que me disculpe un segundo. Salgo fuera y veo a Hanna al lado de la puerta de los servicios. Me acerco a ella.
- Buenos días Hanna, pareces algo nerviosa -pongo la sonrisa más falsa que puedas imaginar.
- ¿Que haces aquí Hudson?
- Verás, -prefiero ir al grano, el profesor debe estar llegando - se que tu le robaste la cazadora a la chica nueva.
Traga saliva.
- Yo no... -suspira enfadada - ¿cómo lo has sabido?
- No te importa. Ni tampoco como he conseguido recuperarla.
-¿Así que me la quitaste tu?
- Mira quien fue a hablar...
- Oye, lo siento. Yo solo... Le ¿quería gastar una broma? -parece que se piensa una excusa - Si, eso es. Era una broma de bienvenida. Se la iba a devolver.
- ¡Eres una puta mentirosa!
-¿Cómo me has llamado? -grita defendiéndose?
Estoy a punto de pegarle un puñetazo cuando oigo una melodiosa voz que me retiene.
- ¿Qué haces? ¡Le vas a hacer daño! -Es Rebeca.
-Te has librado. -Le digo en bajo y entra a clase.
Rebeca viene a mi lado un tanto enfadada.
-¿Qué ha pasado?
- Rebeca... - cruza los brazos y levanta una ceja. Yo suspiro - fue ella quien te quitó la chaqueta que te regaló tu padre. No la cogió por error, te la robó.
- Pero... ¿Por qué no me lo habías dicho?
- No quería que te preocuparas. -Digo lo primero que se me ocurre.
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Mis Amigos Y Yo
Ficção GeralAlex siempre ha sabido que su vida nunca iba a ser normal, y mucho menos desde que conoció a sus mejores amigos, con los que guarda un gran secreto. Ahora, ella y sus amigos se están viendo amenazados, ¿Cuál crees qué será su secreto y qué tendrá qu...
