<Los secretos no duran para siempre, tarde o temprano saldrán a la luz>>
-BC
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En el cielo resonaban las estruendosas pisadas de Miguel, él trataba de ser lo menos impaciente posible, pero le preocupaba que el creador se demorara más de lo debido, y con la urgencia que tenia de consultarle como las cosas iban transcurriendo, no mejoraba el ambiente.
Miguel al principio le agrado la idea de brindarle ayudar a Dios, pero las cosas definitivamente se estaban saliendo de la manos. Ya no veía el caso de continuar con esta absurda rivalidad, y lo peor de todo es que por seguir insistiendo, le costaría la vida a dos millones de Ángeles, y todo por aplacar la avaricia de Lucifer.
¿Cuando llegará el día en que Dios acepte, que Lucifer jamás entrara en razón?
Miguel se repetía una y otra vez esa pregunta, con la esperanza de que su padre abriera los ojos y se percatara de la realidad.
-Hijo, pediste reunirte conmigo- El supremo, apareció detrás de Miguel.
El arcangel esfumo esos pensamientos que no eran de buena fe y volteo para hablarle. La luz que provenía de algunas partes de Dios, lo sego hasta que sus ojos se acostumbraron a su presencia. Miguel nunca sintió la necesidad de conocer el verdadero rostro de Dios, a decir verdad era imposible saber de que quien se trataba, cada encuentro que tenia con él venia en formas diferentes ya sea un niño, una mujer o un hombre.
-Así es padre- asintió- fui personalmente hacia las ciudades que me pidió que visitara, y me temo que no tengo buenas noticias. De los dieciocho híbridos solo cinco Nesfilim aceptaron estar a sus servicios, tres son de Jerusalén y dos de la India. Los de Roma se decidieron por Lucifer por miedo a que este acabara con sus vidas.
-Lo sé- Dios poso su mirada hacia los límites del mar Atlántico y se quedo viéndolo atento. Desde los cielos el mundo se podía apreciar mucho mejor.
-Me temo que si no conseguimos más aliados que quieran estar de nuestro lado, la balanza bajara a favor Lucero del Alba- negó Miguel.
-No te preocupes, Wyla me ha informado que todavía quedan tres Nesfilim escondidos en Rusia- dijo el creador sin apartar su vista del mar- ellos nunca se decidieron por un partido. Si tenemos la suerte de convencerlos, que es muy posible que nos cueste ya que son los seres mas obstinados que conozco. Podremos tener el mismo peso que Lucifer y por lo tanto la balanza no bajara. Se mantendrá igual.
-Esta bien, si usted desea yo iré a por ellos sin compromiso alguno.
-Perfecto- el creador dio un largo suspiro incomodo- se que algo te inquieta Miguel, así que te escucho atento....
Él bajo la mirada entre avergonzado y angustiado, ya no podría seguir ocultándolo, Miguel dio una gran bocanada de aire y se armo de valor.
-Por un largo tiempo he estado observando al la servidora del infierno... Samanta... y he notado que algo va cambiando en ella.
-¿A que te refieres?- preguntó Dios en voz baja.
-Pues Samanta no parece ser ella... en realidad.. no sé que es lo ocurre pero tengo una teoría, es como si no perteneciera a ningún bando. Su alma y el sello de Lucifer la persiguen pero su aura no.....
-No aparenta ser la de un demonio- termino la frase Dios, Miguel lo miro atónito. ¿Acaso el sabia algo al respecto?
-A tu pregunta, no tenia nada concreto pero sospechaba que tarde o temprano llegaría la hora.
-¿La hora?- preguntó Miguel confundido, no comprendía.
-Con lo que tu me dices puede que el curso de la historia cambie.
-No comprendo señor...
-Miguel, nada esta escrito, cada ser ya sea Inmortal o Mortal tienen un plan en la vida- dijo Dios con cansancio- Samanta el día de la elección de bando, ella hizo algo que ninguno había hecho. Su terquedad fue formular el por qué....
-Entonces...- Miguel abrió sus ojos entendiendo- ¿Ella puede detener lo que está por venir?
-No se trata de poder, es su obligación, si Samanta no lo hace, el cielo y el infierno se verán perjudicados, lo peor de todo es que yo no puedo interponerme, ya que Samanta no esta bajo mis ordenes sino las de Lucifer.
-A ella no le agrado para nada la idea de que Lucifer obligara a los nesfilim a decidir su bando por la fuerza-Dijo Miguel recordando su revelo.
-Y así inicia, oponiéndose a los ideales que siempre siguió...en mi opinión espero que ella tome la decisión correcta por el bien de ambos bandos.
El arcángel se quedo pensando las palabras de su padre.
-¿Y por qué motivo la vigilabas?- la pregunta tomo por sorpresa al ángel.
-Bueno yo...n...
-Mi hijo, yo no quiero que te metas en terreno desconocido... Samanta es de Lucifer y él va a tomar tu proximidad como una amenaza...
-Pero señor... yo la conocí mucho más antes de que Lucero posara sus ojos en ella...- protestó Miguel con fastidio.
A decir verdad resultaba ser cierto lo que dijo, el arcangel lloro y gimió de angustia en el momento que Samanta eligió el infierno, pese a que en tres oportunidades se vieron en el reino de Dios bastaron para que Miguel sintiera esa hermosa atracción por ella, y cuando por fin tomo valor para confesarle sus sentimientos, sin pudor alguno Lucifer se reveló y dividió el cielo.
Dios no contesto a su protesta, sabia que sacar el tema era para discusión.
-Señor, aparte de venir a informarle como iba lo planeado, también venía para pedir su ayuda..
-¿Que es lo que necesitas?- preguntó Dios.
-Samanta fue congelada por un demonio del hielo, y si el frío llega a su corazón sera su fin..
-Busca a Sebastiano...- Dios se dio media vuelta y se marcho sin decir ms nada. El creador muy en el fondo no le agradaba Samanta.
Nunca aceptó que ella lo enfrentará ese día de la elección de bandos. Para ser mas específicos Samanta siempre amargo al supremo con sus fechorías...pero claro está, que Dios ocultaría esos raros sentimientos del resto.
Como dice el filósofo Decart, para todo las cosas hay un por qué..... Y ese por qué incluye a la dichosa Samanta.
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El capítulo salio entre cortado y con errores, por eso lo publique de vuelta.
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La Reina Del Infierno.
ParanormalSamanta un demonio del infierno y la enamoradiza de Lucifer sufre una lucha interna con su yo. Siempre fue despiadada y destructora, es conocida por su decisión tomada ante los ojos de Dios en los primeros días de la humanidad. Después de siglos y...
