Capítulo 19

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<<Los problemas se aclaran frente a frente, es muy pesimista ignorar el descontento con esa persona, ocultando tus verdaderos sentimientos>>
                        -Anónimo.

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-Y así fue como llegue ser aprendiz de los antiguos- termino de relatar George la historia de su vida.

-Ya conocemos la historia, no entiendo por que tienes que repetirla tantas veces- bufo Barbara, otra de las aprendices.

-Si, pero yo no la sabia...

Hablo Samanta en defensa de él. A George lo conoció después de que se fuera y dejara a Miguel negociar con los antiguos.
George es el leopardo mas joven de los "Guerrilleros" como se hacen llamar los que luchan a favor de los antiguos. Tiene doce años, pero su actitud y amabilidad fueron suficientes para que le agradara a Samanta.

-¿Es verdad lo que dicen de los dos infiernos? En la biblia habla de la existencia de un infierno que consume a las almas perdidas y condenadas por lucifer, pero nuestros padres creen que no es agradable que hablemos de ese mundo aparte- hablo Joe a la vez que atraía la mirada de los demás.

Los guerrilleros desde que habían armado la hoguera, invitaron a Samanta para que los acompañara. Decían que era un honor que la esposa de lucifer compartiera con ellos; al principio se negó en aceptar, pero como se percató de que Miguel no terminaba de negociar con los antiguos, y fijándose que la noche ya había caído, y que la luna llena estaba en su punto mas alto en el cielo. Decidió relacionarse con los hijos de los antiguos que se transformaban en animales.

-Cuando se dividió el cielo y caímos durante los nueves días. La tierra fue nuestro hogar en ese periodo de pena; Lucifer lo primero que hizo fue crear un hogar para los demonios que decidimos seguirlo- hizo una pausa para observar como los aprendices que eran al rededor de unos cincuenta le prestaban atención como si ella se tratara de una relatora de cuentos- así fue que con sus grandes poderes procreo el primer infierno para nosotros. Lucifer en una oportunidad me contó que después de que fuéramos expulsados del cielo. Se reunió con el creador en el monte Sinaí, lugar que mucho tiempo después, Dios entrego los diez mandamientos a Moisés. Ahí ambos aceptaron que de ahora en adelante existiría el bien y el mal.

-¿El bien y el mal?- pregunto George confundido.

-Si, el bien y el mal existieron desde ese día. Lucifer le hizo una apuesta al creador; esta apuesta consta que él que se lleva mas almas gana- Samanta miro a los hijos de los antiguos, pese a que se mostraran feroces cuando se transformaban, no se les quitaba ese niño interno que poseen dentro- Hasta el momento Lucifer va ganando esta importante apuesta, ya que los demonios pueden corromper fácilmente a los humanos incitándoles a que cometan locuras; pero no hay que olvidar que por si, las personas son malas, su naturaleza es así. Es por eso que Lucifer les da un pequeño empujón para desviarlos del camino.
Lucifer tiene mas almas quemándose en el infierno que Dios en el cielo.

Los aprendices se quedaron en silencio mirándola sin poder creer lo que acaba de contarles.

-Es así muchachos. Muy pocas almas llegan al cielo, la mayoría por sus actos cometidos les toca sufrir en el infierno. Una madre que ahoga a su hijo en una bañera para los humanos esta loca de la cabeza, y tal vez sea así, pero Lucifer le da ese empujón para que cometa ese pecado.

-¿Tú formabas parte de esos demonios que incitaban a los humanos a cometer esos pecados?- pregunto nuevamente George. Su inocencia conmovía a Samanta en todo aspecto.

-Corazón- le sonrió y miro hacia al cielo estrellado, para contemplar una de las constelaciones que había aparecido- soy yo o son ellos. Para sobrevivir y ganar el puesto que tuve, hice muchas cosas que puede que en algunas ocasiones me haya arrepentido, y en otras no. Es por eso que lo que se aproxima va hacer la perdición; solo sobrevivirán a la guerra entre bandos aquellos que se mantengan firmes a sus ideales.

El fuego de la hoguera alumbraba una gran parte del lugar, lo que era beneficioso por que los arboles por su altura lograban que se extendiera la oscuridad y no se pudiera ver nada.

-¿A que bando perteneces ahora mismo?- preguntó una voz que Samanta reconoció de inmediato.

-Ningún bando, solamente quiero que me devuelvan mis alas; no comprendo por que me las han arrebatado. Lucifer seguramente ya no me quiere a su lado, y el creador sabe perfectamente que mi elección fue estar en el infierno.

Le contesto a Erick sin mirarlo a la cara y no por el descontento que tuvieron hace rato, si no por que no quería que su captor viera las lágrimas que se hacían presentes en sus ojos verdes. Así que agacho la cabeza y miro al suelo.

-Si no recupero mis alas, mi naturaleza estará indefinida. Cuando era demonio era inmortal y tenia mis dotes; pero ahora esto es mas complicado por que no tengo mis alas, ni mi dones. Solo me queda mi inmortalidad. La verdad es que no entiendo lo que soy- negó la cabeza a la vez que se acomodaba un mechón rebelde de su caballera con brusquedad- pienso que tal vez es un castigo por todo lo que e cometido, creó que si no hubiese desobedecido esa orden impuesta por Lucifer seguiría con mis alas.

Samanta seco las lágrimas de sus párpados con el dorso de su mano, no le interesaba que los cincuenta hijos de los antiguos la miraran. Ya no le importaba absolutamente lo que pensaran de ella.

-Samanta....- la llamo Miguel por detrás.

Continuo en las misma posición, no se daría la vuelta, todavía seguía decepcionada por haberla abandonado en el medio del bosque; tal vez estaba siendo un poco exagerada, pero y si, un demonio la hubiese atacado ya no estaría viva.

-¿Que demonios quieres?- le pregunto Samanta, sin girarse a verlo.

-Tenemos que hablar- le contestó Miguel; en su voz se podía percibir un mar de emociones.

-En otro momento, ahora me encuentro contándole a estos chicos lo desgraciada que es mi vida. Así que vete y dejanos tranquilos.

Samanta se volteo para encararlo, allí se encontraba el arcangel parado como un niño regañado y triste.

-Es importante, necesitamos hablar- insistió Miguel nuevamente.

La luz del fuego iluminaba su rostro, dejando a la vista unos ojos cansados.

-Después, ahora no estoy de ánimos para hablar.

Samanta se negó nuevamente y volvió su vista a los aprendices que se encontraban presenciando la escena.

-¿Quieren saber algo mas?- les preguntó Samanta, esperando a que Miguel se decidiera por irse y le dejara tranquila.

-Esta bien, te espero en la tienda- se escucharon los pasos de Miguel alejándose.

-¿Tienda?- fruncio el seño confundida.

-Si, se les ha asignado una tienda para que descansen. Y el arcangel nos ordeno que armáramos una, por que ambos la compartirían.

Barbara le contesto con una sonrisa que se notaba a leguas que era fingida. Desde que comenzó a platicar Samanta con los demás alumnos, noto su descontento parecía que no le agradaba la idea de que ella compartiera con sus hermanos o que estuviera ahí.

-Perfecto...

Se levanto del suelo que yacía sentada. Iría hablar con Miguel, no tenia por que comportarse como una niña inmadura.

-¿A donde vas?- preguntó Barbara.

-Mañana sera otro día, para continuar con la charla- se retiro sin decir una palabra mas.

Siguió el camino por el cual Miguel se había ido. Se percato de que una hilera de carpas se encontraban perfectamente armadas a lo largo del camino. Extendiéndose de punta a punta.

Buscaría la carpa asignada para ellos y hablaría con Miguel una vez por todas, para aclarar las cosas..

La Reina Del Infierno.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora