Capítulo 29

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<<¿Se puede confiar en alguien que asegura ayudarte?. Los asesinos siempre le quitaron la vida aquellos curiosos que se los encontraron en el camino desprevenidos >>

                     -Mente Perversa

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La temperatura del agua era agradable para su cuerpo. Casi el día por completo se la había pasado sumergida en las activas corrientes sin importarle que su piel se arrugara.
Estando allí, en ese tranquilo ambiente la ayudo a pensar en todo lo que perdió, nunca antes se detuvo a pensar que durante mucho tiempo sufrió.
Que durante tanto tiempo debió cometer cosas que nunca la hicieron sentir bien consigo misma; humillarse ante Lucifer era una y  ser mala con aquel que se mostraba de buena fe, entre otras. 

Nunca sintió esa ansiada felicidad, ni soñó con tener una "verdadera vida", una vida que no implicara maldad y odio. Al contrario de ese cuadro atractivo su objetivo fue llegar a la cima, y que todos se reclinaran antes sus ideales, y tener un puesto que implicara respeto.

Le gusto hacerse la idea de ¿Que hubiera pasado si ella no habría formado parte del cielo, en los primeros días? o ¿Que pasaría si solamente hubiese sido una humana con añoranzas de casarse, tener hijos y un esposo que la amara? ¿Y si solamente usando su inteligencia y no por desden en un principio hubiera aceptado a Dios? ¿Seria feliz? ¿Tendría paz?

Esta guerra que se aproxima solamente seria una verdadera perdición. El cielo lloraría por la perdida de ángeles mientras que el infierno reiría por el sufrimiento de Dios.

-¿Sabes que existen los ladrones de mujeres?- Samanta se asusto por la repentina voz.

-¡¿Quien anda allí?!- elevó la voz nerviosa.

-No te asustes. Si hubiese querido hacerte daño lo habría hecho en el momento que te encontré ¿no crees? - volvió hablar mas serio dejando la burla atrás.

Samanta pese a que estaba en ropa interior y el agua la ocultaba por completa. No le impedía hacerse la idea que la estuviera viendo.

-Muestra te- ordeno entre desconfiada.

-Para ser una humana no has perdido tu sentido de mandato.

La piel se le erizo al sentir que la voz estaba detrás de ella pero
¿Como? si ni siquiera escuchó cuando se entro al agua.
Se dio la vuelta con la máxima cautela posible.

-¿¡Quien eres?!- le pregunto confundida a la pequeña gárgola que la miraba con curiosidad.

Le sorprendía encontrase con una gárgola de piedra en el agua. ¿Que hacia acá? Lo que parecia ser su piel de piedras, estaba mucosa y con moho. Expulsaba cierto olor ácido; se tapó la nariz involuntariamente.

- Me ofendes y yo que tenia la intención de ayudarte- hizo un puchero la gárgola y comenzó a nadar boca arriba en el agua.

-¿Como te llamas?- le preguntó a la vez que miraba con extrañes la criatura pues para ser de piedra se movía con una elasticidad que la hizo estremecer.

-Tengo muchos nombres- sonrió con picardía- pero para ti soy Cruz conquistador de mundos.

-Cruz...- repitió el nombre.

-Bonito ¿verdad?

-¿Y que haces acá?- no confiaba del todo en él como para hacerse amigos. Había algo en su aspecto que la hacia dudar si debía seguir con la conversación o no.

-Nadar ¿No es obvio?- soltó una carcajada ruidosa.

Cruz seguía nadando. Sus garras, cola y grandes alas escamosas por la arenilla volvía marrón y turbia el agua.
Samanta decidió tomar un poco de distancia de él.

La Reina Del Infierno.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora