Marcas

29 4 0
                                        



Michi

-¿Qué ocurre?-mire a Sara. Estaba sentada en el sofá de la biblioteca. Me había pedido que viniese, pero no había ducho ni una sola palabra desde hace 40 minutos-. Sara.

-Los encontré...-murmuro, y no tenía que decir más, yo sabía perfectamente a quién se refería- cuando, cuando soñaba con ellos, los imaginaba como unas personas jóvenes, y llenas de vida, felices de encontrarme. Pero... eso nunca sucederá. Ella me los arrebato...-miro al piso, y su voz se rompía. Me acerque hasta dónde estaba y la abrace- ella, una maldita egoísta. No podía so-portar que su pequeña hermana tuviese una vida mejor que ella, un buen esposo, una hermosa casa, y claro una adorable niña. Por eso me odiaba-me miro- y yo la odio, pero... siento lastima por ella. Porque nunca tendrá lo que tuvieron mis padres. Nunca. Espero que... ¡se pudra! -grito y volvió a sollozar, esta vez un poco más fuerte.

Algunas personas levantaban la vista de sus libros un poco molestos, yo susurraba un "lo siento".

-Sara...-la ayude a ponerse de pie, se recargo en mi- vamos. Vamos a tu habitación ¿si? -solo asintió en silenció y me dejo arrastrarla hasta su habitación.


Durante el pequeño recorrido por el pasillo, ella seguía sollozando, aunque estaba un poco más controlada.

Llegamos a su habitación y la ayudé a recostarse en su cama, le di un beso en la mejilla.

-No te vayas...-susurro.

-Iré por Marco.

-No-me miro, parecía una niña. Como la primera vez que vino a mi casa, pidiendo que la dejara dormir. La primera vez que su tía le dio una tremenda golpiza, que le dejo una pequeña cicatriz en su costado derecho-por favor...

-Bien-me recosté a su lado y la abracé. Ella siempre había estado para mi desde que mi hermano se había ido. Ella siempre estuvo para cuidarme, ahora me tocaba a mí.

Marco

Después de darle la foto a Sara, se disculpó y dijo que quería unos momentos a solas. No insistí en quedarme con ella, ya hablaríamos después, eso lo sabía. Me arrodillé frente a ella y le di un beso.

-Busca a Michi...-me dijo antes de irme, y eso hice.


-¿Se lo has contado?-Lu llego a donde estaba sentándose a mi lado en la cama.

-Pensé que se pondría feliz de saber que habían escapado. Pero... hubieses visto su cara. Estaba... rota. Como si ella supiera algo más... Algo se nos está escapando-lo mire a los ojos.

-No hay más archivos. Ya busqué en los clasificados, pero no dicen nada. Nadie sabe qué paso con ellos cuando escaparon, y tampoco se menciona nunca a una hija suya. Mencionan a una niña, pero la ponen como un pariente cercano.

-¿Seguro? Pero ella me dijo que es su hija...

-Tiene sentido...-murmuro poniéndose en pie-. No saben que paso con sus padres, ni ella tampoco. No se menciona a algún hijo o hija. Su tía se hace cargo de ella... Algo turbio paso. Pero-se sentó de nuevo a mi lado- tienes dos opciones, buscar más cosas, ya sean buenas o malas, aunque dadas las circunstancias hasta ahora, apuesto a que no serán nada buenas. Y la otra opción es dejar todo como esta, y quizá la herida se cierre pronto, y sin más dolor.

-Ella solo quiere saber la verdad, y yo quiero que esté totalmente bien.

-Y probablemente hacer que sufra más.

-Ahora no me vengas con tus charlas para ahorrarle dolor a alguien. Señor que fingió estas muerto...-abrí completamente los ojos- no... no quise decir eso...

-No importa-se puso en pie y camino hasta la puerta-. En ese momento estaba tan desesperado que acepte el consejo de cualquier idiota. -Sin decir más salió de la habitación dando un portazo.

Ahora sí que la había cagado.


Sam

-Puedes retirarte-hice una leve reverencia hacía el presidente y salí de su oficina. Al cerrar la puerta detrás de mí, solté un pequeño suspiro.

¿Cómo pintaba yo en todo esto? ¿Desde cuándo me había convertido en alguien tan caritativa? Y ¿Por qué había ayudado a Lu? Él no beneficiaba en nada, y Sara tampoco.

Hoy por la mañana había ayudado a Lu. Estaba haciendo mi recorrido habitual de los martes por la mañana. La puerta de la puerta de los clasificados, en la biblioteca, estaba entreabierta.

No me sorprendió bastante encontrarme a Lu buscando entre loa archivos, no era la primera vez que lo veía. Solo que esta ocasión estaba viendo sobre los documentos de las colonias.

-¿Buscas a algún antiguo amor?-me cruce de brazos y me recargue en la pared.

-¿Qué? No.

-¿Entonces?-me acerque hasta dónde estaba, y rápidamente guardo el folder amarillo que traía entre las manos.

-No es nada que te importe-dijo un poco cortante.

-Pues me importa –"Estas con Michi"-... estoy de guardia.

-Vaya-se cruzó de brazos, y me miro desafiante- Entonces comandante ¿me acusara con el presidente?

-No. Es mejor que salgas rápido de aquí, el presidente vendrá en un momento...

No tuve mucho tiempo para salir después de él, y tuve que darle una larga explicación al presidente; con la vaga excusa de que buscaba algún punto de fuga. No lo convencí del todo, pero no hizo más preguntas.

Ahora debía cubrir algunas horas extras de guardia. Al menos podía pedir compañía, y tenía a la persona perfecta.

Estaba de camino a la habitación de Michi. Cuando la vi, venía abrazando a Sara, más bien sosteniéndola. Me miro y me dedico una leve sonrisa y siguió su camino, yo solo asentí con la cabeza. La mire irse por el pasillo y entrar a la habitación de Sara.

Suspire, ha este paso, se me iría la vida con demasiados suspiros. Aunque podría hacer una guardia ... especial.

-¡Lu!-llegué corriendo hasta la cocina, agradecí que estuviese ahí. Él me miro enarcando una ceja- Vamos, hoy estaremos de guardía.

HALCYONDonde viven las historias. Descúbrelo ahora