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Junio pasó en dos mañanas, volando.  Y julio también. En agosto por fin tuvo dos semanas de vacaciones y decidió ir a ver sus padres a Valencia. Allí descubrió que su madre y su padre se habían separado u que su hermano ya estaba planeando casarse. "¡Qué vieja soy! " pensó. 

Sus padres hablaron con ella poco a poco ya que no habían dicho nada y se llevó un susto muy fuerte.  Ella escuchó y vio como todavía se llevaban bien pero como amigos...  El amor también caduca podría ser, pero quien sabe.

Todavía vuelven pensó pero luego la madre le contó que estaba saliendo con un amigo y que estaba muy feliz y tranquila.
El padre tampoco se quedó atrás, más de una vez ligó así delante de ella y no se disgustó, le hizo gracia ver como las técnicas de los años 80 seguían funcionando. Jajajaj qué cosas.

Fueron vacaciones raras,  su cuñada planeaba la boda como algo memorable mientras que su hermano le daba igual todo, lo que quería era esa mujer. Ella planeó y eligió lo que quería con el consentimiento de todos.

Cuando fue a elegir las damas de honor le pidió a ella que fuera una y aceptó,  además ensayaron.
En uno de esos ensayos se enteró que el famoso Alberto de su trabajo era el hermano de  ella y uno de los testigos.  
¿Así que así vivía él?  Entonces, ¿porqué trabajaba? Bueno, no quiso meterse. Y llegó la bodita, el vestido extrapomposo, y la bebida que nunca falta en una boda.
¿y qué pasa con la bebida? Que tiene consecuencias sí señor. ¿y quién no la toleraba? ¿adivinan? Sí, María nunca bebía y esta vez sí, lo que se notó.

En la boda, mientras tía Elisa le hablaba de la nueva cosecha, ella bebió dos copas, dos nada más y porque le rogó su tía, que creía que era edad ya. Ella bebió traguito y habló.

El problema no fue ese, el problema fue que también bebió dos copas entre el brindis y los asistentes. Cuatro, el número del diablo se hizo notar. Sí, el número del diablo es 666 pero en María fue el 4 .

Cuando terminó la agradable charla con su tía,  Alberto se acercó a ella y le propuso dar una vuelta.  Se conocían del trabajo y tenían confianza así que caminaron juntos,  hablaron de planes de futuro, y demás. Incluso salió el tema del trabajo pero él dijo:
- Mejor el trabajo no lo hablamos -y se río
Ella río también
- pues sí, es vacaciones y es tiempo de relax
- mira la María jajjaja, chica hay que olvidar esas preocupaciones de vez en cuando- en ese momento la miró fijamente.

200 VECES YODonde viven las historias. Descúbrelo ahora