Es un nuevo día. Una nueva oportunidad de remediar mis errores, demostrando que lo que sucedió anoche no es razón para que mis aprendices crean que pueden conseguir un poco de indulgencia.
En cuanto Diamond y yo entramos al campo de entrenamiento, ellos ya están esperándonos. Hacen calentamientos a su manera, a excepción de Lynda. Ella sólo se ha montado en la espalda de Ian, pretendiendo que él la lleve a dar un paseo. Es... desesperante.
Diamond suspira en cuanto llegamos a nuestra zona. Sube a una pequeña banca y se recuesta sobre su espalda. No ha dejado de esbozar esa enorme sonrisa desde que volvimos luego de que él terminara con una pizza entera.
—No sé qué opines tú, pero yo realmente quiero volver a ese lugar —me dice—. Apenas puedo moverme, ¡pero fue delicioso!
—Eres un cerdo —le respondo, activando los paneles holográficos en busca de un poco de... material didáctico—. Tendrás que entrenar para quemar todas esas calorías.
—Por favor... Soy un Dios Legendario. ¿Crees que tengo que ejercitarme? Sigo siendo invencible.
—Mientras no puedas levantarte de esa banca, para mí no eres más que una masa de pelo inútil.
Él me fulmina con la mirada, pero no hace el más mínimo intento por levantarse. Mi mirada se fija en algo interesante en ese almacén de armas de salva. Basta con seleccionar un par de acciones para que brote una esfera metálica del suelo. Flota hacia mí y al atraparla, ésta se transforma en un auténtico Revólver cargado con suficientes balas de salva. Tenerlo en mis manos me causa una sensación desagradable, haciéndome recordar el sonido de un disparo en la lejanía. En mi mente puedo ver las imágenes difusas de un cuerpo cayendo de espaldas. Las cicatrices en mi pierna sueltan un molesto cosquilleo.
Y quizá es debido a esas sensaciones que consigo aferrar el arma con fuerza, dirigiéndola hacia el grupo y presionando el gatillo para que una de las balas de salva logre separar a Lynda de la espalda de Ian.
Aterrada, Lynda mira hacia aquí.
Ian sólo esboza una sonrisa nerviosa.
Victoria cubre su boca discretamente para no demostrar que está riendo.
—Esto no es un parque de juegos —les digo—. ¡A sus posiciones! ¡Ya!
Se colocan en hilera, colocando sus manos detrás de sus espaldas.
Es como si lo que sucedió anoche jamás hubiera pasado. Y eso me agrada. Al menos puedo estar segura de que trabajaremos con profesionalidad. Y tengo que admitir que el hecho de tener esta arma en mis manos me causa una siniestra satisfacción. Creo que puedo sacarle provecho a las balas de salva.
Diamond nos mira esbozando la misma sonrisa que yo. Lo verdaderamente es extraño es la forma en la que su sonrisa crece cuando me ve dejar el arma a un lado.
—Hoy quiero observar sus habilidades —les digo—. Para saber cómo entrenarlos, tengo que saber qué es lo que ustedes saben hacer. Así que... ¿Quién será el primer voluntario?
Keynes se cruza de brazos.
Paltrow mira a sus compañeros, en espera de que algún valiente se atreva a decir algo.
Stevenson pretende levantar una mano, pero se contiene y disfraza el movimiento pasando esa misma mano por su nuca.
Los Levitt sonríen.
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Pokemon Re-Start I: Resurgimiento
FanfictionEstoy en mi habitación. En mi apartamento. Semidesnuda, a causa del calor que se siente esta noche. Paso una mano sobre mi rostro para buscar un miserable consuelo, pero no es posible. Mi respiración agitada es imposible de controlar. Estoy empapada...
