05. Testamento

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Isabella.

-Muchas gracias, no debió molestarse. -agradecí una vez que el chófer se paró frente a mi casa.

-Es mi trabajo, señorita. -me dedicó una sonrisa a través del retrovisor.

-Muchaa gracias, adiós. -le sonreí y bajé de la limusina.

Vi que Renata estaba asomada en la ventana y tenía la boca abierta en forma de una perfecta o. En este momento me encantaría saber qué es lo que está pensando.

Disimulé una sonrisa y entré a la casa.

-¿Qué hacías en ese tremendo vehículo? -preguntó tomándome bruscamente del brazo derecho impidiéndome subir las escaleras.

-Venir a casa, duh. -respondí de mala manera y me solté de su agarre para subir a mi habitación.

Sabía que Renata querría saber el porque llegué en semejante transporte, pero no le daría el gusto. Posiblemente si le cuento que estuve con el príncipe ella comenzaría a decirme que soy una cualquiera conquistando a todo hombre que se cruce frente a mi, cuando la que hace eso es su propia hija.

Revisé mi celular el cual no había visto desde que salí de la escuela, afortunadamente lo llevaba en mi mochila y no se mojó.

Tenia diez mensajes de Freddy.

Espero que no este molesto.

Decidí llamarlo para que no se preocupara.

Un tono. Dos tonos. Tres tonos.

Freddy no contestaba y me aventé a la cama con la mirada hacia el techo, en cualquier momento tendría que llamarme o yo volvería a hacerlo.

Me incorporé nuevamente para ponerme a hacer los deberes. Afortunadamente mis libros no estaban tan mojados así que solo los que estaban un poco húmedos los puse en el suelo y coloque un ventilador cerca de ellos para que se pudiesen secar un poco.

Cuando terminé de poner mis libros a secar mi celular comenzó a sonar y lo tomé rápidamente para contestar la llamada de mi novio.

-¿Hola? -respondí una vez que contesté.

-¿Dónde estabas Isa? Me tenías muy preocupado. -dijo Freddy soltando un suspiro.

¿Sería correcto decirle que estaba con el príncipe? Supongo que sí. Después de todo en nuestra relación no existían secretos y nos teníamos confianza el uno al otro.

-Perdóname. Es que ocurrió un pequeño accidente...

-¿Qué clase de accidente? ¿Estás bien? -me interrumpió preocupado.

-Sí, cariño. No fue un accidente como tal, sólo dígamos que un bobo pasó un bache y me mojó toda de agua sucia. Y me llevó a su casa... Más bien castillo...

-¿Castillo? -volvió a interrumpirme.

-Era el príncipe, Freddy. El muy estúpido pasó el bache y me mojó toda, se ofreció a llevarme a su castillo para bañarme y...

-¿Saliste con él? Isabella, sabes muy bien que ese tipo me cae mal.

-Ya sé, cariño. -dije para que se tranquilizara, siempre funciona. -Tú más que nadie sabe como es Renata. Ella se burlaría de mí si me veía llegar toda sucia, por eso acepté. -se escuchó un suspiro del otro lado.

-Bien. Él... No te gusta, ¿cierto? ¿No te ha conquistado aún?

-Por supuesto que no. -reí. -Sólo te amo a ti, siempre ha sido así. -sonreí cómo estúpida, solo Freddy logra ponerme así de cursi.

-Y yo a ti hermosa. -suspiró y yo volví a sonreír. -Te hablo en la noche, debo terminar mis deberes.

-Bien, adiós.

-Te amo cariño. -volví a sonreír como estúpida, me encanta este chico, siempre encuentra la manera de hacerme lucir tan embobada.

-Y yo a ti. -después de despedirnos terminamos la llamada y volví a tumbarme en la cama para esperar a que mis libros se secaran.

(...)

Alonso.

Estaba a punto de terminar los denominados deberes cuando tocaron a la puerta de mi habitación.

-Joven Alonso, su tío desea verlo. -me informaron desde el otro lado de la puerta.

-Gracias. -agradecí, acto seguido me levanté de la cama gruñendo y salí de mi habitación para bajar al gran salón donde seguramente se encontraría mi tío.

En el gran salón mis padres solían organizar sus reuniones o fiestas importantes. Ahí mismo se encontraba el trono y, según mi padre, en ese mismo lugar fue nombrado rey.

Entré al salón siendo recibido con dos reverencias por parte del abogado de mi padre y por el señor de seguridad mientras que mi tío se encontraba cruzado de brazos.

-Buenas tardes. -saludé un poco confundido al llegar junto a mi tío quién tenía una clara cara de frustración.

-Príncipe, buenas tardes. -el abogado hizo una reverencia y sonrió. -Estoy aquí para hablar con usted, a solas. -miró a mi tío quien rodó los ojos y a zancadas salió del salón.

-¿Qué es lo que ocurre? -pregunté una vez que estuvimos solos ya que también el señor de seguridad salió.

-Su padre antes de morir dejó su testamento escrito, yo guardé el original mientras que él tenía solo una copia. -me lo extendió. -Como podrá darse cuenta es cien por ciento de su padre, su firma está en la parte de abajo. -señaló y sonreí al ver los extraños garabatos de mi padre.

-Y... ¿Hay algo importante aquí? -él asintió efusivamente.

-Por supuesto que sí. Todo habla sobre usted. Su padre dejó todo para que pudiera ser el futuro rey... -esto no puede estar pasando tan rápido, quiero decir... ¡Apenas tengo 18!

-¿De verdad? -él asintió.

-Pero hay una sola condición, príncipe. -hizo una mueca y desde ese momento supe que no me iba a gustar.

-¿Cuál es esa condición? -interrogué curioso.

-Debe casarse antes de que cumpla los 19. -mis ojos se abrieron en forma de dos platos.

-¿Está bromeando, no? -reí y él negó con la cabeza. -No, eso es imposible. ¡Sólo falta un mes! -reclamé y él solo se encogió de hombros.

-Aquí lo dice claramente príncipe, usted debe estar casado o de lo contrario su tío se quedará con todo. -suspiré, el tío Ethan es parte de la familia pero... yo soy el que debe tomar el lugar.

-Supongo que... Haré lo que pueda. -sonreí de lado.

-¿Quiere que le ayude a buscar chicas, príncipe? -negué con la cabeza, supongo que alguna de las chicas de la escuela podrían caer rendidas a mí, después de todo soy el príncipe.

-Estoy bien, gracias. -asintió.

-Me retiro, con permiso. -hizo una reverencia y salió del salón.

Comencé a caminar de un lado a otro por el salón hasta quedar parado frente a los tronos.

Me imaginé sentado ahí dentro de unos meses junto a la chica que sería mi esposa. Sinceramente los sentimientos no me importan en este momento, lo único que yo quiero es ser el rey.

Por mi padre.

Y por el pueblo.








The Prince #1 Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora