10. Celos

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Isabella.

—Responde Isabella, ¿dónde demonios estabas? —suspiré.

—Estaba en... La biblioteca. —respondí nerviosa, notaba que Freddy estaba tenso.

—Victoria me dijo que saliste a comer con un amigo. —dijo haciendo énfasis en la última palabra.

Maldita rubia chismosa.

—Sí, lo hice. Y después me acompañó a la biblioteca. —aclaré pero parecía no creerme.

—¿Quién es ese amigo? —preguntó aún con su misma postura, me acerqué a él y tomé sus manos.

—No te pongas así. —le pedí haciendo un puchero, él puso los ojos en blanco y suspiró.

—Dime con cuál amigo fuiste. —volvió a pedir y comencé a ponerme nerviosa.

Veamos, si le digo que fui con el príncipe probablemente se enojaría e iría a golpearlo, así que descartaré esa opción.

Por otro lado, si le digo que salí con Alan, su primo, existía la posibilidad de que le llamara y ahí mi excusa fracasaría, así que no le diré eso.

Y por último está David. Jamás estaría sola con él.

Así que... Ya sé que decirle.

—Con Bryan. —respondí finalmente, Freddy frunció el ceño.

—¿Quién es Bryan? —cuestionó aún serio.

—Un amigo que no veía desde hace muchos años. —dije, y era verdad, excepto el haberlo visto. —No te enojes conmigo, cariño. —pedí haciendo un puchero, mi novio suspiró y acarició mi cabello.

—Perdóname, Isa. —me abrazó. —Lo lamento tanto, no sé qué me sucedió. —reí y nos separamos.

—Son celos, cariño. —sonreí burlona y él rodó los ojos.

—Sí, tal vez sea eso. —dijo sonriendo y dio un beso en mi frente. —No soportaría la idea de perderte por alguien más. —nos volvimos a abrazar y me tomé el tiempo de inhalar su perfume.

—Mejor vámonos, ¿ya tienes pensada la película que veremos? —pregunté una vez que nos separamos, entrelazamos nuestras manos y comenzamos a caminar hacia su motocicleta.

—La verdad tenía pensado en llevarte a cenar... ¿Si tienes hambre aún, verdad? —me extendió el casco que llevaba para mí y me lo puse.

—Si se tratan de nuestros tacos favoritos obvio que tendré hambre. —reí y me subí a la moto abrazándome del torso de mi novio.

—Entonces que suerte que iba a llevarte ahí. —reímos y emprendimos el camino hacia los tacos.

(...)

Al día siguiente por la mañana me levanté, me bañé, arreglé y después bajé a desayunar.

—Buenos días. —saludé alegremente a mi tío quien inmediatamente se levantó a darme un beso en la mejilla.

—Mi querida Bella. —sonrió, tomé asiento delante de Renata y ella me miraba con una ceja encorvada. —Ya pagaste la inscripción de Bella, ¿cierto? —preguntó mi tío dirigiéndose a su bruja... Digo esposa.

—Ah... —en ese momento Victoria entró a la cocina con el celular en sus manos.

—Buenos días, Victoria. —dijo mi tío llamando la atención de la rubia chismosa.

—Buenos días. —respondió ella con una sonrisa fingida, dejó su celular a un lado y cuando me vio una sonrisa maliciosa se formó en su rostro. —Oh, Isabella. Lamento mucho tu ruptura, querida. —dijo con falsa tristeza.

—¿Cuál ruptura, bruja? —pregunté y su cara se tornó confundida.

—Pues, como engañaste a tu novio ayer... Pensé que te había terminado. —mi tío comenzó a toser y yo comenzaba a enojarme, no me sorprendería convertirme en Hulk en estos momentos.

—¿¡Engañaste a Freddy, Isabella? —preguntó mi tío cuando logró calmarse, puse los ojos en blanco y negué con la cabeza.

—Al parecer eso querías, ¿no? —dije dirigiéndome a Victoria. —¡Claro! Como es el único con el que no te has acostado lo necesitas para terminar con todos los de la escuela. —reí y ella tenía el ceño fruncido. —Si yo fuera tú, me cuidaría, aunque probablemente ya tengas todas las ITS que existen en el mundo.

—¡Isabella! —me regañó mi tío. —Cuida tu vocabulario, señorita. Además... ¿Cómo puedes hablarle así a tu prima?

—Ella no es de mi familia. —reclamé y me levanté de la mesa para después salir de casa rumbo a la escuela.

Maldita rubia, un día te arrancaré tus cabellos de barbie plástica.

Estaba furiosa, ya no soporto a esa niñita engreída y fastidiosa.

—Oye, vas a triturar esa manzana. —dijo alguien desde un auto, dirigí la mirada a él para encontrarme con David.

No me había percatado que traía mi manzana en la mano.

—Déjame en paz, no estoy de humor David. —pedí siguiendo con mi camino y él avanzó lentamente para seguir mi paso.

—¿Quieres que te lleve? —preguntó y negué con la cabeza.

—Más adelante me encontraré con Freddy. —informé sin voltear a mirarlo.

—De acuerdo, entonces... Adiós. —dijo y desapareció por la calle.

Continuaba caminando hasta el lugar en donde siempre Freddy me esperaba y hoy no fue la excepción, lo único diferente es que hoy llevaba su motocicleta.

—Hola, linda. —saludó cuando me vio llegar y dio un rápido beso en mis labios. —¿Tienes algo? —preguntó mirándome con el entrecejo fruncido.

—Ya no soporto a Victoria. —hice una mueca y él me abrazó. —La muy hija de... su mami... —dije y Freddy rió.—creía que íbamos a terminar. —nos detuvimos frente a su moto y él me miró con los ojos entrecerrados.

—Nunca terminaría contigo, Isa. —me dijo tomando mi cara con ambas manos para después darme un corto beso.

—Pero te veías enojado ayer, sinceramente por un momento creí que así sería. —suspiré y él negó.

—Jamás. Nunca te dejaré. —sonrió. —Por tan difícil o malo que sea el momento siempre lo superaremos, juntos. —lo abracé y suspiré.

—Me alegra saber eso. —nos separamos. —No echaría a perder más de un año de relación por una tontería.

—Y nunca sucederá. Porque nos llevamos bien, nos tenemos confianza el uno al otro y sobre todo: no hay mentiras. Eso mantiene nuestra relación estable. —me dio un beso y después me extendió el casco que siempre lleva para mí.

No hay mentiras...

Auch.

—Te amo. —le dije una vez que ambos subimos a la moto, lo sentí suspirar.

—Y yo a ti. —respondió y emprendimos el camino hacia la escuela.

Nada de mentiras....

Demonios, claro que si te tengo una mentira.

The Prince #1 Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora