«Una semana después...»
Isabella.
—Isabella Moro, tranquilízate. Ya casi termino. —decía Cassandra pero era en vano, mis nervios aumentaban cada vez que transcurría el tiempo ya que sabía que en cualquier momento debería salir por esa puerta e ir a encontrarme con Alonso.
Mi amable amiga se encontraba maquillándome ya que según ella debía lucir hermosa para estar con el guapísimo príncipe, que ahora era mi novio.
Estaba nerviosa y no dejaba de mover mi pierna de arriba hacia abajo. Siempre me ponía de esta manera cuando iba a salir con mi novio.
Que hermoso es decirlo.
—Cass, se me hace tarde. Alonso dijo que tendría una sorpresa para mí. —la sonrisa de mi amiga se hizo más grande.
Ella sabía algo y no quería decírmelo.
Durante el transcurso de esta semana pensaba que Alonso me pidiría en cualquier momento que fuera su esposa, pero eso no ha sucedido. Tal vez no me considere una buena reina, o talvez ya no me quiere y conseguirá a alguien más con la que pueda casarse.
Debo admitir que el pensar en contraer matrimonio con Alonso me emocionaba pero tambiéne asustaba. Si nos casábamos eso incluía el ascender al trono, los dos. Dirigir al país, asistir a fiestas o lo que sea que las personas de la realeza hagan. Por esa razón estaba asustada. Pero bueno, su tiempo para casarse se estaba agotando y no me ha pedido casarnos, así que probablemente no lo haga.
—Listo. —dijo mi amiga sacándome de mis pensamientos, su celular sonó y lo sacó del bolsillo de su jeans. Una sonrisa cruzó por su rostro y regresó el celular a su bolsillo. —Debes irte si no quieres que se te haga más tarde. —me tomó de la muñeca y, prácticamente, me sacó de su cuarto arrastrándome.
Nos paramos frente a la puerta, Cassandra la abrió y me señaló el exterior con su cabeza.
—Anda, vete. —ignoré el hecho de que me estaba corriendo de su casa y salí, saqué mi celular y me fijé en la hora.
01:37 pm
Se suponía que debía estar en el castillo a la una en punto.
Tomé un taxi y le di la dirección, el chófer se quedó un poco impresionado ante el lugar al que quería que me llevara pero condució hasta allá. Mi estómago se apretujaba con cada metro que avanzaba, ya necesitaba poder apreciar el angelical rostro de mi novio.
Ah, amo decir eso.
Bajé torpemente del taxi cuando me dejó frente a aquel lugar inmenso, le pagué y desapareció por la calle.
En cuanto me vieron acercarme a las rejas inmediatamente me abrieron y me adentré. Atravesé el enorme jardín y una vez parada frente a la puerta para ingresar al interior del castillo sentí mis manos temblar. Tomé el pomo de la puerta y la abrí lentamente.
Me quedé sorprendida ante el camino de pétalos de rosa que llevaba hacia algún lugar del castillo, las velas le daban un toque aún más misterioso y romántico.
Comencé a seguir el camino y me pude dar cuenta hacia donde llevaban. Ya en el salón (en donde vi a Alonso tocando el piano la última vez), observé todos los detalles que se encontraban ahí. Las luces se encontraban apagadas pero el salón estaba iluminado con velas aromáticas.
Me adentré más, el piano estaba en el centro y enorme ramo de rosas estaba encima de él, me acerqué y el peculiar aroma de esas flores me embriagó por completo, amaba este olor.
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The Prince #1
أدب الهواةÉl era un príncipe futuro heredero del trono. Su vida era perfecta hasta que un día sus padres murieron y quedó a cargo de su tío Ethan quien a su vez lo manda a estudiar a una preparatoria pública. Lo que Alonso no sabe es que al cumplir los 19 añ...
