EXTRA I

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Isabella.

Movía mi pierna derecha de arriba a abajo. Me estaban maquillando y peinando porque hoy, después de tres largos días, al fin me casaría con Alonso.

—Isa, tranquilízate. —me decía una y otra vez Cassandra a quien también estaban maquillando. —Todo saldrá a la perfección, será la boda del año. —le sonreí como agradecimiento pero continuaba sintiéndome nerviosa y ansiosa.

—¿Cómo se siente la novia más hermosa de este pueblo? —sonreí al escuchar la voz de Alan entrar a la habitación.

—Me siento de maravilla, cariño. —le respondió mi amiga con una sonrisa.

—Yo me refería a Isa. —dijo soltando una pequeña risa, Cassandra se sonrojó pero no pudo evitar reír también y se levantó de donde la estaban arreglando ya que justamente habían terminado con ella.

—Me siento muy nerviosa. —respondí sincera, mis manos y piernas temblaban y sentía una extraña sensación en el estómago.

—Todo saldrá a la perfección, ya lo verás. —animó Alan, la señora que me estaba maquillando me sonrió y me dio la vuelta en la silla para que pudiera mirarme en el espejo.

—Ya quedó, señorita. Fue un honor trabajar para la futura reina. —le sonreí agradecida y me levanté para darle un abrazo.

—Muchísimas gracias. —sonreí, ella asintió y salió de la habitación dejándome sola con Cassandra y Alan quienes me veían atentamente.

—Eres muy joven para casarte. —dijo mi amiga mientras una lágrima resbalaba por su mejilla. —Pero si es con el príncipe no importa. —rodé los ojos con expresión divertida y me acerqué a abrazarla.

—Arruinarás tu maquillaje. —le dije aún sin soltarme de ella.

—Sí, lo lamento. —ambas reímos y soltamos un suspiro. —¿Sabes qué es lo que falta ahora, verdad? —Cassandra bailó sus cejas de arriba a abajo, asentí y solté una estúpida risa.

Cuando estás nerviosa te ríes mucho, Isabella.

Seguí a mi amiga hasta el enorme bulto que estaba en la cama, ella lo tomó y comenzó a sacar mi vestido. Mi corazón latía aceleradamente y es que me sentí aún más nerviosa al ver mi blanco y largo vestido esponjado.

—Tienes suerte de que yo te haya ayudado a elegirlo. —me dijo Cassandra mientras apreciaba mi vestido.

 —me dijo Cassandra mientras apreciaba mi vestido

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—Bien, creo que yo me iré. Estaré abajo por si me necesitan. —avisó Alan caminando hacia la puerta, ambas asentimos y el moreno salió de la habitación.

—Bien, ya debes ponértelo. —cerré mis ojos con fuerza y me aventé a la cama mirando hacia el techo.

—Tengo miedo. —admití, sentí la cama hundirse junto a mí y segundos después escuché a mi amiga suspirar.

The Prince #1 Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora