—Su examen será en tres semanas. —La señora de la caja me sonrió y me entrego los papeles.
—Gracias. —Los tomé. —Tu turno. —Le dije a Aaron.
Cuando dio sus datos y sus papeles, esperamos a la señora, quien se había ido, al parecer hay un error.
—Joven Smith, usted tiene prohibido hacer aquí su examen, al parecer. —Comenzó a leer la hoja que tenía entre las manos. —Usted ya tiene universidad.
—¿Qué? —Dijo realmente sorprendido. —Pero, no es posible, eso nunca pasa.
Sonrió. —Sus padres han dado la orden.
Hizo una mueca. —Pero ellos no están aquí, yo seguiré estudiando aquí.
Sonrió. —Lo siento, no podemos hacer nada.
Aaron dio un golpe en la barra y se fue sin decir nada, eso sí, estaba furioso, y como no estarlo, nunca había escuchado algo igual, sus padres han mandado la orden sin saber nada.
Salí tras él, pero su chofer me dijo que se fue corriendo, me recomendó que no fuera a buscarlo, pero no me quiero quedar de brazos cruzados.
—Daniel, te veo luego.
Asintió. —Puedes ir al departamento o algún lugar al que le agrade.
Carla me miró y suspiró. —Si lo vemos, te llamamos.
Asentí y me subí al taxi.
Mi primer destino es el departamento, no se me ocurre otro lugar para buscar, mucho menos en un caso como estos, sin embargo, tengo miedo de que le pueda pasar algo...Subí corriendo por las escaleras, entré a mi departamento, tomé las llaves y entré a el de él, pero, no, no estaba ahí. Subí a la azotea pero tampoco estaba. Mis manos estaban temblando, al igual que el resto de mi cuerpo, no responde su celular.
Tomé otro taxi, y entonces se me ocurrió una idea algo desconfiable.
—Gracias. —Le dije al taxista y caminé rápidamente hacia un lago, podía ver a un chico desde lo lejos, y fui disminuyendo la velocidad al saber que estaba bien.
Me olvidé por completo que el clima era frío y el viento soplaba fuerte. Me senté a su lado sin mirarlo.
—Todo estará bien, son tus padres, tienen el poder, sin embargo, eres fuerte y vas a poder salir de todo esto.
Me abrazó. —Te agradezco, que estés conmigo.
Cuando regresamos a el departamento, Daniel y Carla ya estaban ahí, prepararon la cena.
—Aunque yo no pueda hacer el examen. —Aaron me abrazó. —Te ayudaré a estudiar.
Sonreí. —Bien, me parece buena idea.
—Y una semana después, festejaremos con tu cumpleaños. —Daniel dijo.
Carla rio. —Al parecer, Aaron no sabía.
Negué. —Nunca hablamos de ese tipo de cosas.
Y pensándolo bien, no solemos tocar ese tipo de temas.
—Aún así, ya lo sabía. —Dijo con tranquilidad.
Lo miré. —Yo nunca te lo dije.
Elevó sus hombros. —En el colegio, tienen tus datos.
Sonreí. —Sólo voy a querer dormir todo el día. —Me recargue en el hombro de Aaron.
Todos asintieron.
••••••••••
—Chicos, están a nada de hacer su examen, tienen que estudiar mucho. —La profesora nos dijo mientras nos entregaba un examen. —Esto les ayudará, y veremos que tan preparados.
Aaron levantó la mano. —No me dio examen.
Ella asintió. —Tú puedes salir, si así lo deseas.
Él negó y se levantó, se acercó a la maestra y prácticamente le arrebató un examen. —También quiero saber que tan preparado estoy. —Se sentó nuevamente a mi lado y comenzó a leer.
Comprendo a Aaron, poco a poco lo conozco más, y a él no le gusta que la gente lo trate como sus padres desean.
—¿Te sirvieron mis clases? —Aaron me preguntó mientras ponía la comida en la mesa.
Sonreí. —Mucho, lo sentí regalado.
Y es la verdad, Aaron es más inteligente de lo que creí, gracias a él, podré pasar el examen.
—Ya que no voy a hacer el examen, te voy a esperar afuera de la escuela, cuando termines, vamos a pasear un rato.
Asentí. —Buena forma de olvidar los nervios por los resultados.
Cuando salimos del colegio, me fue a dejar al trabajo, dijo que tenía que arreglar unas cosas, así que yo voy a regresar sola.
••••••••••
—¿¡Estás bien, Scar!? —Carla gritó y corrió hacia mí.
Asentí y miré mis manos, comenzaban a sangrar. —Agradezco que ya no este nadie.
—¿Estan bien? —Daniel y mi jefe entraron a la cocina.
—Se le cayó la charola, ahora mismo le ayudo. Necesito hablar con ella.
Ellos asintieron y salieron, lo cual fue bueno. En cuanto Carla me abrazó, dejé escapar mis lágrimas.
—Es por tu novio. —Acarició mi cabello.
—Tengo miedo de que se valla.
Ella me ayudó a limpiar el suelo y mis manos. —Nos tienes a nosotros, todo va a estar bien.
Asentí. —Pero sus padres tienen el control.
Me miró. —Si él se va, trabajara muy duro para volver a tú lado, pase lo pase, también tienes que hacer lo mismo.
La abracé. —Gracias.
Al salir del restaurante, despedí a Daniel y a Carla, después me dirigí al departamento, Aaron aún no llegaba.
Preparé la cena y esperé a Aaron, demoró 15 minutos.
—Sabe muy bien. —Dijo mientras comía un poco de sopa.
Sonreí. —Mi madre me enseñó.
—Pues es la mejor que he probado.
Negué y le di un pequeño golpe. —Estas exagerando.
Me tomó la mano. —El sábado es tu examen.
Bufé. —Lo se, no dejo de pensar en eso.
Apretó mi mano y por inercia, hice una mueca de dolor.
—¿Qué te sucedió? —Miró mi muñeca.
—Me corté en el trabajo.
Se levantó y entró al baño que se encuentra abajo. —¿Por qué no te has puesto unas vendas?
Desvíe mi mirada. —Carla me puso unas, pero me las quité para...
Sonrió. —Para que no me diera cuenta. —Asintió. —Ya lo sabía, estabas escondiendo tus manos.
Él volvió a limpiar mi herida, y puso más vendas.
—Mañana te veo. —Le dije
Me dio un beso en la frente y cerró la puerta.
Me metí a la ducha, acomodé mis cosas y me puse a leer un poco las libretas que Aaron me dio para estudiar, de verdad tengo que pasar ese examen.
Al poco rato, decidí descansar.
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I Hate You But I Love You
RomanceUn amor tan sorprendente. Un amor tan inesperado. Un amor tan diferente. Un amor tan Único. ¿Estás listo para descubrir lo duro que puede ser superar obstáculos para poder recuperar a tu amor verdadero?