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-¿Señorita Scarlett? -Me dijo la recepcionista tras el teléfono.

-Habla ella. -Respondí buscando una pluma de mi bolso.

-Su cita esta programada para mañana a las 6 de la tarde. Sólo tiene que dar su nombre y podrá entrar al restaurante. Ya le hemos enviado la dirección a su correo.

-Muchas gracias, ahí estaré.

Terminé la llamada, y me puse a acomodar mis cosas, pues nos quedaremos dos semanas, tengo que dormir para poder ir a la junta muy despierta y poder hacer las cosas bien.

-¿Estás bien? -Omi me preguntó.

Asentí. -Mañana es la primer junta.

Se sentó a mi lado. -Te va a ir muy bien, linda, se que lo lograrás.

-Lo haré bien. -Susurré.

Suelo tener malos presentimientos cuando voy a tener algún evento importante, pero esta vez, nada más de pensar en la posición en la que me encuentro, sentía que mi corazón se saldría, pero el hecho de pensar en eso, me estresaba, toda yo estaba hecha un desastre.

Mientras yo acomodaba todo, Omi se dedico a buscar lugares para poder visitar, sinceramente no creo tener tiempo para mi, así que le dije que buscara miles de lugares para que pueda distraerse.

Llamé a Carla, quien se encontraba con Daniel disfrutando, no paraba de agradecerme todo esto, pero sinceramente me nació hacerlo, ellos estuvieron desde un principio a mi lado, y es fecha en la que no me han dejado de apoyar, son las mejores personas que he conocido, y me alegra que sean una pareja destinada, nunca creí que mis mejores amigos, se volverían una pareja tan perfecta.

Eran las 9 de la noche, tomé una ducha y me acosté, en seguida, mis ojos se sintieron pesados, ellos mismos pedían a gritos descansar, así que eso hice, a pesar de la diferencia de horario, no me costó trabajo dormir.

••••••••••

-No se cual elegir. -Miré los dos vestidos que tenia frente a mi.

Omi suspiró. -El negro de la derecha, se ve muy formal, creo que es de acuerdo a lo que quieres.

Asentí lentamente y lo tomé. -Me lo llevo.

Tomé mi bolso, lo abrí y caminé hacia la caja, ahí me dedique a pagar con tarjeta y salimos de la tienda. Recorrimos prácticamente toda la plaza, que contaba de tres pisos, ahora lo tenia todo, zapatos, bolsa, vestido, saco, entre otras cosas más.

-Vamos al hotel antes de que se te haga más tarde.

Asentí un poco nerviosa, realmente se me fue el tiempo volando, no quería llegar a la junta, me sentía nerviosa.

-Vas a quedar hermosa. -Me dijo Omi mientras me acomodaba la parte de atrás del vestido. -Ya te dije como le tienes que hacer cuando estés nerviosa. -Me susurró al oído. -Sólo respira profundamente antes de entrar al restaurante.

Me miré al espejo, había quedado hermosa, realmente me sentía hermosa, siempre que Omi me ayuda, me suele decir que tan hermosa me veo, y cuando me miro, siento que es verdad.

-Ya estas lista. -Me dijo mientras nos mirábamos en el espejo.

Cerré los ojos y comencé a respirar profundamente. Me trataba de mentalizar sobre que todo iba a salir bien.

-Me tengo que ir. -Le dije a Omi.

Ella sonrió. -Mucha suerte, mi niña, todo saldrá muy bien, y vas a lograr esa firma.

La abracé. -Te veo por la noche.

Me puse mi saco, mi anillo, un collar y tomé mi bolso en donde llevo los papeles. Miré la hora en mi celular, ya debe de estar esperándome el taxi.

Le di un beso a Omi, y salí de la habitación. Bajé por elevador, sentía un montón de emociones, pero me tenia que tranquilizar.

Efectivamente, cuando salí del edificio, el taxi ya me estaba esperando, me sentía rara, pues después de estar tanto tiempo en México, siento que estar en Inglaterra es como estar en otro planeta. El taxista, muy amablemente me llevo a mi destino, el restaurante se veía de una clase social muy alta, realmente era de mucho dinero.

Entré al restaurante, se podía oler lo caro que era estar allí, pase con una señorita, quien en seguida me preguntó mi nombre.

-¿Tiene reservación? ¿Cuál es su nombre?

-Scarlett. -Le dije muy amablemente.

-Ah, claro, bienvenida, puede acompañarme.

De tan sólo pensar que estaba a unos pasos de poder hablar con personas tan importantes, mis piernas temblaban exageradamente.

Habían muchas mesas ocupadas, y traté de buscar en seguida a la familia millonaria, sin embargo, no podía encontrarlas. Seguimos caminando, hasta llegar a una puerta, la señorita abrió la puerta y en una habitación alumbrada con velas, estaba aquella familia o bueno, sólo el señor, dueño de la enorme empresa y de muchas cosas más.

-Buenas noches, señor. -Le di la mano.

Él la aceptó. -Buenas noches, señorita Scarlett, realmente creí que usted seria de edad más grande.

Sonreí y bajé la mirada.

-Pero tome asiento, mi esposa fue al sanitario.

Asentí. -No hay ningún problema.

-Y cuenteme, ¿Le gusta su trabajo? ¿Por qué la eligieron a usted?

Aclaré mi voz. -Me encanta mi trabajo, mi jefe me dijo que lo hace porque sabe que soy capaz de poder cerrar tratos muy difíciles.

-¿Y usted cree que eso es verdad? -Me interrumpió con esa pregunta.

Asentí firmemente. -En esta vida, se que todo se puede, y lo vas entendiendo poco a poco, puede que sea difícil, pero mi jefe confió en mi, mi familia y amigos también, así que se que lo puedo hacer.

Él sonrió. -Muy, muy buena forma de pensar.

Desvíe mi mirada nerviosamente.

-Mi esposa me acaba de enviar un mensaje. -Él me dijo mientras miraba su celular. -Dice que va a alcanzar a mi hijo y después vendrán aquí.

-No hay problema, podemos esperar.

-De verdad, lo lamento, no solemos retrasar esto.

Negué sin despreocupación. -Esta bien, es buena hora, tenemos tiempo.

-Bueno, te explico. -Me miró. -Mi hijo tiene la ultima palabra, ahora es el dueño, yo sólo lo voy orientar en lo que vea que esta mal.

-¿Usted le dejo el cargo?

Rio. -Ya soy viejo, supe elevar esta empresa, creo que ahora me toca disfrutar de mi vida con mi esposa.

Asentí tratando de entender, por otra parte, estaba nerviosa, él se ve muy bueno, pero su hijo puede ser otra cosa.

I Hate You But I Love You Donde viven las historias. Descúbrelo ahora