¿La primera impresión es importante?
Por supuesto, puede llegar a definir tu relación con dicha persona. Sin embargo eso no quiere decir que no sean... Imprecisas.
Su compañera la había llevado por un recorrido por la enorme mansión, que sólo se volvía más y más sombría mientras más la detallaba. No entendía el motivo; pero su departamento, que no era ni la mitad de grande, parecía más lleno de vida y color. Dentro de aquel lugar lleno de lujos sólo podía sentirse tristeza y abandono, no porque se encontrase en mal estado o realmente abandonado, simplemente parecía que hacía mucho tiempo desde que una familia había ocupado aquellas habitaciones vacías.
Al finalizar todo su trayecto, fue llevada a una habitación en especifico, entre de la cocina y la lavandería, donde Sari le había explicado, podría cambiarse por el uniforme en cuanto llegase, y de la misma manera colocarse su ropa antes de irse. Ahí, colgado en la pared frente a la puerta, yacía su uniforme nuevo, esperando a que se lo pusiera e iniciara su labor.
Observaba la prenda frente a ella con cierto recelo. No es que fuera especialmente fea, sólo que no le agradaba la idea de tener que utilizar algo que seguramente le quedaría tan... corto y revelador. La parte superior era blanca con mangas negras, poseía un corset negro que resaltaba su pequeña cintura. La parte baja de la espalda era adornada con un lazo blanco; y la falda era negra con un delantal blanco con bordado al frente. Zapatillas negras y medias hasta las rodillas. Y en su cabeza un lazo negro para apartar el cabello de su cara.
Una vez que se lo colocó se miró al espejo, entendiendo que no se había equivocado. Su uniforme era una mezcla sutil entre inocencia y sensualidad. Seguramente si mi cuerpo fuera como el de Tenten estaría mostrando todo, pensó. Para lo que ella creía que era buena suerte, su cuerpo era más pequeño, por lo que su uniforme sólo la hacía parecer más dulce y adorable.
— No estoy muy convencida de esto, Sari... — susurró avergonzada. Salió de la habitación y dejó que su compañera la observara de arriba a abajo.
— Tonterías. Te queda bien. Además así podrás gustarle más a los señores — susurró con una sonrisa pícara y comenzó a alejarse.
— ¡No tengo esa intención! — exclamó algo alterada por la vergüenza.
Matsuri y Sari caminaron hasta la sala de estar, la primera completamente sonrojada por la pena que le daba estar así en público. Ahí se encontraban los jóvenes herederos de la adinerada familia Sabaku no.
Temari, la mayor de los hermanos, era una rubia de ojos azul profundo, preciosa e inteligente, sin embargo un poco histérica y de carácter fuerte. Parecía estar regañando a Kankuro, el hermano del medio, que no dejaba de ignorarla para prestarle su atención a su celular; el cabello castaño oscuro lucía alborotado y en sus ojos del mismo color podía notarse el fastidio. Y por supuesto, Gaara, el menor de los hermanos. Un apuesto pelirrojo de ojos de hermoso color aguamarina, que eran opacados con una expresión de dolor ocultado bajo una capa de indiferencia, que sólo hacía que el tatuaje que adornaba su frente saltase más a la vista.
— Disculpen — habló con timidez, llamando la atención de los presentes — Ella es Matsuri y es la nueva criada. Está comenzando hoy — dijo señalando a la chica, la cual hizo una reverencia.
Los tres voltearon y vieron a Matsuri con su uniforme, la pobre no dejaba de temblar, pero sin duda alguna el que más le prestaba atención era cierto pelirrojo.
¿Qué es esto cálido que siento?, pensó Gaara en cuanto sus ojos conectaron con los de Matsuri, por alguna razón que no entendía se le hacía conocida. Tenía la sensación de haberla visto en algún lugar, pero no sabía dónde exactamente.
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Cree en Ti
Fanfiction¿Cuál es la ventaja de tocar fondo? Qué sólo puedes hacer una cosa... Y eso es subir.
