Capítulo 30

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No hay nadie más en el patio de las estrellas, solo estamos Julián y yo. Él está disto detrás de mí. Su pecho a está a centímetros de mi espalada y noto como irradia calor. Agarra suavemente mi mano y me lleva al tronco del sauce llorón. Se sienta entre sus raíces y me sienta su lado, haciendo que quede apoyada sobre su pacho a la vez que su brazo me rodea. Estoy muy cómoda y Julián impide que el frío de la noche me cale los huesos.

− Sé que quieres hacerme un montón de preguntas – dice Julián − ¿No es así? – pregunta.

− Sí, pero... − digo dándole pie a continuar con lo que iba a decir él.

− Pero antes de que me preguntes quiero que sepas algo. Para mí es muy importante y como no sabemos cuándo recuperaras la memoria creo que debes saberlo, no puedo dejar que pase un día más y tú no lo sepas –se le quiebra la voz. Me acerco más a él para reconfortarle.

− Adelante, cuéntame lo que necesites – al decirlo, él asiente con la cabeza y apoya su barbilla sobre mi cabeza.

− No sé muy bien los motivos por los que mi padre piensa que eres tan especial. Entes de que la Tierra nos declarara la guerra hubo gente que sin conocerse tuvo sueños premonitorios. Esos sueños, eran muy parecidos. Todos ellos hablaban sobre personas que serían protegidas de los desastres naturales que iban a ocurrir, y que despertarían ellos una serie de dones que ayudarían a salvar la humanidad. La verdad es que creo que mi padre piensa que tú eres una de esas personas con dones para salvarnos a todos – me explica y después para, me da tiempo a asimilar todo lo que ha dicho.

Yo no tengo ningún don, al no ser que mi don sea olvidar y saber artes marciales. En cuyo caso no creo que sirvan para ayudar a la humanidad. Desde luego yo no soy especial. Soy una persona de lo más normal, o eso es lo poco que recuerdo.

Tengo la intuición de que Julián no ha acabado de contarme todo.

− Sigue, por favor – digo un susurro. Un sin haber encajado sus palabras anteriores.

− Para mi padre eras y eres muy importante. Antes de que huyeras, tú y tu hermana tenías todos los privilegios. Hay muy pocas personas que los tienen y vosotras tenías la suerte de tenerlos. Tu hermana aún los tiene, va a clases para seguir aprendiendo y no tiene que trabajar como tú – dice Julián y le interrumpo.

− Me alegra saber que no culpa a mi hermana y las cosa no hayan cambiado tanto para ella – digo sonriendo.

− Todavía hay algo más. Para mí, lo más importante de todo – dice Julián estrechándome aún más.

Levanto la cabeza para mirarle a sus marrones ojos. Sé que lo que me va a decir ahora es importante y no porque lo dijese él, sino porque ha temblado un poco, como si tuviera miedo de mi reacción cuando lo diga. Él me sonríe, haciendo que me sonroje, menos mal que es de noche y no puedo notarlo.

− ¿Qué es lo más importante, Julián? – pregunto y al pronunciar su nombre vuelve a sonreír. Al final, a pesar de la oscuridad, va a notar que mis mejillas están ardiendo.

− Nosotros... − se le quiebra la voz.

− ¿Nosotros? – pregunto para que continúe.

− Nosotros éramos pareja, Naira. Estábamos prometidos – dice sin apartar sus ojos de los míos.

− Yo... no sé qué decir – digo sin apenas voz. ¿Cómo es posible que no recuerde una parte tan importante de mi vida? Estaba prometida con Julián. Prometida con Julián. Ahora tengo muchas más dudas que antes de venir, muchas más preguntas. No sé por dónde empezar, ni siquiera me salen las palabras.

− Quizás no debería haberte contado todo esto tan de sopetón. Lo siento − en su voz se nota dolor y en sus ojos decepción, pero no ha borrado su sonrisa para seguir reconfortándome.

Las lágrimas de pura impotencia empiezan a brotar de mis ojos sin poder hacer nada para impedirlo. Julián sigue abrazándome. Cuando tras un largo rato vuelvo a tranquilizarme y he dejado de llorar Julián dice que deberíamos volver a la habitación. Me ayuda a incorporarme y me dirige a la habitación. Me ayuda incluso a meterme en la cama, me arropa con la sábana y me da un beso en la frente.

− Descansa –dice. Yo me limito a sonreír. Aún no soy capaz de decir nada.

Cuando él se aleja soy totalmente consciente que echo de menos su calor y sus brazos alrededor de mi cuerpo. Quizás le recuerde mejor de lo que creo. O quizás solo sea un espejismo, dentro de un edificio rodeado por un gran mar de arena.



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Hola! ¿Qué os a parecido la confesión de Julián? ¿Creéis que es real o se lo ha inventado? ¿Qué os a parecido la reacción de Naira? ¿Alguien sabe que es lo que aparece en la foto? Si te ha gustado el capítulo, estrellita. Espero vuestras opiniones en los comentarios y si os gusta la historia no dudéis en hablarles a vuestros amigos de ella ;)

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Mar de arena [En pausa]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora