Capítulo 6

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Detrás de nosotros se cerraron las puertas. Los guardias que custodiaban la puerta me estaban mirando, sabéis esa sensación en la nuca de que alguien te está vigilando, eso es lo que sentía en ese preciso instante.

Iba por delante del chico de ojos azules, lo cual no entiendo, pues yo no sé a dónde vamos pero el sí. No me atrevo a preguntarle, la norma siete dice jamás se le puede contestar a un guardia, no me arriesgaré puedo dirigiré a un guardia y él lo es.

Llagamos a un cruce de caminos, no sé si toca ir a la derecha o a la izquierda, así que giro la cabeza y veo que me está observando cuidadosamente. Decido arriesgarme a preguntarle por donde seguir.

- Todavía no recuerdo y no sé a dónde vamos.- digo. ¿Izquierda o derecha? - pregunto.

Él se ríe y señala a la derecha con la cabeza. Reanudo la marcha a mi nueva "habitación" sin saber a dónde me dirijo.

No puedo quitarme de la cabeza su risa, es la primera vez que oigo una risa que exprese felicidad desde que estoy aquí, he oído risas irónicas, risas por mi torpeza, pero no una risa así. Estaba sumida en mis pensamientos que no me he dado cuenta que hemos llegado nuevamente a una bifurcación esta vez, antes de que yo pare o me gire, él dice izquierda. Llegamos a un largo pasillo con muchas puertas metálicas. Cada puerta está custodiada por un guardia. Nos abren la tercera puerta y entramos. Por dentro de la puerta hay dos guardias más vigilando a la gente de mi "habitación".

Hay diez camas, cinco en una pared y cinco en otra, en la pared restante una puerta, que supongo que serán las duchas. Encima de la puerta hay un gran reloj con número rojos. El chico de los ojos azules me dice que las camas de la izquierda son para las chicas y las de la derecha son para los chicos. La única cama libre de las chicas en la que más cerca está de los guardias y esa será mi cama añade. Las camas de los chicos están todas ocupadas. También me dice que en el arcón de los pies de mi cama están todas las pertenencias que tengo y me informa que mis compañeros de habitación están haciendo sus tareas o en el patio. Después de este monologo pregunta - ¿Alguna duda? Niego con la cabeza. Dicho esto sale por la puerta.

Efectivamente a los pues de la cama hay un arcón. Está con un candado, miro a los custodios de la puerta, preguntándoles con la mirada donde está la llave. El más alto se acerca y me da una pequeña llave colgada de una cadenita plateada. Dice que no la pierda y que cierre siempre el candado si no quiero que mis cosas desaparezcan.

Se coloca al lado del otro guardia y yo abro el arcón. Dentro hay varios juegos de toallas, dos pares de deportivas, cuatro pantalones (dos de chándal largos, otro de chándal corto y el último de pijama) y un montón de camisetas blancas, algunas son de tirantes, otras de manga corta y otras de manga larga. También hay muchas mudas de ropa interior. El guardia que me ha dado la llave dice que me tengo que duchar y ponerme el uniforme, pero no es la hora de las duchas, pero no puedo cuestionar la autoridad de un guardia. ¡Aaaaah! grito para mí misma. Al final decido hacer lo que ha dicho.

Vuelvo a abrir al arcón y saco las toallas, una camiseta de manga corta y un chándal. Debajo del primer juego de toallas hay un neceser con los útiles de aseo. Lo cojo todo y me voy a la puerta de los baños.

Dejo todo en frente de la ducha que voy a usar. Menos mal que ahora no hay nadie que me moleste. Abro el grifo de agua caliente, ¡dios!, es genial como se siente el agua limpia corriendo por mi piel, no me había dado una ducha mínimo desde que me trajeron aquí. Me lavo el pelo y noto que lo tengo muy enredado. Una vez limpia cierro el grifo y me enrollo con la toalla pera comenzar a vestirme. Cuando he acabado de vestirme salgo del cuarto de baño. El guardia me indica que las toallas he de dejarlas en el cesto que hay en el baño y que me entregaran más cuando estén secas y limpias. Voy a dejarlas y al volver veo que la ropa que traía puesta al llegar los guardias me la han confiscado, esta vez habla el guardia que no ha hablado hasta ahora y dice que solo puedo tener las cosas del arcón, esas son mis únicas pertenecias.

Me tumbo en la cama a pensar. Nada más tumbarme se oye ruido en el pasillo. ¿Serán mis compañeros de habitación? o ¿será un cambio de guardia?

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¿Compañeros o guardias? ¿Quiénes queréis que sean? ¿Qué opináis de este capítulo? ¿Os ha gustado? Creo que este es el capítulo más largo hasta el momento, espero que lo hayáis disfrutado.






Mar de arena [En pausa]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora