Capítulo 56: Confesiones

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*No One POV*

Las llamas danzaban frente a los ojos de Emma, mientras la chica tomaba un sorbo de cerveza de manteca. Dejó la botella vacía junto a otras en el piso, mientras se deslizaba en el sillón. Su brazo izquierdo estaba semi apoyado en el piso, mostrando la Marca Tenebrosa, mientras su brazo derecho descansaba en su abdomen. Los pensamientos de Emma divagaban, bailando en su mente al ritmo de una balada de piano imaginaria.

-¿Estás bien?- le preguntó Sirius, llegando a su lado. La chica negó con la cabeza. Black limpió las botellas con un movimiento de su varita y se sentó en frente de la Slytherin, apoyando la espalda en el sillón y mirando el fuego.

-No pude elegir.- dijo Emma, en un susurro.- No pude elegir entre Draco y Harry. No pude elegir y ahora Dobby está muerto.-Las lágrimas recorrieron sus mejillas, recordarlo dolía demasiado.- Pensé... pensé que estaba lista para elegir, que si ayudaba a mi hermano todos verían que soy buena; a pesar de tener la Marca. Me equivoqué, Sirius.- la voz de Emma se quebró.- Me equivoqué y ahora Dobby está muerto.

-Cuando tus padres murieron, me sentía como te sientes ahora.- Sirius empezó a hablar, aún mirando el fuego.- La idea de que por mi culpa se habían ido me resultó devastadora. Fui yo quien propuso la idea de convertir a Peter en el guardián del secreto. Fue mi error, Emma.

La sala quedó en silencio. Chowder observaba todo desde la ventana, convertido en gato.

-¿Cómo lo soportas?- preguntó la chica, refiriéndose al gran sentimiento de culpa y decepción que tenía.

-Aprendes a vivir con eso.- contestó Sirius, en un susurro.- Te repites todas las noches que harás lo mejor que puedas para compensarlo y, con suerte, algún día te perdonas a ti mismo.

De nuevo el silencio.

-¿Tengo que volver a pelear?

-Es tu decisión, nena. No tienes que elegir ahora. Podemos quedarnos aquí, cocinar, practicar magia y esas cosas. Serán como unas vacaciones, hasta que estés realmente lista para decidir. 

-Me gusta esa idea.- dijo Emma. Sirius asintió.- Gracias.

El animago se levantó y le dio un beso en la frente.

-¿Porqué no duermes un poco mientras preparo la cena? Luego me contarás todo lo que pasó en este nuevo mundo.

La Slytherin asintió y se acomodó en el sillón. Una manta apareció arriba de ella. Chowder se acurrucó a su lado mientras Sirius se iba a la cocina, silbando. 

-¿Aún crees que no es nuestra guerra? 

-Sí. No tenemos motivos para pelear.

-Bien. Pero piensa en esto: si ganamos la guerra, podemos mudarnos con Draco. Y Sirius podría venir con nosotros, para ser libre al fin. Tendríamos una familia y seríamos felices. ¿Te parece una buena razón para pelear?

Emma lo pensó. ¿Le parecía una buena razón para pelear?

-Pero... ¿en que bando tendríamos que pelear? No puedo elegir, Chowder, ya lo comprobamos.

-No elijas. Pelea en tu propio bando, en nuestro bando. Protegeremos a Draco y a Harry, tanto de Mortífagos como de magos. 

-¿Y si no quiero pelear?

-No pelearemos. Aunque ambos sabemos que te arrepentirás toda la vida. Siempre estarás pensando en lo que podrías haber hecho, sea cual sea el resultado de la guerra.

¿Harry o Draco? No tenía que elegir, no había motivos para hacerlo. Harry y Draco. Y una vida con ambos. Sonaba como una razón maravillosa para pelear y ganar.

-Cuando el momento llegue, presentaremos batalla. 

-Hasta entonces, pasaremos tiempo con Sirius aquí. Nos vendrá bien a todos.

Emma asintió mientras cerraba los ojos. El dilema en su cabeza por fin estaba resuelto, con cada pieza en su lugar. Y el resultado se veía más prometedor que nunca.


*Voldemort POV*

-Me reuniré contigo en el castillo dentro de poco. Ahora, vete.

Snape asintió y se retiró por el sendero. Esperé a que su figura desapareciera, no convenía que no él ni nadie viera a dónde me dirigía. Con un simple hechizo desilusionador, me volví invisible hasta a mis propios ojos. Caminé por el borde del lado hasta llegar a mi destino, la tumba de mármol blanco. Levanté la vieja varita de tejo... ¡Qué adecuado que esa fuera su última gran actuación!

La tumba se rajó de arriba a abajo; la figura amortajada era tan alta y delgada como lo había sido en vida. Dumbledore tenía las manos entrelazadas sobre el pecho y... allí estaba la varita, entre sus manos, enterrada con él.

¿Qué se había creído ese viejo idiota? ¿Qué el mármol o la muerte protegerían la varita? ¿Tal vez que el gran Señor de las Tinieblas tendría miedo de violar su tumba? Arranqué la varita de sus manos, y al hacerlo una lluvia de chispas salió de la punta, centellando sobre el cadáver de su último propietario, lista para servir, por fin, a un nuevo amo.

-Nadie podrá vencerme ahora.- le dije al viejo.- Ni tu estúpido muchacho, ni tu inútil ejercito, ni tu inservible hija adoptiva. Ni siquiera tú podrías vencerme, Dumbledore. Los nuevos tiempos Oscuros están aquí y esta vez, durarán para siempre.

Dí la media vuelta con la Varita de Saúco en mi mano izquierda. Era hora de informarle a Snape mis nuevos planes.

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Espero que les guste, gracias por leer :) 

Secrets and Lies {Completa}Donde viven las historias. Descúbrelo ahora