Mi mente vagaba una y otra vez en el momento en qué Joseph llegó, tan puntual, justo en el momento en que todo se desmoronaba. Le estaba agradecida... –James siempre había sido intenso, impulsivo incluso, pero lo que acababa de presenciar era algo completamente diferente. Había algo en su mirada, algo hueco y ausente que me hizo sentir que la persona que conocía había desaparecido—
—Deberías tener cuidado con él— su voz cortó mis pensamientos devolviéndome al presente. Me tensé al oírlo.
—No entiendo qué le pasó… — fui sincera. Intentabaa ordenar mis ideas pero todo daba vueltas. —Hemos estado juntos antes y nunca actuó así. Quizá tomó demasiado, estaba ebrio…— la excusa salió torpe y forzada, pero me aferré a ella como si pudiera devolverme algo de lógica. James nunca me había hecho daño. Al menos no así.
—No entiendo por qué permití que esto pasara— murmuró Joseph en un susurro apenas audible, pero lo suficiente fuerte para que lo escuchara. Le miré, confundida.
—¿De qué hablas?— pregunté, esperando una respuesta que no llegó. El silencio llenó el auto, y era denso e incómodo. Él mantenía la vista fija en la carretera con los nudillos tensos sobre el volante. Voltee a verlo, se veía sereno pero algo en su expresión cambió, la eterna calma que antes parecía ser su fuerte, y se vio perturbada.
Su mandíbula estaba apretada y sus brazos tensos... tanto que podía notar las venas marcarse en su piel tatuada, tan firme y dura, tan fuerte, tan lleno de vida.
—límpiate la baba— habla y de pronto siento mis mejillas ardiendo. Porque de analizarlo, pasé a mirarlo como si su cuerpo me llamara, como una tentación a la que no me podía resistir.
—bueno podrías al menos decirme que no me contestarás, así no me quedo como una estúpida mirándote— repliqué más por nervios que por enojo.
Él exhaló lentamente y sin apartar la mirada del camino, dijo con voz baja:
—No me observas porque esperas una respuesta. Lo haces porque te gusta hacerlo— Le miré ahora incrédula, y por un instante su expresión se suavizó, una sonrisa fugaz cruzó su rostro. —Solo bromeo— añadió rompiendo un poco la tensión.
Rodé los ojos y giré la cabeza hacia la ventana, pero no pude evitar notar que mi reflejo en el cristal temblaba.
—¿Sabes qué?— dijo Joseph mostrándose seguro aunque sus ojos no se atrevían a mirarme del todo.
—¿que?— yo, no obstante, apoyaba la mejilla de mis nudillos, contra la ventana.
—Hay cosas que necesitas saber. supongo que finalmente tendrás tus respuestas—
Sentí un vuelco en el estómago. ¿Respuestas? ¿De verdad me las dará o solo lo dice para que deje de preguntar?, le miré casi de inmediato
—¿En serio? — pregunté intentando sonar calmada, aunque mi voz temblaba de incertidumbre. Es verdad qué quiero saber, pero el hecho de que el cambio sea tan repentino, lo hace sentir todavía mas peligroso. Más real y cercano.
—Sí, en serio— respondió volteando a verme por fin, su mirada me atravesó por un instante, como si hubiera leído cada pensamiento que me atormentaba—Vas a entender por qué estoy aquí—
Me quedé en silencio, procesando sus palabras. Mi corazón latía con fuerza, y cada pequeño sonido en el auto parecía amplificarse con el silencio. Condujo por una carretera desconocida, cada kilómetro que pasábamos aumentaba mi ansiedad. Las incertidumbre de saber que me esperaba me mantenía en suspenso, no pasaron 24 horas para que Joseph pasara de decirme qué todo bien mientras no sepa detalles, a literalmente estar conduciendo hacia las respuestas que no debía saber.
Aparcó frente a un lugar un poco aislado.
—¡Joseph!— exclamó alguien y él respondió con una sonrisa corta, casi tensa. Pero no fue hasta que Liam apareció en mi campo de visión cuando pude reconocerlo. Me quedé quieta, tratando de entender la relación entre ellos. Porque yo ya había conocido a Liam... ¿y ahora resulta que tambien es parte de esto?
—¿Qué pasa? ¿Porque la urgencia en vernos?— preguntó Liam acercándose con ceño fruncido.
—La lastimaron bajo mi guardia— dijo Joseph con un tono que no admitía discusión. Se veia genuinammete preocupado al decirlo, reacción que causó que Liam voltee a verme mostrando una ligera mueca que parecía indignación. Sus ojos primero bajaron a mi cuello, en donde una gaza limpia permanecía cubriendo la herida, después suspiró mostrando desconcierto al devolverle al mirada a Joseph. —eso quiere decir que el talismán no está funcionando—
¿Talismán?
Mi mano fue a dar con el collar en mi cuello, el cual sostuve tomando por hecho que se refería a eso.
—y no podemos fabricar otro hasta la proxima luna llena— confesó el moreno que ahora se cruzaba de brazos llevando una de sus manos contra su barbilla, la cual acariciaba de forma pensativa.
—Exacto... No puedo evitar que se acerquen a ella—
Lo que mas me desconcertaba no era saber que genuinamente me encuentro en peligro, si no, el hecho de qué estaban hablando sobre esas cosas frente a mi, como si estuvieran teniendola conversaciónmas casual de todas.
—Disculpen... ¿podrían explicarme por favor, de que rayos hablan?—
—¿que vamos a hacer entonces? —Liam me miró, pero no me lo preguntaba a mi. Iba alternando su atención entre nosotros. Cuando me escuchó hablar le hizo señas al rubio para que se acerque lo suficiente como para tener que bajar la voz y que yo no escuche lo que le decia. Y eso solo me hizo rodar los ojos y quejarme en voz baja.
Ni siquiera podía escucharlos, pero ahí estaban, Liam modulando con las manos y Joseph... bueno, relajado.
—Katherinne ¿nos sigues?— llamó Liam mi atención a pesar de que no les había quitado el ojo de encima a ninguno de los dos. Subimos a la segunda sala de estar cituada en el segundo piso. Todo estaba perfectamente ordenado, un librero que llegaba al techo, muebles blancos impecables, y un aroma a especias que llenaba la habitación. Me senté tratando de mantener la calma, mientras ellos permanecían de pie. Mi corazón no dejaba de latir rápido, y mientras los observaba, me sentía atrapada entre el miedo y la curiosidad.
Sabía que lo que estaba por escuchar podría cambiarlo todo. No estaba lista.
—Quiero que sepas que estoy... estamos aceptando un gran riezgo al contartelo— los observe sentarse en silencio mientras Joseph recostaba su cuerpo del sofá y Liam apoyaba sus codos de sus piernas
cubriéndo sus labios con las manos por unos segundos en un gesto desesperado.
-debes ser paciente Katherine, ahora no lo vez pero cuando sepas toda la verdad comenzaras a ver este mundo de una forma diferente - Liam intentó calmar mis ansias. Pero así no lo conseguía, no cuando repetían una y otra vez la misma frase.
-debes ir por Camniel, yo mientras estaré en casa vigilando que nadie más se acerque a ella - Ordenó Joseph
-me estás quitando mis prioridades - Se quejó Liam siendo fulminado por su mirada, provocando que se retractara y solo asintiera. Quede en silencio analizando cualquier posible escenario pero nada llegaba a mi mente, tan solo pensaba en Marcus y aquella criatura que me atacó la otra noche.
¿Tendrá eso algo que ver?.
—De acuerdo, todo este misterio me está costando la poca paciencia que tengo. ¿Quién es Camniel y porque debemos esperarlo?, ¿alguien podría por favor esclarecer mis dudas?.
—Querida, la paciencia es una virtud.
—que pocos poseen, y soy una de esas pocas.
Liam observa a Joséph alzando las cejas como llamado de atención, se notaba que no quería lidiar con mi carácter. Mucho menos tomar la responsabilidad de ser quién me hable sobre este tema.
—Escucha, dije que te lo contaría, pero jamás dije que sería ahora. Si te traje aquí, es porque temo a que alguien más intente lastimarte.
—Joseph, ya me haz dicho el mismo monólogo desde que te conocí.
—Ve a descansar, mañana será otro día. Y podremos hablar de eso... con calma.
ESTÁS LEYENDO
Arcángel
FantasyEn un mundo donde lo místico es irreal y lo paranormal se convierte en locura, Katherine Felming una joven mujer quien recién empieza su nueva vida en Cambridge descubre que nada es lo que parece y las personas no son quienes pensó que eran. Tras co...
