Desperté con una pierna sobre la mía y y abrazada a un cuerpo a mi lado. Me levanté de golpe, recordando segundos después que me había quedado donde Ashton. Dos de los chicos se levantaron debido a mi brusco movimiento.
-Buen día.-Se estiró.
-Igualmente, Calum.
-Hace mucho que estás despierta?-Preguntó antes de bostezar.
-No Ashton. Menos de un minuto.-Admití. Luego me sonrojé al recordar que había amanecido con mis brazos rodeando su cintura.
-Oh, estás rojita.-Rió él antes de tomarme de las mejillas. También reí.-Oye, Zoe, dormiste cómoda?-Me guiñó un ojo y creo que nunca había estado más sonrojada.
-Explícate.-Ordené con mis brazos cruzados.
-Pues...Resulta que soy irresistible, y como me amas en secreto no pudiste evitar abrazarme por la noche.
-Eso no es cierto!-Golpeé su hombro y él se limitó a reír.-Eres el hombre más vanidoso que conozco, Ashton.
-Algo me dice que tú no conoces muchos hombres.-Respondió él y yo desvié la mirada. Meneé mi cabeza hacia los lados, negando.
-Conozco más hombres de los que podrías llegar a imaginarte. No piensen mal, no se los explicaré tampoco. Y mentía cuando dije que eres el hombre más vanidoso que conozco. Sé perfectamente que no es así.-Ambos se vieron entre ellos y luego a mí.
-Te quedarás hoy también?-Preguntó Calum con un toque de emoción en su voz. Lo miré.
-Quieren que lo haga?-Ellos asintieron energéticamente.-Por qué? Apenas si los conozco. Y tampoco soy nasie especial...
-No digas eso.-Frunció el ceño.-Claro que eres especial.
-Gracias, Ashton...creo.
-Queremos que te quedes porque queremos conocerte más, y nos pareces una gran persona.-Me respondió Luke, quien estaba estirándose. Le sonreí y él se acercó a abrazarme y besar mi mejilla.-Buenos días.
-Igual. Bien, me quedaré si eso quieren.
-Y nos harás de comer?-Preguntó mientras rascaba su ojo. Reí.
-No sabes cocinar, Michael?
-NO.-Lograron decir todos al unísono. Los miré extrañada. Es que tenían más de diecisiete años y aún no sabían cocinar?
-Cómo sobreviven?
-Comida de nuestras madres, comida china, pizza...-Enumeró el rubio.
-Ya. Qué mal se alimentan ustedes. Hoy les haré algo...diferente. Dejénme pensar en qué.
-Nah, tienes tiempo hasta el almuerzo.
-Supongo que necesitarás algunas cosas tuyas. Solo tú tenías la llave?-Estaba apunto de asentir, cuando recordé a la persona en la que más confío en este mundo. Él tenía una copia de mis llaves.
-Podríamos desayunar primero?-Pregunté ya que oía los rugidos de mi estómago.-Prometo pagarles en cuanto llegue a casa.
-Claro que no. Tú no nos pagarás nada.-Avisó Calum. Abrí la boca para decir algo pero Ashton me la tapó. Lo fulminé con la mirada.
-Tómalo como si fuera un hotel.-Logré que Ash destapara mi boca.
-Michael, querido, en los hoteles debes pagar.-Él asintió, avergonzado.
Los chicos me llevaron a Starbucks a desayunar. Debo admitir que no me sentía nada incómoda entre estos cuatro chicos. Lo que verdaderamente me molestaba eran las miradas provinientes de las chicas que pasaban. Hice una mueca de desagrado.
-Qué sucede, Zoe?-Se acercó más a mí.
-Nada.-Me apresuré a decir. Él arqueó una ceja, sin creerme. Bufé.-No es tan agradable ver cómo se comen con la mirada a mis amigos.
-Estás celosa?-Sonrió divertido.
-Claro que no, Calum. Pero es...raro. Aunque me sucede a menudo.
-Los hombres te observan así?-Se adentró Ashton en la conversación. Negué.
-Son las mujeres a las que no les avergüenza observar descaradamente a mi acompañante.
-De qué hablas?-No respondí. Ya habíamos llegado. Toqué la puerta cuatro veces, con el ritmo correspondiente. La puerta se abrió segundos luego.
-Hermosa!
