Capítulo 18: Chicos, chicos y chicos

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-Debería llamar a Harry para comprobar que los niños estén bien. No he tenido noticias de ellos desde que salimos del departamento, y de ahí a pasado mucho tiempo- Taylor quitó el lápiz que yo estaba mordiendo y me dio una mirada asesina.

-Eso son veinte minutos Diana. Deja que los niños se diviertan con su padre, ellos estarán bien-

   Tomé los tres metros de tela rosa pálida y seguí los pasos que mi amiga daba.

-¿Pero y si algo les pasa?- La chica del cabello rosa paró de caminar y se giró hacia mi quedando cara a cara. Antes de hablar soltó un suspiro que duró mas de lo que esperaba.

-Harry no es idiota Diana, al menos no el tipo de idiota que se quedaría con los brazos cruzados si a uno de sus hijos le sucede algo. Ya viste como reaccionó cuando Theo se golpeó la cabeza. Por favor mantén la calma y ve a buscar el metro de tela lila para poder borrarla de la lista- Resignada a no poder hacer nada más, caminé a una esquina donde cortaban el genero que mi amiga estaba buscando.

-¿Te puedo ayudar en algo?- Casi se me cae el rollo de tela que sostenía. Frente a mi tenía un verdadero Adonis que me sonreía con picardía. Su piel era un poco bonceada y tenia un cabello largo muy crespo , de penetrantes ojos verdes, buen cuerpo, mucho mas alto que yo y con una sonrisa blanca de dientes perfectos. Sentí una verguenza inexplicable y de un momento a otro solo quería ser yo la que tachara los materiales de la lista y mandar a Taylor a recoger los pedidos.

-S...si, am...yo busco...m...- Quería golpearme la cara a mi misma por lo estúpida que estaba siendo. El chico cada ves sonreía mas, probablemente se estuviese burlando de mi incapacidad para poder mover la lengua.-Tela- Me aplaudí internamente por no haberme temblado la voz y  decir algo mas coherente, pero lo único que provoqué fue que además de su sonrisa perfecta, el muchacho con apariencia de surfista soltara una carcajada ruidosa.

-Tela es lo que vendemos en esta tienda. Podría especificar un poco más- Sentí como el fuego llegaba hasta mi cara. Tenía verguenza, mucha verguenza y estaba culpando al chico por todo esto. Comenzaba a molestarme su arrogancia.

-Buscaba seda lila- El chico no sacaba su estúpida sonrisa de su cara y eso hacía que lo odiase cada vez más.

   Se giró a sacar un libro de uno de los estantes que se encontraban detrás  de él y me lo entregó. Era un libro de muestra de colores. Jamás imaginé que hubiesen tantos tonos de lilas.

-Estas son todas las tonalidades de morado que tenemos- Recordé los vestidos que tenía que hacer Taylor para su presentación y elegí un tono pastel muy bello.

-Quiero un metro de este por favor- Apunté hacia el color elegido, y esperé hasta que él cortara lo que necesitaba.

-Aquí esta, debes pagarlo en caja. Y toma- Me entregó una hoja de papel doblado la cual acepté dudosa. Tenía curiosidad por saber que era- Es mi numero de teléfono- Dijo como si me hubiese leído la mente- Por si estás aburrida y tienes ganas de salir. Podría invitarte a comer o a beber algo, seguro no te arrepentirás. Por cierto mi nombre es Brad- Aparte de guapo tiene un nombre sexy también. ¿Es ladrón Señor?¿Mantenido?¿Asesino?¿No se lava los dientes? Porque es demasiado perfecto para ser real. ¡Claro que tiene un defecto! Me dije a mi misma, es un completo idiota.

-Me llamo Diana-

-Chica linda, nombre lindo- Volví a sentir el calor en mis mejillas, no lo podía evitar- Espero tu llamado- Lo último que vi antes de girarme fue un guiño de Brad. El tipo era jodidamente sexy. Me pregunto cuantas han caído a sus pies.

   Por si no tuviese  suficientemente mala suerte, al girarme lo primero que vi fue el rostro de mi loca amiga con la sonrisa más ancha que que algún día vi. Ni siquiera le importó que estuviésemos en público para correr hacia mi y cuestionarme animadamente en voz demasiado poco discreta.

Embarazada de mellizos ~ Harry StylesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora