Capítulo 7: Presa del pánico

730 52 14
                                        

NdA: Debería estar estudiando y no escribiendo y actualizando, pero medaiwa. Os traigo este capítulo como regalo de Navidad, Año Nuevo y de todo, así que espero que lo disfrutéis. Si queréis, podéis seguirme en Twitter (mi usuario es mornomon) y enteraros un poco de cómo va la vaina. Un beso. ♥

Os dejo por aquí un gif de Julia para que apreciéis lo cinnamon roll que es:

 Tras despertar a la mañana siguiente en uno de los catres de la habitación compartida, Julia encontró a varios de los miembros del grupo reunidos alrededor de la mesa

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

 Tras despertar a la mañana siguiente en uno de los catres de la habitación compartida, Julia encontró a varios de los miembros del grupo reunidos alrededor de la mesa. Carl le hizo un gesto de la mano -tenía la boca llena- para que se sentase a su lado.

—Buenos días —saludó, con voz ronca.

—Buenos días —respondió T-Dog, alegre. El hombre estaba cocinando una extraña masa blanca que Julia juzgó de inmediato como poco apetitosa.

Cogió de la encimera de piedra lo que parecía ser zumo de naranja y unas barritas de cereales y fue a sentarse junto a Carl. La dureza de la silla y el dolor de entre sus piernas no la dejaron ponerse cómoda, por lo que se revolvió durante unos segundos.

—¿Qué tal has dormido? —preguntó Lori, teniéndole un enorme plato de carne para que se sirviera un poco.

—Cómoda, la verdad —tuvo que aclararse la voz para que no sonase entrecortada—. Un colchón siempre es mejor que el suelo —el tenedor se escurrió entre sus dedos y cayó al suelo, provocando un estridente sonido seguido inmediatamente de un quejido por parte de Glenn. Julia lo miró con una ceja alzada—. ¿Resaca, Glenn? —rió ante el gesto de dolor del chico y se agachó a recoger el cubierto.

Al incorporarse de nuevo vio a Rick entrar en la estancia.

—Hola —saludó el hombre, tomando asiento—. Buenos días —su voz sonaba igual de gangosa que la de Julia.

—¿Tienes resaca? —preguntó su hijo. Julia rió suavemente, concentrada en cortar su comida en trozos muy pequeños— Mamá dijo que tendrías.

—Mamá tenía razón —rió Rick; Julia comió un trozo de carne, sorprendentemente buena.

—Mamá tiene esa costumbre —bromeó Lori.

—¡Huevos! —anunció T-Dog, más alegre que nadie— En polvo, pero han salido ricos —Glenn se quejó de nuevo, tocándose la cabeza, y Julia rió más fuerte—. Que os lo diga Glenn —T-Dog comenzó a servirle un poco—, las proteínas quitan la resaca.

—¿De dónde ha salido esto? —Rick sujetaba un botecito con lo que parecían calmantes.

—Jenner —respondió Lori.

—¿Me lo abres?

—Sí, nos harán falta, al menos a algunos.

Julia no podía dejar de mirar a Glenn y reír por su cara de dolor.

The Walking Dead: Protocolo A.Z [EDITANDO]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora