CAPITULO 09

2.9K 240 12
                                        

ZOÉ

Me quedé hablando con Alec hasta que nombraron nuestro numero de vuelo en el altavoz obligándonos a callar y escuchar. Miré a Alec que parecía nervioso mientras escuchaba la suave y refinada voz de la mujer que invadía el sitio en todo el aeropuerto y noté como pasaba sus manos sobre sus muslos relamiéndose los labios unas pocas veces mirando el suelo.
–Ella me odiará si tomo este avión– dijo con voz calmada levantando la cabeza del suelo ahora mordiéndose el labio inferior en vez de lamerlo. En sus ojos mostraba el dolor de hace un momento, miraba como sí le temiera a algo pero ¿A qué? No pude preguntárselo.

Sobé su hombro y di unas suaves palmadas intentando darle una sonrisa pero solo pude hacer una mueca con los labios y susurrar.
–¿Más? No lo creo– dije ahora con una pequeña sonrisa para subir su humor pero eso solo pareció empeorar su estado por lo que tuve que pensar algo rápido –Vamos Alec, sí lo hace yo me embriagaré contigo– me miró en silencio serio y con los ojos cristalizados por unos segundos tragando saliva de forma pesada pero al final formó una suave sonrisa en su rostro y dejar salir una suave risa que fue sonora y demasiado cálida para lo baja que fue.

Viajamos juntos, estando uno al lado del otro.
A los primeros minutos Alec parecía estar demasiado nervioso porque apretaba mi muñeca con fuerza en el posabrazos y se hundía en el asiento con los ojos cerrados con fuerza tensando por completo su cuerpo, abría la boca pareciendo querer hablar pero solo dejaba salir chillidos por lo que no pude evitar burlarme por un rato. Ya después lo calmé diciendo que no era tan malo viajar en avión a excepción de que duraríamos horas sentados; eso no le pareció malo sí no agradable por como sonrió.
–Nunca eh tenido el placer de viajar en un avión– musitó mirando por la ventanilla encantado con el color de su rostro volviendo a la normalidad cuando el temor y el acaloramiento de las lágrimas se le fueron pasando.
–Pues disfrútalo. Esperemos y no caigamos, es un viaje muy largo por lo que tenemos más probabilidades de morir– me acomodé en mi asiento de manera calmada sin poner cuidado a mis palabras escuchando ya pronto los rezos de Alec en mi oído derecho.

El viaje no fue tan pesado como otras veces que viajé sola.
Estuve todo el tiempo interactuando con Alec para que se olvidara de lo que había dejado temporalmente en Londres y cada vez que lo miraba sonreír o escuchaba su risa me daba un fuerte vuelvo el corazón. Vimos varias series esperando que una nos clavara hasta que encontramos una que nos ponía a ambos con la piel de gallina y nos hacía estremecer en los asientos, Alec juraba que no podría dormir en paz de hora en adelante mientras que yo ya no podría mirarme al espejo del baño con tranquilidad estando sola, tuvimos que ver algunas caricaturas para que se nos bajara el azúcar y pudiéramos dormir un poco antes de llegar a Nueva York.
–Zoé– musitó Alec subiéndose la manta (la que le dieron hace horas) hasta el cuello mirándome algo tembloroso pero con una pequeña sonrisa –¿Terminaremos la serie en el hotel?
–¿Quieres morir de un paro cardíaco? Hombre, eres muy miedoso ¿Lo sabías?– susurré pero acepté de inmediato.
Solo esperaba que pudiéramos hacerlo ya que él tenía sus peleas y podía salir dañado.

Al llegar al aeropuerto de Bufalo en Nueva York, no pudimos salir hasta que tuvo que llegar seguridad y sacarnos de la peor manera del lugar entre la multitud que esperaba afuera. Las cámaras apuntaban las caras serias de todo el equipo pero cuando salí al lado de Alec pareció que todo el mundo pareció convertirse en un completo desastre, se escuchaban terribles gritos a todo pulmón de y las personas que estiraban sus manos queriendo tomarme pero seguridad se encargó que eso no pasara.

Cuando subimos a la camioneta sentía demasiado pánico, mi pecho me lastimaba por la adrenalina del momento y sentía mis manos temblar encima de mis muslos, me costaba respirar del mismo miedo que no parecía calmarse en mi y los rostros acalorados de las personas fuera de la camioneta golpeando de los vidrios polarizados no ayudaban en nada a que mejorara mi estado. Alec me dio unas palmadas en los hombros y rió en bajo igual de nervioso al notar como estaba.
–Estamos por las mismas– susurró con una pequeña sonrisa.
–Son unas maricas– habló Ethan en el asiento trasero de nosotros cruzándose de piernas y desenrollando unos auriculares en sus manos –Se ve que nunca han tenido demasiada atención en sus vidas.

En eso sentí como el pánico se transformó en ira y me giré en el asiento mirando a Ethan con tremendo enfado ignorando que Castiel y Connor lo tenían en medio con sus miradas serias encima mio esperando de inmediato una respuesta.
–Claro, como no me acostumbré a que me tomaran fotografías para la primera plana en los periódicos diciendo que soy un delincuente o aprender a manejar la incertidumbre por mis malas mañas desde hace tiempo– dije entre dientes enojada, no podría soportar esa actitud de niño que Ethan tenía conmigo. Pensé que me alegraría de verlo pero ahora me arrepiento por completo, ahora solo estaba aquí por Cooper y Alec, no por él.

Después de todo parecía odiarme ahora, de nuevo.
Lo que había dicho pareció molestar a Ethan pero no se molestó en responder y solo se puso ambos auriculares en los oídos y bajar la mirada a su móvil que estaba en el muslo de la pierna alzada encima de la otra ignorando por completo la existencia de las personas que lo acompañaban en esa camioneta, Castiel me miró con ambas cejas alzadas y reír mientras negaba cruzándose de brazos.
–Diste en el blanco.

Llegamos al hotel y todo estaba tranquilo a comparación de lo que pasó con las cámaras en el aeropuerto que había sido un completo alboroto y que tuvimos suerte de no morir el primer día en el primer estado al que parábamos. Nos dieron la bienvenida junto con unas tarjetas plateadas que Cooper tomó y no tardó en repartirlas a cada dos que tenía enfrente hasta que se posó delante de mi con una sonrisa en el rostro y la última tarjeta alzada en el aire en su mano.
–Tú dormirás sola ya que eres la modelo estrella que nos patrocina– pude notar la burla en su voz y la ironía así que reí en bajo con sarcasmo y tomar la tarjeta de su mano.
–¿Tendré las habitaciones de los hoteles para mi sola?– susurré alzando una ceja y meter la tarjeta en el bolsillo de mi mochila apartando la mirada de él.
–Así es
–Excelente.

Al levantar la mirada Cooper se hizo a un lado para escuchar los caprichos de Calvin y Martha, y pude mirar como Ethan se quitaba los audífonos mientras me miraba de su forma seria aunque había notado que lo estaba observando ahora él no pareció inmutarse y susurró algo cerca de Castiel a su lado sin dejar de tener su mirada encima metiendo sus manos en los bolsillos de su pantalón.
Castiel me miró dibujando una sonrisa en el rostro para después reírse.

ChrisHaruko ama leer sus comentarios .

ETHAN II ®Donde viven las historias. Descúbrelo ahora