ZOÉ
Me quedé en mi habitación con el aire acondicionado encendido ya que el clima estaba demasiado caluroso a pesar de que estábamos en época de frío, y tomar prestada del armario de mi prima Rosana, la hermana mayor de Maritza y la que tenía su físico bastante parecido al mío solo que la diferencia es que ella lo tenía por genética y yo por matarme en gimnasio, una de sus blusas de tirantes delgadas y un short de mezclilla después de que había tomado un baño ya que todo lo que venía en mi maleta era ropa de invierno y tocar si quiera uno de mis abrigos llegaba a ser un pecado al sentir el calor infernal en mi piel ¡Con solo tocarlo bastaba decir!
Me preguntaba dónde estaría Ethan ya que no sabía si se había ido de la casa o no porque estaba en la segunda planta y no se escuchaba nada de la primera o si se habría encerrado en una de las habitaciones como yo.
Pensé varias veces en salir de la habitación para buscarlo pero tenía el presentimiento de que si lo volvía a ver iba desatarme en llanto una vez más por lo que opté en reposar en la cama y mirar de mi móvil sin hacer nada más que mover los dedos por la pantalla sin prestar atención a ninguna noticia que había en las redes hasta que escuché la puerta abrirse una media hora después y que sin pensarlo me hiciera un ovillo en la cama dejando mi móvil cerca de mi pecho sobre la sábana y abrazar mis piernas sin querer verlo, no por estar molesta sí no por lo mencionado anteriormente a mi debilidad.
No dijo ni una sola palabra al pasar, solo se acercó y se acostó a mi lado sin hacer mucho ruido llevando sus manos hasta mi para abrazarme con uno de sus brazos y con una mano acariciar mi cabello siendo cuidadoso conmigo, portó sus labios sobre mi hombro desnudo y depositar un suave beso mientras que yo dejaba de abrazar mis piernas y me iba extendiendo en la cama y pegaba mi espalda a su ancho pecho mirando las puertas de cristal del balcón teniendo la suficiente luz del sol iluminando aún del cuarto ¿Qué pasaba por la cabeza de Ethan? pensé un momento hasta que cerré los ojos disfrutando del tacto que estaba teniendo conmigo.
Sus manos pasaban por mi cuerpo y sus labios marcaban mi piel con suavidad dejando por completo mi cuerpo a su disposición, no quería que se detuviera pero sentía la congoja de que no debía estar tocándome después de aquello por lo que tomé su mano con la poca fuerza de voluntad que tenía y detenerlo sin decir ninguna palabra sacándola solamente de mi ropa y ponerla sobre mi vientre sin poder comentar algo referente a lo anterior o a lo que estaba por pasar ahora.
—Se mía— susurró en mi oído rompiendo el silencio que había entre nosotros ya que sus besos eran los únicos que llegaba a escuchar pero que había cesado cuando tomé su mano, y con sus dedos comenzó a hacer torbellinos sobre mi vientre arremangando poco a poco mi blusa. No pude dar respuesta y quedarme con los labios abiertos por la sorpresa ¿Acaso se había quedado pensando en eso todo el tiempo en que yo llevaba en la habitación? —No quise herirte, no quiero lastimar a la única mujer que no me teme y que sabe que nunca podría hacerle daño a alguien porque quiera— susurró en mi oído recargando su frente sobre mi hombro y apretar mi vientre contra su cuerpo —Sé mía Torres, te lo ruego— susurró con voz clara estando aferrado completamente a mi, demasiado que fue difícil girarme hasta él y poner una mano en su mejilla para poder mirarlo a los ojos y sonreír depositando un beso sobre sus labios. Apagué el móvil dejándolo sobre la mesa de noche para que nadie interrumpiera este momento y comenzar a besar a Ethan sintiendo lo necesitaba tanto como él a mi.
Nos necesitábamos mutuamente para no sentirnos solos y ahora lo comprendía. Estando sola había pensando en muchas cosas y había logrado comprenderlas. Sí estos años no había buscado a alguien es porque aun guardaba una esperanza para Ethan porque nunca dejé de pensar en Inglaterra mientras que solo era una excusa para volver a pensar en él y preguntarme después que sería de él, por eso cuando Cooper mencionó que Alec y Ethan habían comenzando una nueva vida me había lastimado tanto porque había una esperanza en lo más profundo de mi ser que esperaba que yo fuera de él, que él fuera mío, y sentir que lo había perdido había hecho que mi mundo se derrumbara en ese momento como se volvió a restaurar cuando descubrí que no había ninguna chica en su vida.
A pesar de sus malos tratos al inicio, a pesar de su acoso cuando entré al gimnasio y lo que me hizo vivir en el Instituto son cosas que recuerdo con ternura porque siempre me estuvo buscando aunque hubiese sido de la manera que asustaría a cualquiera.
Yo no me hice fuerte por mi misma sí no que fue Ethan que aunque fue duro conmigo me enseñó a ser valiente y enfrentar las cosas por mi misma, me había contagiado de su fuerza de voluntad para quedarse en medio del peligro y correr hasta la muerte si era necesario hacerlo, así era Ethan, se mostraba fuerte y corría directamente hasta los problemas para sentirse supuestamente vivo mientras que en el interior vivía con miedo y con dolor queriendo acabar todo el tiempo con esa vida que tenía.
Un hombre que lo consideraron un felino por ser un ser audaz y rápido, que se tomaba el tiempo para acechar mientras que nunca miraron que era una criatura llena de secretos y de maravillas que solo a mi me llamó la atención y me sentí tentada a conocerlo aunque fuera por bocas que no fueran la de él.
Es mío ahora, este felino que ahora tenía debajo es mío, ahora solo yo disfruto de él y soy la encargada de protegerlo. Tenía una promesa y la haría crecer con el tiempo porque no quería irme nunca y aunque suene egoísta quiero que Ethan me deba muchas cosas para que así el nunca se vaya de mi.
Me merezco a Ethan para siempre.
Duramos seis noches en Chiapas contando la noche buena y navidad, teniendo los móviles siempre apagados y los medios de noticias sin encender porque no queríamos saber absolutamente nada de nadie a excepción de nosotros que vagamos por el estado en un auto rentado visitando playas y hermosas cascadas que había olvidado ya que mi visita había sido hace muchos años, quizá cuando estaba en la secundaria.
Nos regresamos al Distrito Federal para irnos esta vez a Monterrey de una vez pero estando en el aeropuerto de la capital teníamos unas cuantas miradas sobre nosotros que ninguna parecía ser positiva, pensamos y hablamos en bajo que quizás nos miraban de aquella manera porque Ethan no se había presentado en las tres peleas que debió participar y porque estaba conmigo, la mujer modelo a solas con él por lo que es fácil deducir la artimaña que había, por lo que nos dijimos que no tenía importancia alguna y optamos ignorar lo que pasaba a nuestro alrededor.
Después de seis noches encendí el móvil cuando salíamos del aeropuerto de Monterrey e íbamos en un taxi a la casa de tía Susan, noté que tenía demasiadas llamadas perdidas de ella al igual que una pila de mensajes de su parte junto con los de mi madre y de mis hermanos que me causaban ansiedad, ellos nunca me mandaban mensajes o me contactaban ¿Por qué ahora si?
—¿Qué pasa? Te veo pálida— murmuró Ethan con suavidad teniendo su brazo recargado sobre el respaldo del asiento, sobre mis hombros y acariciar suavemente mi brazo notando perfectamente como estaba confundida. No leí los mensajes porque en verdad eran demasiados pero verifiqué mi historial de llamadas ¡Tenia llamadas perdidas de mi padre! esto era para sorprenderse.
—Esto es raro— musité en bajo bloqueando el móvil en mis piernas y mirar completamente al vacio mientras movía mi cabeza suavemente a los lados —. Tengo más de sesenta y cinco llamadas perdidas de mi padre, de mi madre al igual de mis dos tíos, los que se encargaron de cuidarme estos años— tragué saliva nerviosa mirando a Ethan que estaba confundido y que al verme se mostró preocupado —. No tengo un buen presentimiento de esto. Mis padres nunca me marcan y mi tío nunca insiste tanto en llamarme.
Ethan besó mi cien suavemente para después pegar su frente a esta, cerrando sus ojos y soltar un suave suspiro —Lo averiguaremos en unos minutos, cuando lleguemos con tu familia— respondió a mi nerviosismo. Asentí sin poder decir ninguna palabra pensando demasiado en lo que podría haber pasado porque eran mis padres quienes habían insistido tanto en llamarme, los que me habían negado como hija, ni en los festejos como año nuevo o mi cumpleaños marcan para felicitarme o para desear algo, simplemente ellos parecían estar muertos pero ahora...
Algo andaba muy mal.
ESTÁS LEYENDO
ETHAN II ®
General FictionÉsta es la última oportunidad que tienen para saber si acaban juntos o no. Sí no, será la última vez que se miren. #72 en Ficción General 15/01/17 #65 en Ficción General 16/01/17 #66 en Ficción General 27/01/17 #31 en Ficción General 30/01/17 #21 en...
