Los pocos minutos que separaban a los Mills de las caballerizas de Storybrooke fueron muy largos para los cuatro ocupantes del coche. Solo Graham parecía apreciar el viaje, alegrándose por el buen tiempo, entusiasmándose por la agradable temperatura de ese final de verano...Al llegar, los chicos marinaban su cólera, saboreando su próxima venganza. Regina tampoco había abierto la boca desde la salida de la mansión, sin tomarse siquiera la molestia de fingir que se estaba interesando en las bromas que lanzaba el sheriff sentado a su lado para relajar la atmosfera.
Ella solo recobró la sonrisa cuando llegaron a su destino y el olor tan característico de las caballerizas le penetró por la nariz. Amaba ese olor más que nada...Cada vez que aspiraba ese aroma animal, se remontaba a su infancia, junto a su adorado padre. Él le había transmitido esa pasión por la equitación desde su más tierna edad y ella había procurado hacer lo mismo con su hijo.
«Joder, ¿qué es ese olor? ¡Apesta!» lanzó Graham tapándose la nariz en cuanto hubo bajado del coche.
«¡LENGUAJE, Graham! Y "ese olor", como dices, es el olor a caballos. No haber venido si eres tan delicado»
Regina hervía de rabia. ¿Pero qué le había sucedido? ¿Por qué, simplemente no le había prohibido a Graham venir? Se echaba tanto en cara haber sido tan débil, y ahora hela ahí teniendo que soportar al sheriff todo el día...Suspiró, cansada ante el día que se avecinaba. Henry y Matthew, mientras sacaban las cosas del maletero, observaban la lucha verbal de los adultos sonriendo discretamente. ¡Si Regina también participa, su venganza sería mejor!
Cada jinete cogió su fusta y se colocó su casco. Con ternura, Regina comprobó la correa de los cascos de los niños, y esa atención conmovió a Matthew. Aprovechó que ella estaba cerca de él para hablarle en voz baja, algo avergonzado de lo que le iba a revelar.
«Euh...Regina, estoy algo avergonzado, pero realmente no sé montar muy bien. Monté un poco en el campamento con Henry, pero en absoluto tengo el mismo nivel que vosotros dos. No quisiera retrasaros...»
Regina le sonrió y le respondió amablemente
«No te preocupes, cariño...Vas a montar un caballo muy dócil. Solo tendrás que dejarte llevar, ya verás, es muy fácil»
«Pero...¿y si me caigo?»
«No te caerás. Henry y yo estaremos a tu lado para ayudarte. Y además, ¡no quisiera devolverte a tu madre completamente rasguñado!»
«¡Gracias Regina, estoy seguro entonces que todo va a ir bien!» respondió algo más tranquilo
«Yo también estoy segura, hombrecito. Venga, vamos, hay que ensillar los caballos»
Tras esas palabras, Regina agarró a Matthew por los hombros y se dirigieron a las cuadras. El muchacho apreció la amabilidad de la joven y pensó que, realmente, estaría muy contento de que fuera su segunda mamá.
«Bueno, ¿todo el mundo listo?» preguntó Regina, subida en su magnífico caballo, completamente negro.
A su lado, Henry tenía las apariencias de un verdadero príncipe, en su montura, derecho como un palo, montando un caballo casi tan grande como el de su madre, pero de un blanco inmaculado. Al lado de ellos dos, sobre un pequeño caballo oscuro, Matthew se sintió bastante ridículo. Se imaginó, por un instante, que era el sencillo escudero de la gran reina y su príncipe. Esa imagen le hizo sonreír. En ese caso, ¿qué personaje habría sido Graham, que estaba echando pestes en ese momento contra el caballo que se negaba a dejarlo montar, dando un paso hacia delante en cuanto el sheriff ponía un pie en el estribo? Sin duda el bufón de la corte, pensó Matthew, que se juró contarle sus ideas a Henry más tarde.
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Siempre te encontraré
FanfictionTRADUCCIÓN del fin francés Je vous retrouverai toujours de Bonne Ame. ¿Y si Emma no hubiera tenido un hijo, sino gemelos? ¿Y si esos dos hijos, que no se conocen, se encontraran por casualidad? ¿Y si, gracias a esos niños, Emma conociera al amor de...