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Capitulo 18: "¿Quien es ella?"

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Alexey

Abrí los ojos, y la luz del día me cegó. Por inercia los cerré de golpe, pero no tarde en volverlos a abrir, esta vez, dejándolos abiertos.

Le eche un vistazo a mi alrededor, y llegue a la conclusión de que me quede dormido en el sofá de Alek después de el numerito que monte.

Oh dios, Astrid, que vergüenza.

Me pare de golpe, y salí del salón dispuesto a ir a buscarla. Tengo que disculparme, aunque probablemente no quiera hablar conmigo, y se aleje de mi porque piensa que estoy loco.

Eres un estúpido Alexey.

Entre a la cocina, y me encontré con Alek sentado desayunando cereales.

En cuanto me vio, paro de comer.

—Si estás buscando a Astrid, está en su departamento.

Le agradecí, y salí de ahí.

Espera, ¿Cuál es el departamento de Astrid?

Me voltee, y me asome por el marco.

—Ultima planta.

Dijo antes de que yo pudiera decir algo. Le sonreí agradecido, y esta vez, si salí de ahí.

Estaba demasiado ansioso, así que decidí subir por las escaleras.

Con la respiración entrecortada, llegue a única puerta que había. Toque un par de veces, pero nadie contesto.

Seguro ya sabe que soy yo, y no me quiere abrir.

Volví a tocar, pero esta vez, más fuerte.

—¡Ya voy, ya voy! —gritaron desde dentro, y segundos después, una Astrid despeinada me abrió la puerta.

Creo que la desperté.

Mierda, ahora me va a odiara aún más.

—¡Oh, Alexey, eres tú!

—Si, yo solo quería disculparme, y entenderé si tu no quieres hablarme más, porque piensas que estoy loc..-

—¿De que estas hablando? —preguntó onfundida.

—Espera, ¿tú no piensas que estoy loco?

—¿Qué? No, ¡claro que no!, mejor pasa y hablamos—dijo, y se apartó de la puerta, dejándome un espacio libre para pasar.

Indeciso, pase. Le di un rápido escaneo a el departamento, y que decir que gritaba Astrid por todos lados.

—¿Te gusta? —me pregunto, y me jalo del brazo dirigiéndome al salón, creo.

—Está muy bonito, se nota que es tu departamento. Tiene mucha personalidad—le respondí. Llegamos a el salón, y ella se tiró en el sofá de cualquier manera.

Yo me senté recto en el sillón de enfrente. Decidí empezar yo a hablar.

—Entones, ¿tú no crees que estoy zumbado de la cabeza ni nada por el estilo? —pregunte, a lo que ella, ¿rio?

—¿Por qué debería pensar eso de ti?

—Por el numerito de ayer—murmuré avergonzado, agachando la cabeza.

—Oh, idiota, ¡claro que no!

Levante de golpe mi cabeza.

—¿Enserio?

—Aja, ven aquí, —palmeo el sitio al lado suyo. No tarde mucho en sentarme al lado de ella. — pienso que eres humano, y que as sufrido mucho. Nuestro pasado es algo que siempre estará con nosotros, y hay a personas a las cuales la vida les ha jugado sucio, como a ti, y a mí. No puedo pensar una cosa así de ti por ser humano y por tener sentimientos. Al fin y al cabo, si lo hiciera, sería un hipócrita, ya que yo estaría igual de loca que tú.

IVÁNOV Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora