Antes del adios

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❇ ❈ ❅ ❄ ❆

-Perdón, niña mía, perdón.

Repetía incansablemente Isabel empeorando el estado en el que me encontraba. No dejaba de llorar, ni siquiera podía dilucidar cuando comenzarían a salir lágrimas de nuevo, solo salían de manera natural, al parecer habían estado retenidas allí demasiado tiempo, desde que todo esto del maldito secreto se había instalado.

Estaba ordenando mi maleta para salir cuanto antes del hotel. Pablo no me quería ver, y yo tampoco siendo sincera.

Me sentía estúpida, demasiado ilusa por haberme sentido tan mal por ocultarle algo así de importante . Y la sorpresa más grande fue descubrir que él era egoísta, que él no me ayudaba impulsar mis sueños. Todo era él... ¿y yo? Yo no iba a vivir bajo su sombra. Lo amaba con locura y con dolor a la misma vez, pero no por eso debía preguntarle cada paso que daría en mi vida profesional. Lo apoyaba, lo ayudaba a alzar el vuelo acompañándolo cada vez que podía, incitándolo a que siguiera por el camino del arte, comprendiendo sus tiempos, su vida. Él era Pablo Alborán, su vida giraba en torno a la música y así lo quería. Lo mínimo que esperaba era que se pusiera en mi lugar, que se enojara porque no había tenido la fuerza para comentarle antes todo lo que estaba aconteciendo en mi vida, pero jamás me hubiera imaginado que le molestara que hubiera aceptado. Eso no.

Por más que me doliera el corazón y el frío comenzara a llegar imprevistamente a mí no lo iba a aceptar.

-¿Irás donde Luz?

Me preguntó. Me senté en el suelo alfombrado, ya me dolía la espalda pero al menos tenía todo guardado.

Ese era mi plan, llamarle y decirle que me aceptara por una noche en su departamento. Tenía tantos mensajes de ella que no había querido contestar.

-Eso quiero.

-¿Puedo ir contigo? Pablo no me quiere ni ver.

Una risa que no llegaba a sus ojos se asomó y la invité a sentarse a mi lado. Nunca peleaban así, para ella también debe haber sido muy duro todo esto.

-Pablo se muere sin ti.

-Sin ti también, Abril.

Voté un suspiro que me resultó punzante y dejé que hablara.

-Se está comportando como un idiota, lo sé. Pero te ama, niña. Te ama demasiado y no sabe cómo actuar.

-Es un hombre grande...

-Lo sé. Está mal emocionalmente, necesita de toda la atención, necesita sentir que sigue protegido, que al menos tú eres un pilar permanente en su vida.

-Pero no puede pensar así, Isa. Mi vida no solo se reduce a él.

Me puse de pie nuevamente dispuesta a irme antes que se hiciera más tarde. Iban a ser cerca de las una de la madrugada y ni siquiera había llamado a Luz ni contestado sus mensajes.

Yo no era como Emilia, no iba a seguirlo por cada rincón ni a frenar mi vida por él. Por más que doliera respirar sin él no iba a ceder.

No reconocía al Pablo con el que había discutido.

"Puedo seguir sin ti, Pablo. Puedo hacerlo".

Me repetía para mí misma.

❇ ❈ ❅ ❄ ❆

-Abril, no me molestas para nada. Tranquila, ¿sí?

Luz me ayudaba a desempacar un poco para poder pasar la noche. Dijo que sí de inmediato cuando le pregunté si podría quedarme a dormir.

Solo luzDonde viven las historias. Descúbrelo ahora