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-¿Es necesario, Pablo?, ¿es necesario?
Pablo era tan... ¿especial? Eso ya lo sabía, sin embargo parecía que nunca terminaba de conocerlo por completo. Estábamos atrasados, como siempre, como cada vez que viajábamos y él seguía dándose vueltas por la casa, revisando si algo se le quedaba. Isabel siempre se enojaba por lo mismo, a cada vuelo llegaba atrasado.
"¿Sabes cuántas veces he tenido que usar mis influencias para evitar que el avión nos deje?".
-¡Que ya voy! Claro, como tú solo te preocupas de ordenar tu ropa...
Resopló algo molesto mientras revisaba que el gas estuviese apagado.
Se cabreaba tan fácil, y verlo enojado por estupideces era tan divertido. Vale, solo algunas veces cuando las cosas no parecían tener demasiada importancia.
-No son ni las once de la mañana y ya estás gruñendo.
Me acerqué hacia él mientras finalmente cerraba su maleta, esperé a que se pusiera de pie para posicionar ambas manos en su cintura y robarle un fugitivo beso. Él reaccionó sonriendo cuando terminé de besarlo, volvió a besar mi frente y soltó un suspiro.
-Esta pequeña escapada será como un oasis en medio del desierto. Lo sabes, ¿no?
Volvió a suspirar y sus hombros se relajaron. Se refería a lo que significaría esta pequeña escapada para nosotros... antes que empezara el caos. Él se iría a Londres a averiguar sobre algunas clases de interpretación que las tomaría en noviembre y después empezaría con la campaña navideña para la fundación. Yo comenzaría con mis viajes a Málaga para gestionar la construcción del nuevo centro. Se nos venían las distancias encimas y los kilómetros que siempre habían sido una constante en nuestra historia juntos, pero no tenía miedo, no sentía inseguridad. Era una especie de tregua que habíamos establecido con nosotros mismos. Todo el sufrimiento anterior nos había servido a ambos para dejarnos de estupideces y disfrutar tanto de nuestra vida juntos, como también aquellos momentos en que viviríamos por separado. Tanto nos había costado llegar a donde estábamos, a sentirnos de esta manera donde encontrábamos el equilibrio perfecto entre la locura y el amor libre. Pablo estaba emocionado por todos los aprendizajes que se le venían, por el tiempo que tendría para reencontrarse consigo mismo, con su música y esas ganas de aprender que lo hacían único. Los meses anteriores de estrés y de colapso mental ya quedaban atrás tanto para él como para mí. Parar, detener el tiempo, jugar, componer... eso era lo que él necesitaba. Nuestras idas y venidas también nos colapsaron a ambos, pero ya no más... ya no más. Nos queríamos sin prisas.
A mí también me emocionaba mi presente y mi futuro, ansiaba comenzar con mis proyectos, y todo iba a estar bien si él seguía a mi lado, aunque los kilómetros estuvieran presentes entre nosotros.
-Lo pasaremos bien.
-Lo sé.
-No voy a Ibiza desde que estaba en segundo de uni.
Le contaba mientras salíamos del condominio para esperar el taxi que nos llevaría al aeropuerto.
-Supongo que Magdalena hizo de las suyas en ese viaje, una loca y joven Magdalena.
-¡No me digas Magdalena!
Le pegué con mi codo en su estómago y él exageró, como siempre emitiendo un gritito que me hizo reír. Odiaba que me llamaran por mi segundo nombre y él lo hacía sólo para molestarme.
-Vale, vale... ¡Son bromas!
Ambos nos reímos de nosotros y de nuestras estupideces; nos reímos del taxista que también alcanzó a escuchar nuestra broma, nos reíamos de la vida. No había otro remedio.
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Solo luz
FanfictionEl invierno deja estragos y también bendiciones, amparados bajo el invierno dieron riendas sueltas al amor,a ese amor inefable que te transporta fuera de este mundo, con el que a veces ni siquiera sabes qué hacer. Dos seres de luz enfrentados a l...