6. Creo que me gusta alguien.

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Nick

Que odioso es tener un primo parecido en ti, hasta en gustos con las mujeres.

Desde que Ben llegó, los últimos días ha pasado el tiempo junto a Ivi. Yo le había echado el ojo primero. Yo la estaba conquistando con mis encantos. Todo estaba saliendo bien, hasta que llega el y caga todo.

No fue hasta que lo encontré tirado en la cama, de la habitación que compartíamos, mirando al techo con cara de bobo enamorado; ahí fue cuando decidí actuar.

— Has estado diferente últimamente, Ben —El me miró aún sosteniendo su cara de idiota.

— Lo se, ¿verdad? Creo que me gusta alguien.

— Woah —fingí sorpresa—. ¿Y quién es la zorra que trae como loco a mi primo? —Si me hacía el amable, tenía que hacerlo bien.

— Ivanna Bastille, y te aseguro que no es ninguna zorra.

— ¿La que vino de Francia?

— Si. Es tan... No sé —dudó unos momentos, buscando la descripción adecuada—. Tiene chispa. Algo que no cualquiera tiene.

— ¿Ya han...? Ya sabes.

— Oh no, ni siquiera nos besamos.

Perfecto.

Salí de mi casa, y fui lo más rápido que pude hasta la casa de los Bastille. Hoy era sábado, así que estarían todos ahí.

Toqué el timbre de los departamentos, y subí hasta el piso donde se encontraba la casa de los amigos de mis padres.

— Hola Tamy —dije cuando abrió la puerta.

— Oh, Nick, tan guapo como siempre. ¿Buscas a Penny?

— En realidad... A Ivi —Ella parecía sorprendida, pero aún así me invitó a pasar.

— Ivanna está en su cuarto. Iré de compras, ¿necesitas algo? —Negué y Tamy se fue.

Me sentía en terreno desconocido. Las reuniones con los Bastille siempre solían ser de noche, y su casa oscura era totalmente diferente a su casa de día, y con mucha luz solar.

Pasé lentamente por el pasillo, hasta toparme con la puerta de Ivi, que la identifiqué porque tenía la bandera francesa.

Toqué la puerta, y ella contestó gritando un "pase".

— Hola —Ivi estaba sentada, dada vuelta frente al computador, con sus auriculares blancos. No pareció escucharme, así que me acerqué más a ella, me agaché y quedé a la misma altura que su cara. Levanté un auricular y volví a hablar— DIJE: hola.

Se sobresaltó y me pegó con un libro que tenía cerca.

— ¡NICK! Que susto me diste —Se dejó los auriculares alrededor de su cuello—, ¿qué haces en mi habitación?

— Bueno, quise venir a pasar la tarde contigo. No se, tal vez, charlar...

— ¿Para que el lunes en la escuela me ignores de nuevo? No gracias —Estaba apuntó de colocarse los audífonos cuando volví a hablar.

— No, Ivi, escucha. Se que el día de la cafetería me porte como un completo idiota, pero ahora todo será diferente.

Ella se quedó analizándome por unos momentos. Me gustaban sus ojos, eran color avellana, y solía ponerse delineador, entonces se notaban más. Hasta me gustaba que usara muchas pulseras, y ese grande anillo que se ponía en su dedo índice. Toda Ivi era tan linda por fuera, como lo era por dentro.

Ivanna & NicholasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora