Me puse el uniforme de la escuela, este consistía en: un blaiser, medias, un pequeño corbatín y una falda cuadrille bordó, una camisa blanca, y unos zapatos. Por último, ate mi pelo en una coleta baja.
Era la primera vez que usaba un uniforme para ir a la escuela. En mi anterior colegio, cada uno podía ir con la ropa que quería, aunque era bastante estresante elegir todos los días una prenda que no hayas usado antes.
Salí de mi habitación, y caminé hasta la de Penny. Ella se estaba terminando de colocar los zapatos.
— ¡Hola! —saludé emocionada. Ella levantó su vista y me miró con desagrado.
— Oh no. Ivanna si quieres causar una buena impresión no te verás como anciana.
Penelope desabotonó dos botones arriba de mi camisa, y luego tres de abajo, con estos últimos hizo un pequeño nudo, dejando al descubierto mi pequeña cintura; subió las medias hasta mis rodillas; puso más flojo mi pequeño corbatín; acortó mi falda; y dejó mi cabello suelto. Los zapatos me hacían parecer más alta, y eso que yo ya era bastante alta.
Me miré al espejo extrañada, no parecía el ejemplo de una chica aplicada. Es más, parecía de esos revoltosos, que se saltean sus clases y se creen mejor que todos.
Mi prima tenía la camisa bien puesta, y el corbatín también. Tal vez la falda un poco corta, pero no lucía tan llamativa como yo.
— Penny —Me di vuelta mirándola a los ojos—. No voy a la escuela a causar impresiones. Voy a terminar mi último año, con mi prima barra mejor amiga —De todas formas sonreí, ella quería ayudar, y no me había dejado tan mal después de todo.
— Estas sonriendo. Te gusta tu aspecto.
— Bueno... No te voy a mentir.
— Ya se, soy genial, luego me agradeces.
Las dos salimos de la habitación y nos dirigimos a la cocina a desayunar. Mi tío estaba sentado leyendo el periódico, y mi tía estaba revisando las noticias en su iPad. Una mujer estaba limpiando las cosas que había sucias en el fregadero, supuse que era Celeste.
— Oh por Dios —Mi tío fue bajando poco a poco el diario—. Penelope, sé qué esto es obra tuya.
— Ivi, cariño, vas a la escuela, no a un desfile de modas.
— Y, ¿por qué tu falda está tan corta esta mañana Penny?
— ¡Basta! Las dos estamos geniales hoy. Al menos pueden decirnos lo bellas que estamos, ¿no? —habló mi prima mientras yo terminaba de tragar mi tostada y tomar un poco de jugo.
— Cuando tu falsa esté debajo de tus rodillas te lo diré.
— AGH, ME DESESPERAN.
Penny tiró de mi brazo dirigiéndose a la puerta. Agarramos nuestras mochilas, y no me fui sin antes saludar:
— Los veo al rato tíos. Adiós Celeste, un gusto en conocerte —Vi que la mujer dejó de hacer lo que hacía, me miró y sonrió complaciente.
Parecía que estábamos esperando al bus, en la parada. Yo estaba sentada, con la mochila sobre mis piernas, y Penny parecía distraída, esperando a alguien más.
— Penny... ¿Qué haces? ¿Por qué no te sientas a esperar el bus conmigo?
— Porque no iremos en bus, tontita.
¿Espera qué? Okay, esto ya está raro. Solo sigue sonriendo.
— No entiendo, entonces ¿quién vendrá por nosotras? —Aún seguía confundida.
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Ivanna & Nicholas
Teen FictionParís la vio crecer. Nueva York va a cambiarle la vida. Ivanna llega para cursar su último año, sin imaginar que Nicholas Wellington -el chico que todos quieren evitar- pondrá su mundo de cabeza.
