Nicholas
— E-eestas diciendo que, ¿nos iremos a vivir a China? —dije aún shockeado.
— Si. Bueno nos van a dar una bonita casa. Vas a tener una buena educación en tu nueva escuela. Y se que va a ser difícil estar separado de tu grupo de amigos, pero hoy en día existen muchos medios de comunicación.
¿Grupo de amigos? La primera persona que se me vino a la mente fue Ivanna. Hacía menos de dos días habíamos regresado, y estábamos de verdad muy enamorados. Me importan un bledo los demás. Solo quiero estar con ella. Pensé en la reacción de ella cuando se enterara. ¿Qué ocurriría después de todo?
Después pensé en papá. Y lo egoísta que sería decirle que no al viaje, después de verlo noches y noches quedándose trabajando hasta tarde. Sería muy injusto a echar a la basura todo el esfuerzo que puso al conseguir ese ascenso. Soy un adolescente, y podría hacer un berrinche aquí mismo, frente a mis padres, o hacer la puerta de mi habitación giratoria; pero no. Soy un adolescente convirtiéndose en adulto, y si quiero demostrarles que puedo serlo, lo aceptaré, lo felicitaré y me iré con la cabeza gacha, pero aún sin rendirme.
— ¿Cuando?
— En una semana.
Felicite a mi padre de la mejor manera que se me dio hacerlo. No demostraba o emanaba felicidad extrema, pero intentaba poner la mejor sonrisa fingida que pareciera real.
— Los padres de Penny esta noche nos harán una cena de despedida. Los dos estaban emocionados. Justamente nos pusimos de acuerdo para darles la noticia en estos mismos instantes a ustedes. Las dos familias estamos sincronizadas —dijo mamá riendo. Pero yo solo continúe serio.
¿Padres de Penny? Mierda. Había olvidado que los tíos de Ivanna y mis padres eran amigos. Seguramente Ivi, se está enterando al igual que yo en estos momentos. Tomé mi skate y patiné hasta el apartamento de Ivanna. Al mismo tiempo que yo llegué, Ivanna salía con lágrimas en su rostro. Mi primer impulso fue abrazarla.
— ¡No puedes irte! —dijo Ivanna entre sollozos.
Me partía el corazón verla así, y saber que estaríamos en distintos continentes dentro de una semana. Así que elegí tomarlo de la mejor forma posible, y hacer de esta semana en Nueva York inolvidable.
El martes fuimos al parque de diversiones, Ivanna no paraba de comer algodón de azúcar, mientras lloraba cada cinco minutos diciendo lo mucho que me iba a extrañar; el miércoles salimos al museo, el lugar favorito de Ivi, de nuevo lloró como pequeña al recordar que me iba; el jueves la llevé a la Estatua de la Libertad, el frío ahí hacía que nuestros abrazos sean congelados; el viernes fue de Rockefeller Center, donde no tuvimos dinero suficiente para comprarnos algo, porque todo estaba muy caro; el sábado salimos a andar en lancha; y el domingo nos la pasamos mirando películas uno junto al otro, en su habitación, sin despegarnos de la cama. Esta semana si fue la mejor y más corta de mi vida.
— No quiero que te vayas —dijo poniéndose a llorar nuevamente sobre mi pecho.
— Ivi, tampoco quiero irme. Entiende por favor lo doloroso que es verte así. En vez de disfrutar estas últimas horas las sufro, pensando en las millones de horas que pasaré allí separado de ti.
— ¡ADEMÁS CHINA! ¿No podrían mandarlo no se a México? ¡Por lo menos estaríamos en el mismo continente!
— Ivanna...
— Iré a hablar a la puta compañía de tu padre, para que no lo manden a ninguna China.
— Ivanna...
— ¿QUÉ?
— Nada. Es solo que te amo mucho. Y quiero que sepas que aunque un poco de agua nos divida, nunca nos separaremos.
Me besó. Me besó como nunca me había besado. Nos dejamos llevar por el momento, y cuando ya me di cuenta eran las tres de la madrugada. Eso quería decir que ya era lunes, y siendo lunes, hoy era el día en que viajaríamos a China.
Le di un último beso a Ivanna, antes de irme al aeropuerto con mis papas. Sabía que después la vería allí, pero sentía que aún me faltaba más tiempo con ella. Nada me parecía suficiente. Ni siquiera haber pasado una semana completa junto a Ivi.
Mis papas estaban felices. A ellos les gustaba viajar, y conocer nuevas culturas y eso. Nunca lo habían podido hacer, porque me tuvieron jóvenes, y tuvieron que posponer todo y parar su vida, para tenerme a mí. Es por eso que también se me hace egoísta dejar de hacer lo que ellos quieren, cuando siempre me dieron todo y más.
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Ivanna & Nicholas
Novela JuvenilParís la vio crecer. Nueva York va a cambiarle la vida. Ivanna llega para cursar su último año, sin imaginar que Nicholas Wellington -el chico que todos quieren evitar- pondrá su mundo de cabeza.
