Ivanna
Aún estábamos en el aeropuerto. Habían pasado cinco minutos de mi reina del drama interior. No había dejado que ninguno se moviera de sus lugares, porque presentía vibras. Mis tíos, Penelope y Peter estaban de brazos cruzados sentados en las duras butacas, mientras yo caminaba en círculos.
— ¡Nicholas! ¡Te dije que no te tardarás en el baño!
— Ustedes tardaron mucho en el free shop.
Me di vuelta para encontrarme a mí chico, junto a sus padres y miles de bolsas en sus manos. Eran los únicos caminando hacia nosotros, ya que el vuelo había salido recién.
— ¿Perdieron el vuelo? —preguntaron mis tíos al unísono parándose de sus asientos.
Corrí hacia Nicholas. Lo empuje y tire al piso, cayéndome sobre el. Lo tome de las mejillas y lo acerqué a mis labios. Olvidé que todos estaban ahí, solo tenía un objetivo por la mente: besar a Nick.
Ahora sí era hora de que se fueran. El papá de Nicholas había cambiado el vuelo. Y parecían que los aviones a China eran express. Pues nos quedamos a dormir en el aeropuerto, y ya cuando amanecimos era hora.
— ¿Y bien?
— Te amo —le dije antes de soltar su mano.
Lo vi alejarse, y no lo impedí. Vi como entraba al avión, con su bolso de mano. Jamás creí sentirme más idiota en mi vida. Y de verdad, me sentía así esta vez.
— Te traje esto —dijo Penny acercándose a mi, extendiéndome un fajo con mucho dinero.
Vi a los tíos que estaban abrazados, esperando a que nos dignemos a irnos.
— ¡¿Qué?! Penny, no. Estas loca.
— Lo ahorre para una ocasión especial, y esta es una. Tú irás a buscarlo. Y los dos se irán lejos de aquí.
— Penny...
— Rápido, ¡ve, corre! —Mis tíos me miraron y asintieron felices. Corrí a abrazar a mi familia de Nueva York, y a Peter.
Antes de saludarlos por última vez, una lágrima de emoción cayó por mi mejilla. Fue entonces cuando mis piernas largas más me sirvieron para correr y entrar en el avión, dejando atrás a los guardias que me perseguían.
Busqué con la vista donde estaba Nicholas sentado. Y lo encontré. Salté por arriba de varios asientos hasta llegar a el. Los de seguridad ya se estaban acercando.
— Nicholas, por favor no creas que estoy loca. Necesito que me escuches —El me miró asustado, sorprendido y divertido. Me acerqué a su oído y le susurré—: Vamos. No se a donde. El primer lugar en la lista del aeropuerto. Me da igual si vamos a la Antártida. Quiero que vayamos juntos.
Él miró a su padre, y el lo vio con cara de aprobación. Los saludó y se despidió de ellos, me tomó de la mano, y salimos junto a los guardias que casi nos sacan del cuello.
Y a si fue, el primer lugar en nuestra lista fue al azar: la Antártida. Definitivamente los pingüinos y las aureolas boreales iban a ser buena compañía durante un par de meses para nosotros.
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Ivanna & Nicholas
Teen FictionParís la vio crecer. Nueva York va a cambiarle la vida. Ivanna llega para cursar su último año, sin imaginar que Nicholas Wellington -el chico que todos quieren evitar- pondrá su mundo de cabeza.
