12. Locuras y nuevos comienzos.

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— ¡Vamos Penny! Sal de la cama ya. Sabes lo difícil que es verte así todo el día para mí —Continúe tirando de sus pies, mientras ella se agarraba de los costados de su cama.

— ¡No quiero!

— Hace una semana no vas a la escuela. ¿No crees que es hora ya?

— No.

— Si te levantas de la cama, yo... Haré lo que quieras —sabía que me estaría arrepintiendo de esto más tarde.

— ¿Lo qué quiera? —Ella paró de tirar y subió su cabeza como una zarigüeya al acecho.

— Si —dije revoleando mis ojos.

— ¡Quiero a Ricky!

Revolee los ojos y le puse esa mirada de "¿Me hablas enserio?"

— Algo que sea posible, y que no te lastime Pen.

Ella me miró con ojos de cachorrito, y se volvió a largar a llorar. Era hora de traer el plan B. Nicholas y yo habíamos pensado mucho en esto.

. . .

Ben

— Nicholas, ya dime dónde rayos estamos yendo.

— Al departamento de Penelope e Ivanna.

— ¿Quieres qué te golpee? ¿Acaso lo haces para torturarme o qué?

Cuando nuestro caminar paró en la puerta de la casa de mi ex pareja, Ivanna, solté un largo suspiro y me decidí a avanzar junto a mi primo. Ni siquiera sabía porque había accedido a venir hasta aquí. Creo que fue porque prefería esto a pasar la tarde lamentándome por no tener más a Ivanna. Pero por como si fuera poco, ahora la tendría que ver frente a frente.

Ella nos abrió la puerta con una amable sonrisa, y yo solo pase evitando la escena en la que ella y Nick coqueteaban.

— Ahora, me van a decir que es lo que estoy haciendo en este lugar.

— Vienes a ayudarme —dijo Ivanna con su lindo acento francés.

— ¿Y por qué habría de hacer un favor por ti?

— No es por mi, es por mi prima —Aún la miraba confundido—. Ella, ha estado muy mal. Como tu. Los dos tienen el corazón roto.

— Que original Ivanna —puse mis ojos en blanco—. Sabes que yo estuve mal por ti, ¿cierto?

— Si, pero...

— Y si lo sabes, no entiendo. Quieres que haga un ritual de compasión a Penelope y a mi.

Ivanna se acercó a su computadora, que tenía cerca, y oprimió un botón. Automáticamente subió el volumen, dejando al máximo I Was Made For Loving U de Kiss. Tomó a Nick de la mano y se fue del departamento dejándome a mi dentro.

Okay, eso había sido raro.

Penelope se apareció minutos después con una camisa larga, el maquillaje corrido, y el cabello alborotado. Aún así se veía sexy.

— ¿Dónde está mi prima? —preguntó bajando el volumen de la música.

— Se fue con Nicholas hace unos minutos —comenté analizando un objeto de vidrio que había sobre el estante.

— ¿Y tú qué haces parado ahí?

— No se que hago aquí. Mi primo me trajo, y solo me dejó. Ivanna me dijo que tú rompiste con tu novio, e Ivanna lo hizo conmigo, así que supongo que esperan que sintamos lastima el uno por el otro.

— Ja, no lo creo.

Ella se acercó a donde yo estaba y comenzó a analizarme detenidamente.

— Quiero fugarme —soltó.

— ¿A dónde quieres ir?

— A Australia, no lo sé.

— ¿Y por qué no vas?

— No tengo quién me acompañe.

Y aún así la observé. Penelope me daba pena, pero no la suficiente como para ir y tirármele encima.

Se veía tan cuerda como yo. Parecía tan... Ruda, por la forma en la que hablaba y se vestía.

Era todo lo contrario a lo que me gustaba en Ivanna. Pero ella ya era mi ex, así que no podría seguir pensando en Ivi.

— ¿Y si te acompaño?

— ¿Qué? —dijo confundida.

— Yo también quiero irme. Mis padres me trajeron a Nueva York y ni siquiera me gusta esta ciudad. Mi único amor, eligió a mi primo. Ya no tengo porque seguir aquí.

— Te entiendo. Mis padres no me entienden, prefieren a mi prima. Es más, si pudieran deshacerse de mi, lo harían.

— ¿Y qué estamos esperando? Nada me importa.

— A mí tampoco.

— Lo único que me faltaría es dinero.

— Yo ahorro desde que tengo memoria. Podría pagar los boletos de avión.

— Creo que nos llevaremos bien, Penelope.

— Yo también lo creo, Ben.

. . .

No llevé ropa. Solo mi chaqueta de cuero, y mi orgullo.

Por otro lado, Penny, se preparó tres maletas. No teníamos idea de donde habían ido Nick, o Ivanna. Ni siquiera sabíamos dónde estaban los padres. Pero lo que si sabíamos era que podían llegar en cualquier momento y frenar todo tipo de locura que estemos a punto de cometer.

Y lo sabíamos, sabíamos que era una locura. Pero lo estábamos haciendo por una razón: amor.

Estábamos hartos de todo, y encontrar a una persona que me entienda se me hacía genial.

Escribimos una nota relatando las últimas palabras que les dedicaríamos a nuestras familias antes de marcharnos.

Penelope escribió:

"Queridos mamá, papá, Peter, e Ivi:
Como ya saben, estos últimos días, han sido de lo peor para mí. Sufrí muchísimos abusos de parte de mi novio, del que mamá y papá desconocían.
Siempre quise viajar, solo que nunca había tenido la oportunidad de tener un compañero de viaje, hasta hoy.
Ben, es una persona, con la que siento que me entenderé a la perfección.
Los amo a todos, espero que sepan perdonarme y entenderme. Estaré bien. Los llamaré cuando llegue.

Penelope Bastille".

Por otra parte, yo decidí ser un poco más directo:

"Les seré franco, nunca me sentí cómodo de la gente que me rodea. Siempre quise más, y cuando creí encontrar a la chica que creí que había cambiado mis pensamientos y forma de ser, prefirió a mi primo. No se preocupen por mí. Penelope y yo conseguiremos un lugar para vivir y un trabajo.
Ben".

Miré a Penelope una vez más, antes de entrar al avión que nos llevaría a Australia.

Todo había pasado tan rápido. Y tal vez si, era una decisión apresurada, pero yo era así. Y no podía vivir en una ciudad de imbéciles, viendo cómo la chica que amo sigue su vida, y yo me desmorono.

Este sería un nuevo comienzo para mí, y mi amiga Penelope.

Ivanna & NicholasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora