22. Bebé tierno y regordete.

1.5K 120 6
                                        

— Ivi, ¿podrías pasarme ese cartel junto a ti? —rodé los ojos y le pasé el cartel con su nombre a Melania.

— ¿Cuánto falta para terminar, Mel?

— Un par más y listo.

Aún así no entendía que le pasaba a mi amiga, había llenado la escuela con "Vota por Mel, para la reina del baile". Pero si enserio era importante para ella, y yo era una buena amiga, tenía que apoyarla en esto.

Cuando caminaba al salón de Informática, Nick se interpuso en mi camino, me tomó del brazo, y me metió dentro del armario del conserje.

— ¿Qué quieres? —dije corriendo el foco de la luz que chocaba contra mi cabeza.

— Ivi, te amo muchísimo. Y si enserio quieres tener un hijo conmigo, podemos volver a intentarlo. Fue un error darte la espalda.

Y todo esto me lo estaba diciendo en la escuela, dentro del sucio armario del conserje. Podría haber escogido, no lo sé, un parque tal vez, o esperar a que llegáramos a casa.

— Nick, ¿qué quieres?

— A ti, de vuelta. Ser irresponsable con algo que tenía que ver, fue la actitud más estúpida que había tenido en mi vida. Fue el error más fatal. Y por Dios santo, me cuesta tanto verte caminar en los pasillos y no poder besarte o abrazarte —Se acercó más a mi, pero puse mi mano en mis labios para que no pudiera ni rozarlos.

— Tengo que pensarlo, Nicholas. No es fácil. No me dejaste de gustar de un día al otro, no es fácil olvidar, pero estoy conociendo a otro chico ahora. Además de que no sería justo para el jugar con sus sentimientos, como tú lo has hecho conmigo.

— ¿Hablas de Zach?

— Si. Así que lo lamento, pero momentáneamente no estoy preparada ni para volver contigo, ni para intentar tener un hijo.

Salí del pequeño cuartito, tratando de ser lo más disimulada posible, y acomodando mi cabello que estaba un poco desprolijo.

En el camino me crucé a Zach, estaba leyendo un libro, cuando me paré frente a él y levantó la vista.

— ¡Ivi! —me saludó con su positivo estado de ánimo.

— Hola, ¿qué lees? Parecías entretenido.

El hogar de Miss Peregrine para chicos peculiares.

— Oh, ¡la película está muy buena!

— Lo sé, me fascinó tanto, que me compré la trilogía de libros.

— Y bien, ¿harás algo después de clases?

— No, pero estaba a punto de invitarte a mi casa. Podemos ver películas, y no lo sé, cocinar tal vez —sonreí.

Nada me agradaba más que pasar tiempo con este chico. Era guapo, inteligente, sabía cocinar, y se vestía bien. Su personalidad era un mil, y siempre estaba feliz.

. . .

— ¡Mamá! He llegado —gritó Zach dejando las llaves de su casa en la mesa que estaba junto a la puerta.

Su madre se asomó de la cocina. Parecía una mujer bastante joven, y coqueta. Tenía un delantal de cocina puesto, y la casa estaba inundada de olor a galletas.

— ¡Y has traído una chica! —se acercó a saludar—. Que linda eres, ¿cómo se llama la afortunada que mi hijo trae a la casa?

— Mamá... —reí.

— Ivanna Bastille.

— ¿Eres la francesa? —asentí—. Oh, hijo, esta es la famosa Ivanna de la que tanto hablabas.

Ivanna & NicholasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora