— Ivi, ¿podrías pasarme ese cartel junto a ti? —rodé los ojos y le pasé el cartel con su nombre a Melania.
— ¿Cuánto falta para terminar, Mel?
— Un par más y listo.
Aún así no entendía que le pasaba a mi amiga, había llenado la escuela con "Vota por Mel, para la reina del baile". Pero si enserio era importante para ella, y yo era una buena amiga, tenía que apoyarla en esto.
Cuando caminaba al salón de Informática, Nick se interpuso en mi camino, me tomó del brazo, y me metió dentro del armario del conserje.
— ¿Qué quieres? —dije corriendo el foco de la luz que chocaba contra mi cabeza.
— Ivi, te amo muchísimo. Y si enserio quieres tener un hijo conmigo, podemos volver a intentarlo. Fue un error darte la espalda.
Y todo esto me lo estaba diciendo en la escuela, dentro del sucio armario del conserje. Podría haber escogido, no lo sé, un parque tal vez, o esperar a que llegáramos a casa.
— Nick, ¿qué quieres?
— A ti, de vuelta. Ser irresponsable con algo que tenía que ver, fue la actitud más estúpida que había tenido en mi vida. Fue el error más fatal. Y por Dios santo, me cuesta tanto verte caminar en los pasillos y no poder besarte o abrazarte —Se acercó más a mi, pero puse mi mano en mis labios para que no pudiera ni rozarlos.
— Tengo que pensarlo, Nicholas. No es fácil. No me dejaste de gustar de un día al otro, no es fácil olvidar, pero estoy conociendo a otro chico ahora. Además de que no sería justo para el jugar con sus sentimientos, como tú lo has hecho conmigo.
— ¿Hablas de Zach?
— Si. Así que lo lamento, pero momentáneamente no estoy preparada ni para volver contigo, ni para intentar tener un hijo.
Salí del pequeño cuartito, tratando de ser lo más disimulada posible, y acomodando mi cabello que estaba un poco desprolijo.
En el camino me crucé a Zach, estaba leyendo un libro, cuando me paré frente a él y levantó la vista.
— ¡Ivi! —me saludó con su positivo estado de ánimo.
— Hola, ¿qué lees? Parecías entretenido.
— El hogar de Miss Peregrine para chicos peculiares.
— Oh, ¡la película está muy buena!
— Lo sé, me fascinó tanto, que me compré la trilogía de libros.
— Y bien, ¿harás algo después de clases?
— No, pero estaba a punto de invitarte a mi casa. Podemos ver películas, y no lo sé, cocinar tal vez —sonreí.
Nada me agradaba más que pasar tiempo con este chico. Era guapo, inteligente, sabía cocinar, y se vestía bien. Su personalidad era un mil, y siempre estaba feliz.
. . .
— ¡Mamá! He llegado —gritó Zach dejando las llaves de su casa en la mesa que estaba junto a la puerta.
Su madre se asomó de la cocina. Parecía una mujer bastante joven, y coqueta. Tenía un delantal de cocina puesto, y la casa estaba inundada de olor a galletas.
— ¡Y has traído una chica! —se acercó a saludar—. Que linda eres, ¿cómo se llama la afortunada que mi hijo trae a la casa?
— Mamá... —reí.
— Ivanna Bastille.
— ¿Eres la francesa? —asentí—. Oh, hijo, esta es la famosa Ivanna de la que tanto hablabas.
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Ivanna & Nicholas
Teen FictionParís la vio crecer. Nueva York va a cambiarle la vida. Ivanna llega para cursar su último año, sin imaginar que Nicholas Wellington -el chico que todos quieren evitar- pondrá su mundo de cabeza.
