8. La bella y la bestia.

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— Nicholas —afirmé cuando lo vi en la puerta del baño de mujeres.

— ¿Qué haces con Ben? —Aún parecía confundido.

— Uhm nos besábamos, duh —dijo Ben obvio.

— Me refiero a que, ¿qué haces con Ben? Creí que había química entre nosotros.

— Nick, la única Química que compartimos nosotros, es la clase. Además, no se que vienes a reclamar, si yo confié en tu palabra, y me decepcionaste de nuevo. No solo eso, sino que dejaste que tu amigo me tocara.

— Pero... Ivi... Yo creí que...

— Nada. No quiero tus excusas, y ni pienses que te tengo lástima, Nicholas. Adiós.

Salí del baño arrastrando a Ben de mi mano. Los dos salimos de la escuela, y caminamos hasta la motocicleta que el pelinegro tenía.

Lo besé hasta llegar al vehículo, y cuando sentí mi trasero chocar contra algo, fue cuando Ben, sin despegarnos del beso, me subió a su moto.

— Bueno, debo parar para poder conducir —Rió entre besos.

— Bien, solo para eso, eh.

El manejó y me agarré fuerte de su pecho, como lo hacía en el skate de Nick, solo que con Ben me sentía protegida de verdad.

Estacionó la moto en mi casa, y antes de saludarme sacó de su bolsillo un paquete de cigarros, y un encendedor. Se llevó a la boca el cigarrillo y lo prendió.

Supe que había sido el enamoramiento más corto de mi vida.

— ¿Fumas?

— Solo a veces.

— Lo lamento, Ben, pero muchas personas en mi familia han muerto por fumar, y no salgo con chicos que fuman... Así que...

— ¿Me estás echando de la puerta de tu casa, porque estoy fumando?

— Te estoy echando de mi vida, porque estás fumando. A menos que quieras elegir entre el cigarro o yo, y tal vez todo cambie.

El se sacó el arma asesina de la boca—recordé Bajo la Misma Estrella—, tiró la cabeza hacia atrás, y miro una vez más el cigarro. Lo dejo en el piso y aplasto con su bota.

— Estoy tan loco por ti, que dejaré uno de mis mayores vicios —sonreí complaciente. Si algo me faltaba era que Ben muriera por el cigarro.

Y el amor volvió.

Mis tíos estaban en la casa. ¿Cómo se supone que iba a presentar a Ben? Lo había besado, así que un amigo no, aunque podía mentir, pero no se me daba bien.

Y del solo hecho de que, mi tía Tamy y mi tío Stevan, conocieran un poco a Ben, como el "chico malo" del que los Wellington le habían contado alguna vez, me asustaba un poco más al como puedan reaccionar.

— Tíos —dije cuando entré al departamento.

— ¡Ivi, cariño! Al fin llegaste.

— Si —Me corrí un poco para que vean a Ben—, con mi... Ami...

— Novio —Terminó el.

— ¿Novio? Wow, bueno, mira que apuesto es.

— ¿Cómo te llamas chico? —preguntó el tío.

— Ben Wellington.

Y a partir de esto, les pasaré a relatar las diferentes reacciones:

Mi tía Tamy, soltó la taza que traía y cayó derecha al piso, estallando en miles de pedacitos.

Ivanna & NicholasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora