Ivanna
Nicholas me siguió, con su skate, hasta mi apartamento. Ofreció llevarme varias veces, y como negué todas, me acompañó de todas formas.
Me frené para abrir la puerta del edificio, pero antes de hacerlo, el me tomó del brazo y quedamos cara a cara. El se veía confundido.
- Acompáñame -dijo en seco.
- Por favor, Nick -Una lágrima cayó por mi mejilla.
- ¿Confías en mi?
- Nick...
- Ivanna, ¿confías en mí? -Repitió con persistente.
- Si.
- Ven -me subí a su skate. Puse mis brazos alrededor de su cintura, y me recosté sobre su espalda. Podía escuchar lo rápido que latía su corazón.
Nicholas comenzó a ir bastante rápido en la patineta. El viento golpeaba en mi cara, y hacía que varios mechones rebeldes se posaran en mi frente. Cuando paró el pequeño transporte, lo solté.
Estábamos en Bryant Park. Reconocía este lugar por fotos. Tenía bastante verde en el suelo, me agradaba. Nick se recostó en el pasto, y lo imité. La noche había caído bastante rápido, y las personas comenzaban a irse. Casi no se veían estrellas, porque Nueva York está iluminada por muchísima luz que emanan los negocios, casas y edificios.
- Me gusta estar aquí -confesé rompiendo el silencio.
- Me gusta estar contigo -Nick se dio vuelta para quedarse mirándome. Me sonrojé, pero por el tono de la noche casi no se veían mis mejillas rojizas.
- A mí también -contesté al fin mirándolo. Él sonrió de lado y se acercó a mi para concluir nuestro divertido juego de miradas con un beso.
Se sentía bien volver a sentir los besos de Nicholas. Sabían a menta. El siempre andaba mascando chicle, de seguro era por eso. Cuando estaba así con el, me gustaba pensar en la sensación que generaba en mi. Me hacía ver el mundo en rosa.
- Sabes a menta -dije cuando nos separamos para retomar un poco el aire.
- Y tú a fresas.
Los dos nos fuimos a sentar cerca de un árbol, para tener un buen ángulo observando la luna. Me senté encima de el, y recosté mi cabeza contra su pecho. Los dos seguíamos con el uniforme de la escuela-hace falta remarcar, que yo no había traído mi blazer-, el se quitó el suyo, y me lo colocó por adelante mío, cubriendo la parte de mi pecho, para que no me resfriara.
- ¿Sabes por qué decidí traerte aquí? -Negué con la cabeza-. Porque este parque está hecho mayoritariamente a la francesa. Y mi chica francesa, está en su parque más o menos natal -Mi corazón empezó a latir más fuerte cuando escuche decir mi chica.
- Oh, que gesto considerado de tu parte, Nick -dije sarcástica.
Pensé en mi sueño. Era muy molesto pensar en aquello estando cerca de Nick, porque me recordaba lo molesta que estaba con él mientras soñaba. Pensé en hijos. ¿Será que de verdad el no aceptaría tener un hijo mío a esta edad?
- ¿Qué pasa si me embarazo de ti? Ahora a esta edad. En este momento te confieso que estoy embarazada -El comenzó a toser desenfrenadamente.
- Primero te diría que estás viendo mucha telenovela barata, o mucho teenage mom en MTV -bromeó.
- Enserio, Wellington. Contesta -Se dio cuenta lo sería que estaba cuando me di vuelta para mirarlo directo a los ojos.
- Okay, okay. Te diría que somos jóvenes para tener un hijo. Que tenemos muchos proyectos y cosas por delante -Baje la mirada decepcionada y el me tomó de la barbilla e hizo que nuestros ojos se conectaran de nuevo-. También te diría que sería el hombre más feliz de todos. Y estaría seguro que los proyectos se podrían posponer -Sonreí.
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Ivanna & Nicholas
Fiksi RemajaParís la vio crecer. Nueva York va a cambiarle la vida. Ivanna llega para cursar su último año, sin imaginar que Nicholas Wellington -el chico que todos quieren evitar- pondrá su mundo de cabeza.
