¡Centellas! Eran las siete de la mañana. No iba a llegar a tiempo a la escuela.
Me pusé el uniforme, y salí de mi habitación lo más rápido que pude.
Pasé por el cuarto de Penny, y ella no estaba. Seguro ya se había ido, pensando que me sentía mal o algo así, y que hoy no iría a la escuela.
Llegué a la cocina, y no había nadie. Mis tíos seguro ya se habían ido a trabajar. Solo estaba Celeste.
— ¡Ay gracias a Dios todavía estás aquí! —exclamé.
— Si señorita Ivanna, pero todos se han ido hace media hora. ¿No debería estar en la escuela ya?
— Si, pero mi despertador no sonó, y me cambié lo más rápido que pude y bueno... Aquí estoy.
Tomé una tostada, bastante quemada, y la fui comiendo en el camino. Me despedí de Celeste, y finalmente bajé las escaleras como si mi vida dependiera de ello.
No tenía tiempo de tomar el bus, o un taxi. Solo de correr. Así que salí corriendo para la escuela.
Al llegar, vi que nadie estaba en la puerta. Definitivamente no había llegado a tiempo. Pero valoraba haber corrido hasta aquí.
— ¿Tu también tarde? —Nick apareció a mi lado frenando su skate. Lucía bastante desarreglado como yo. Su cabello despeinado, las agujetas de sus zapatos desatadas, su camisa arrugada, y su corbatín muy por debajo.
— Si, me quedé dormida.
— Ojalá yo me hubiera quedado dormido. No sabes lo difícil que fue mi mañana. Mis padres le dieron una moto a mi primo, lo consienten más de lo que a mí en toda mi vida. Me quedé peleando con ellos, y cuando menos lo esperé ya se me había hecho tarde.
— No puedo creerlo, ahora quedaremos marcados con el profesor de Química.
Si, Química, era la clase en la que me sentaba con Nick. Una de las únicas clases que compartíamos, y encima llegábamos tarde al mismo tiempo.
Nos asomamos por la puerta, cautelosamente, pero fue inevitable que el hombre que estaba explicando, nos mirara con rechazo.
— Wellington Nicholas y Bastille Ivanna. Llegan tarde.
— Lo sé, perdón, enserio.
— Quiero el justificativo —pidió el profesor.
— ¿Jutificativo? —Miré a Nick confusa.
— Yo no tengo uno, y supongo que Ivanna menos que menos.
— Entonces están castigados después de clases. Lo siento chicos, pero supongo que la próxima se pensaran dos veces si prefieren llegar temprano o pasar tiempo juntos y llegar tarde.
— ¿Nosotros? Oh, no no —dije aún riendo—. Llegamos por separado.
El profesor nos mandó a sentarnos, y preparar lo que todos hacían. Dijo que nos arregláramos solos, porque habíamos llegado tarde.
— ¿Enserio esperabas que se creyera lo de "llegamos por separado"? —dijo Nick por lo bajo.
— ¡Es la verdad! Yo no miento.
— El es profesor, no confía en sus alumnos. Solo en su gato.
— Su cara me dice que no confía ni en su anotador —Los dos comenzamos a sacar varias carcajadas.
— ¡WELLINGTON! ¡BASTILLE! Además de llegar tarde, ¿les gusta reírse? Ya tienen un castigo, ¿quieren otro?
— No, profesor, por favor —supliqué.
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Ivanna & Nicholas
Fiksi RemajaParís la vio crecer. Nueva York va a cambiarle la vida. Ivanna llega para cursar su último año, sin imaginar que Nicholas Wellington -el chico que todos quieren evitar- pondrá su mundo de cabeza.
