29. Adiós, Zach.

1.1K 69 0
                                        

Ivanna

Hoy me tocaba ir a despedirlo. Lloraba como si fuera el funeral de alguien. Era tan estúpida. No se siquiera que me sucedía. Solo necesitaba estar con el a solas y olvidarme del mundo.

Mis tíos estaban tranquilos mirando una película, hasta que se hicieran las seis de la tarde, hora en el que iríamos al aeropuerto a despedir definitivamente a los Wellington.

Penelope, no tenía ni idea de que hacía, pero estaba a punto de averiguarlo, porque su puerta estaba cerrada y se escuchaban risitas desde adentro. Giré el pomo de la puerta, y me encontré a Peter haciéndole cosquillas a Penny. Me pareció muy tierno y romántico. Además de que se notaba a kilómetros de distancia que el estaba enamorado de ella.

— ¡Ivi! —Los dos pararon las risas cuando me vieron, y se pusieron serios.

— Oh, hola. Solo quería ver que eran tantas risas. No es que verlos juntos me recuerde a Nick y a mí y me deprima —Volví a sollozar. Había prometido a Nicholas no hacerlo más, pero me era imposible.

— Ivanna, Nicholas y tu van a seguir estando bien. No es como si irse a otro continente fuera la muerte de alguien.

— ¡NO PENNY! ¡ES PEOR! —Tal vez parecía un loca. Pero díganme que es posible no llorar cuando tu novio se va y te deja. ¿Exagerada? No, tampoco. Nicholas era de verdad importante para mí. Y no quería terminar todo aquí y así. Creí que tendríamos hijos, tres para ser exacta; o que envejeceríamos juntos; y hasta que viajáramos por el mundo, conociendo nuevas ciudades; o que el conociera a mis padres, hermanos, familia y casa en Francia.

— Tranquila, oye, escucha.
Penelope y Peter se acercaron a contenerme. Hicieron que me sentara en la cama, en medio de ellos. Los dos me abrazaron fuerte y me acariciaron el cabello hasta que deje de llorar y me quedé dormida.
No fue hasta que la alarma de mi celular comenzó a sonar, eran las cinco y media de la tarde. El vuelo de Nick solo salía en media hora, y yo estaba durmiendo.

Fui hasta mi habitación, a alistarme para ir a llenarlo de besos y verlo por última vez. Parecía broma, después de todo lo que habíamos pasado, que ahora se tuviera que ir. Era obvio que una relación a distancia no funcionaría, y menos como nosotros, que necesitamos estar si o si juntos.

El timbre sonó y fui a abrir la puerta. Del otro lado de esta se encontraba Zach, con un ramo de flores y un oso de felpa pequeño.

— Ding dong —dijo extendiéndome las cosas. Se me acercó a darme un beso pero le corrí la cara—, ¿qué pasa, amor? ¿Tampoco vas a invitarme a pasar?

— Esto es un puto chiste, ¿no? —El negó confundido—. Pues espero que si, porque tengo entendido que nuestra relación estuvo terminada desde el momento en el que dijiste, y cito "No tienes ni idea lo bueno que es el sexo con ella. Por Dios, no lo imaginaba tan bueno desde la primera vez que la vi" —Traté de imitar la voz más ridícula y estupida— En otras palabras: desde que me trataste como objeto sexual.

— Ay por Dios Ivanna. Tiendes a exagerar todo. Venga, déjame pasar y arreglemos esto entre besos, abrazos y cariños —Se me volvió a acercar y lo abofeteé.

— Ivanna, vamos ya. Llegaremos tarde —Mis tíos pasaron por mi lado, cruzando la puerta y haciendo como si nada sucediera.

— Ahora voy espérenme en el auto.

— ¡Ivi! —dijo Penny de la mano de Peter cruzando por la puerta del apartamento.

— ¡Que vayan al auto! —Y se fueron.

— Que bien. Más tiempo a solas entre nosotros —dijo Zach.

— No. Ya no hay un nosotros, Zach. Y no esperes que volvamos. Te perdono por pensar todo lo que pensaste de mi. Pero no quiero volver contigo.

— No me digas que te has enamorado de Wellington —Largó una larga carcajada, que terminó cuando vio que yo aún lo miraba sería—. ¡Ivanna, por favor! No puedes ponerlo a el antes que a mí. Tenemos mucho más en común, de lo que tienes con Nicholas.

Al principio de mi noviazgo con Zach, todo era perfecto, pero con el tiempo me di cuenta de que nunca prestaba atención a lo que me decía y esas cosas. Era como el Nicholas de mi sueño, y el Zach de mi sueño era como el Nicholas real. Como si los roles se invirtieran.

Al diablo, nuestra relación era un asco, y estar con el era cada vez peor. Tener que fingir sonrisas frente a las porristas; o frente a sus amigos que hacían chistes machistas y retrógradas. Ni hablar de lo poco caballeroso que era conmigo. Solo le importaba el mismo, y su puto ombligo.

Tal vez era buen amigo, y buena persona, pero como novio, era un desastre.

— Las relaciones no se tratan de tener cosas en común, Zach. Se tratan de amarse, amarse fuerte. Y a ti ya no te amo. Adiós Zach.

Él se dio la vuelta ofendido llevándose el ramo de flores, y el oso de felpa. Cerré la puerta del apartamento con llave, y corrí hasta el auto.
Ya había perdido demasiado tiempo con este chico. El reloj indicaba las cinco y cincuenta y cinco. Era tarde, pero no me iba a rendir.

El tío condujo lo más rápido que pudo hasta el aeropuerto. Corrimos cuando bajamos del auto, para ver si el vuelo ya se había ido. Y que conveniente fue ver todo vacío, y escuchar que anunciaban que el vuelo a China ya había despegado.

Solo me quedaba algo por hacer: llorar. Que mis tíos me escuchasen llorar; que Nicholas sienta mi llanto desde el avión; y que Penny y Peter sientan lástima por mí. Hasta yo sentía pena por mi. Parecía una viuda. Lloraba sin parar y desconsolada. Alejaba o les gritaba a todos los que se me acercaban.

Ya nada me importaba. Me podría matar aquí mismo, y que todos presenciasen este acto a lo Romeo y Julieta, solo que sin la muerte de Romeo.

El tiempo se había agotado

Ivanna & NicholasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora