Evan y yo fuimos arrastrados por otro largo corredor. Inquieta, no dejaba de preocuparme a que clase de pruebas nos iban a someter. De lo único de lo que tenía plena certeza era de que no iban a ser precisamente agradables.
-Aquí -ordenó la fría voz de uno de los guardias vestidos de sombras que nos acompañaban. Extendió un esquelético dedo y señaló la gran puerta al final del pasillo. Era de acero, y parecía hecha con demasiada prisa o sin un patrón concreto, ya que no eran más que placas de metal amordazadas, que definitivamente no tranquilizaban, al contrario.
El soldado que escoltaba a Evan se adelantó para abrir la entrada. Y... ¡Qué sorpresa, más negro y oscuridad! notese el sarcasmo. Literalmente nos empujaron adentro y dieron un estruendoso portazo al salir.
-Esperad a que empiece -se oyó decir a aquella primera voz otra vez. Contuve un escalofrío.
-¿Qué crees que nos harán? -me preguntó mi compañero, sorprendentemente sereno.
No pude más que encogerme de hombros, no había llegado a tanta información. Mi gesto pareció servirle de respuesta ya que se recostó en la pared tras de si. Esta habitación, como el resto era incómodamente pequeña. Creo que ahí fue cuando empecé a desarrollar claustrofobia. Pasaron cinco, diez, quince minutos. Seguíamos en un tenso silencio. En cuanto el fugaz pensamiento de que se habían olvidado de nosotros surcó mi mente, noté un terrible pinchazo de dolor por todo el cuerpo. La sacudida de Evan me indicó que él también la había sufrido. Súbitamente caí al suelo con la siguiente oleada. No tenía sentido. ¿Qué era aquello, y cómo funcionaba? Lo siguiente que supe es que estaba tumbada de lado, hiperventilando, el dolor no me dejaba respirar. Solté un alarido y me encogí más. En mi cabeza aparecieron imágenes. Mis amigos, mis padres, mis hermanos. Todos agonizando. Alguien los torturaba. Volví a gritar.
-¡NO! ¡NO! ¡NO! ¡Fuera!
Evan parecía tener los mismos problemas. Pero él estaba mudo.
Una forma obscura reía en mis pensamientos al son del sonido de mis moribundos seres queridos. Las lágrimas empañaban mi vista. No. No. No. No sabía que era aquello ni que significaba pero no lo soportaba. Mi cuerpo, tenso, cansado y sudoroso iba cediendo a la presión de la sensación causada por aquel insistente e intenso dolor. Quisiera decir que al final paró. Sin embargo solo recuerdo haber ido perdiendo la consciéncia poco a poco. Hasta fundir la negrura de mi vista con la del fondo. No supe que le pasó a Evan. Solo sé que dolía, y dolía mucho.
James:
Por tercera vez en los últimos dos días, me encontraba en la biblioteca. Probablemente Madame Pince creía que estaba enfermo. Nunca había frecuentado tanto ese sitio en mis dos años en Hogwarts. Había avanzado un poco. Gracias a la ayuda de mis amigos, habíamos llegado a la conclusión de que todo terminaba en un sacrificio. Era lo único que tenía sentido, pero no podíamos permitirlo. Solo esperaba que... Merlín, no fuera todavía demasiado tarde. También sabíamos que antes había que completar unas dichosas pruebas, para ver quién era el más indicado para ello. Aunque no sabíamos entre quién estaba oscilando esa decisión. Yo creía que estaba claro: Lesley. Pero algo más se me estaba escapando si hacía falta examinarla.
Acaricié la superficie de las notas, como si aquel gesto fuera a revelarme algo de aquel rompecabezas. Cogí una pluma y escribí: ¿Quién? ¿Por qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? eran los interrogantes que necesitábamos para resolverlo. "Quién" hacía alusión a la otra persona misteriosa, "Por qué" a la razón de tal acto, "Cómo" a cómo sería y "Cuándo"... es obvio, ¿no?
Genial, tenía cuatro preguntas y cero respuestas. Estaba claro que iba varios pasos por detrás. Decidí ir a esperar a mis compañeros a mi habitación, ya que enseguida volverían de la cena; que me había saltado. Una vez en mi cuarto, mi torpeza hizo acto de presencia y se me cayó la bolsa con todo por la habitación. Casi todo fue a parar a la ahora vacía cama de Marcus. Me agaché para recoger la pluma que había rodado bajo su cama y mi mano dio con un pequeño frasco. Extrañado, lo abrí y lo olí para intentar adivinar que era y enseguida lo relacioné con una poción de la cual me había hablado mi padre. Poción multijugos. Enseguida recordé haber encontrado la pulsera de Marcus en la "escena del crimen" y entonces se me aclaró algo importante. Oí que mis amigos volvían y abrieron la puerta. Me encontraron con una probable mirada de desquiciado en el rostro y el frasquito y la pulsera en una mano, con el cuaderno en la otra.
-Chicos, ya sé quién fue.
. . .
Debe ser la primera vez que tardo tan poco en actualizar... Así que aquí está :)
¿Alguna suposición o teoría sobre el cap?
Saludos,
- Leyra
PD: Feliz día de San Valentín! (O en mi caso, San Solterín)
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¿Magia? Magic.
FantasyCuando una chica corriente se encuentra en contacto con la magia y ve que es parte de una misteriosa y peligrosa profecía, ya nada puede parecer extraño. Claro que, jamás se puede subestimar a Lesley Arilas que, junto a la tercera generación puede r...