Capítulo 9: El baile (primera parte)

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Disclaimer: Alice in Wonderland 2010 pertenece a sus respectivos dueños. Sólo escribo por placer y sin fines de lucro

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|Capítulo 9|

|El baile (primera parte)|

"Algo sucederá" pensó Alicia, mientras contemplaba el regalo que acababa de recibir. Quería que ya fuera la hora del baile, quería ver al Sombrerero. Quería contarlo sobre sus sentimientos por él. Suspiró nerviosa y se frotó las manos. Necesitaba calmarse. Levantó su mirada y le prestó atención al cuarto en dónde estaba. Era completamente blanco y de simetría perfecta entre la posición de los muebles. Ese blanco era tan deslumbrante con la luz del atardecer entrando por la ventana abierta que parecía que se iba a quedar ciega en cualquier momento.

Al juzgar por la hora, la joven decidió prepararse. El baile comenzaría en cuánto anocheciera. Tomó su vestido de la caja que estaba sobre la cama. La tela era suave al tacto y tenía cientos de lentejuelas cosidas con finos hilos plateados. Era muy bonito. Se lo puso frente al espejo.

Alicia odiaba tener que usar vestidos y en especial si eran llamativos. Pero este... Este era sublime, ella parecía una sirena. Se quedó una infinidad de tiempo observándose a sí misma en el espejo, algo que normalmente no haría. Se preguntó si los costureros de Infratierra usarían magia para hacer la ropa.

Al cabo de unos veinte minutos, ya había anochecido y ella ya estaba lista para el baile. Se miró en el espejo una vez más para darse confianza y decidió ir a buscar al Sombrerero. Después de todo, él era su escolta. Seguro la estaba esperando. Una gran luna llena se veía por la ventana. Abrió la puerta y ahí estaba él. Al parecer iba a tocar la puerta y fue interrumpido.

― ¡Alicia, me asustaste!― exclamó, sorprendido.

―Lo siento, no sabía que estabas aquí― se apuró ella a disculparse.

El Sombrerero tomó un gran vistazo de la apariencia de Alicia. Nunca la había visto más hermosa.

―Estás... hermosa, Alicia― dijo con una gran sonrisa, haciéndola sonrojar.

―Tú también estás guapo― agregó ella, rozando con los dedos el corbatín de Tarrant. Tenía un traje gala que era exactamente de la misma forma que los trajes que solía usar cuando trabajaba o tomaba el té, con la única diferencia en que este era negro.

― ¿Te gustó el vestido?― preguntó él.

―Pues sí, los costureros de la Reina Blanca han de ser los mejores en todo el universo.

―Yo lo hice― mencionó el Sombrerero, acomodándose un rizo anaranjado. Claramente, estaba orgulloso de su creación.

― ¿En serio?― Alicia se sintió sonrojada –Es muy hermoso, gracias por el vestido, Tarrant.

―De nada... no hay como un vestido hermoso para una dama hermosa ¿Vamos entonces?― dijo el, ofreciéndole su brazo. Ella lo tomó y bajaron juntos, en silencio hasta el Gran Salón del primer piso, en dónde se realizaba el baile.

Llegaron a un par de puertas blancas, terriblemente inmensas. El Sombrerero golpeó cuatro veces y estas se abrieron de par en par. Lo siguiente que la joven vio fue una escalera que al parecer debían bajar para sentarse en las mesas o ir a la pista de baile. Sus amigos, los animales parlantes ya se encontraban allí. Estaban cenando. La Reina Blanca se encontraba en el lugar opuesto a la entrada con un hermoso vestido de fiesta blanco y charlaba con uno de sus cortesanos. La mujer levantó la mirada y sonrió al ver a Alicia. Se puso de pie, hizo un ademán para que lo músicos dejaran de tocar. Se hizo silencio absoluto en la sala.

―Alicia, el campeón de Infratierra, ha llegado― declaró Mirana.

Todas las personas presentes, se pusieron de pie y comenzaron a aplaudir. Cortesanos vestidos de blanco y animales con sus ropas de galas, todos la miraban fijamente mientras aplaudían. Normalmente, Alicia no tenía vergüenza, pero ver tanta gente la paralizó. De golpe, su visión era borrosa. Volvió a la realidad cuando una mano amiga le palmeó el hombro.

―Alicia, debes bajar. Vamos.

Tarrant le sujetó la mano con fuerza y ella sintió que otra vez podía moverse. Bajaron lentamente mientras la sociedad allí presente la ovacionaba. Llegó hasta donde estaba la Reina, que había reservado dos lugares junto a ella para Alicia y su escolta.

―Bienvenida, Campeón― la recibió Mirana, con una gran sonrisa.

―Gracias, su Majestad― dijo la chica.

―A cenar, entonces.

La Reina Blanca volvió a hacer otro gesto y los músicos comenzaron a tocar otra vez. Alicia miró su plato. No había nada en él. Estaba completamente vació. Vio que los demás sí estaban comiendo. Como no comprendía, le preguntó en voz baja al Sombrerero.

― ¿Dónde está la comida?

―Aquí― dijo él señalando un cucharón que reposaba en una gran fuente.

―Pero la fuente está vacía.

―Alicia ¡Qué poca imaginación! Mira.

Tarrant tomó el cucharón vacío e hizo la mímica de que lo cargaba y lo vaciaba en el plato. Alicia miró su plato, y de repente había carne asada y salsa de tomate sobre ella.

―El sunnukh sabe lo que quieres― remarcó el hombre.

― ¿El sunnukh?― preguntó ella, confundida.

―Es una poción invisible que hace nuestra querida Mirana― el gato sonriente levitaba por aquí y por allá.

― ¡Esto es increíble! Hay maravillas a cada lugar que voy― exclamó la joven, sorprendida.

Comieron, bebieron un jugo que Tarrant dijo que se llamaba algo que sonaba como findhi, pero Alicia no lo comprendió. Cuando todos estuvieron satisfechos, Mirana se puso otra vez de pie y anunció.

―Ahora, como el baile es en honor a nuestro Campeón, deberá iniciarlo junto a su escolta― con su brazo, hizo un gesto señalando a la pareja.

Tarrant llevó a Alicia de la mano hasta el centro de la pista. Estaban allí, mirándose a los ojos, parados tan cerca. La música comenzó a sonar.

Continuará...

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Cereza Queenie


La igualdad entre el cuervo y el escritorio [AliciaxSombrerero]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora