Capítulo 22: Poco a poco

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Disclaimer: Alice in Wonderland 2010 pertenece a sus respectivos dueños. Sólo escribo por placer y sin fines de lucro

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|Capítulo 22|

|Poco a poco|

― ¿Por qué es un cuervo igual a un escritorio? ― preguntó, con un tono quebrantado de dolor y desesperación.

El silencio seguía prevaleciendo en el lugar, esperando a que algo sucediera. Entonces, para sorpresa de todos, el Sombrerero repitió la pregunta de Alicia, pero de una manera particular. Como si estuviera probando el sonido de cada palabra y la pregunta en realidad fuera para sí mismo.

― ¿Por qué... es un cuervo... igual... a un... escritorio?...

Se quedó con la mirada perdida un segundo y luego parpadeó cuatro veces. Muy despacio y con una nueva sensación en cada uno.

La primera vez, no vio ni escuchó nada. Fue como si una luz blanca lo encegueciera. ¿Adónde se había ido el mundo? La segunda vez, el silencio del alrededor le pareció extraño. Sus oídos no percibían nada de ruido. La tercera vez, miró a Alicia, como buscando la respuesta a la pregunta en ella. Quizás si la miraba lo suficiente, podría encontrar la respuesta. No la encontró. Y la cuarta vez, miró lo que estaba haciendo. Se miró la mano y se dio cuenta de que sostenía una espada en contra de Alicia.

La joven lo observaba completamente asustada, pero aun con un hilo de esperanza esperando que Tarrant vuelva de donde sea que estaba. Alicia bajó los brazos y se olvidó de donde estaba parada cuando los ojos y el sombreado negro de los ojos de su amado comenzaron a desaparecer, dejando la entrada a un color azul claro. Ese azul que se presentaba cuando el Sombrerero dudaba o cuando tenía miedo.

El silencio continuaba a su alrededor. Nadie allí se atrevió a moverse o hacer un ruido siquiera. Estaban todos al borde de una sensación de adrenalina combinada con desesperación. De repente, el Sombrerero habló otra vez.

― ¿Alicia?

Ella dejó escapar un suspiro y una sonrisa al mismo tiempo, mientras él seguía preguntando cosas, saliendo de su ensimismamiento.

― ¿Alicia?... ¿Qué pasa?... ¿Por qué estoy...? ¿Dónde estamos?

― ¡Has vuelto! ― exclamó ella, saltándole al cuello, rodeándolo con los brazos.

― ¿Adónde fui? ― preguntó, sin entender nada.

Alicia recordó entonces donde estaba y por qué estaba en ese lugar.

― Te lo explico luego, debes soltar la espada. Debes dirigirte a Mirana y rendirte.

― ¿Qué? ¿Por qué?

― Hazlo, por favor. ¡Ya!

Tarrant aun no comprendía que sucedía pero obedeció, pues Alicia parecía estar desesperada. Se acercó a la Reina Mirana y ante su blanco vestido, dejó caer su espada y se arrodilló.

La igualdad entre el cuervo y el escritorio [AliciaxSombrerero]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora