Camila POV.
27 de Mayo, México.
Curiosamente mi vuelo de improvisación se dirigía a México y no podía estar más contenta de eso, si quería encontrarme otra vez tenía que estar cerca de mis raíces.
Desde que llegue me encargue de buscar un lugar indicado para vivir, que se adoptará a mis comodidades. Quería estar cerca de la playa. Por eso hoy me dirigía a Jalisco, específicamente a Puerto Vallarta, la cultura tapatía según me había dicho mi padre, era una de las más bonitas y auténticas de todo México. Y yo quería conocerla.
Al llegar todo me parecía increíble, busque un pequeño piso para poder instalarme, claro que lo hice en efectivo. No quería que me localizaran, había vaciado mi cuenta de ahorros estando en la ciudad de México, así sabrían el país en el que estaba pero no en el estado. No tenía mucho, pero si lo suficiente como para vivir cómoda durante unos cuantos meses, claro ésta que buscaría un pequeño empleo después.
Me dolía tener que desconectarme, desparecer de mis amigos y familia. Pero lo necesitaba. Ya habría tiempo para las explicaciones después.
El lugar que sería mi nuevo hogar contaba con dos habitaciones, un baño, cocina, comedor y sala. No estaba demasiado amoblado pero eso lo resolvería luego. Tenía cosas más importantes por las que preocuparme.
Por ahora solo tenía en mente una cosa, conseguir comida. No había comido nada aún y mis necesidades fisiológicas ahora eran más importantes porque las hacía para dos personas. La chica de la puerta de enfrente me había dicho que la llamase si necesitaba cualquier cosa, se llamaba Ally, era bajita y de pelo rubio castaño demasiado lacio. Era tan amable y tierna que pude percibir que seríamos muy buenas amigas.
Salí del pequeño departamento y toqué la puerta de enfrente, la chica bajita no tardó mucho en abrir.
-Hola Camila, ¿Qué se te ofrece? -preguntó en inglés, lo cual era de mucha ayuda para mí.
Hablaba español pero mi fluidez aveces no era tan buena. Debía mejorar eso.
-Hola, me preguntaba si podrías darme la dirección de algún supermercado cercano.
-Estaba a punto de ir yo también, vamos juntas, te llevo.
Asentí y espere a que Ally recogiera su bolso. Una vez hecho, nos dirigíamos escaleras abajo para salir del edificio.
Sorpresivamente para mí ambas fuimos en el auto de Ally y congeniamos de maravilla en pocos minutos.
-Y que te trae por aquí? -pregunto Ally interesada.
-Por el momento solo puedo decirte que quise escapar un tiempo de la rutina y de la cruel realidad -respondí un poco tensa.
Ally rió y ni se inmutó por mis palabras.
-Bueno las playas aquí son muy bonitas y un muy buen distractor, deberías ir pronto.
-Tal vez puedas llevarme después si no te molesta -sugerí, me gustaría que una amiga como Ally me mostrara el lugar.
-Cuando quieras buddy -respondió golpeando mi hombro.
Estaba pérdida y maravillada por la hermosa vista, la carretera principal de la ciudad estaba pegada al puerto y se podía observar el mar. El oxígeno de ese lugar era diferente, era reconfortante. La playa siempre había sido uno de mis lugares favoritos.
-Llegamos -informó la bajita sacándome de mis pensamientos.
(Narrador POV)
Bajaron del auto y se adentraron al lugar, ambas cogieron un carrito para depositar sus compras. Camila se encargó de llenar el suyo con cosas básicas, leche, huevos, fruta, verduras, diferentes tipos de pasta, pizza congelada, harina para pancakes, papel higiénico, pasta dental, shampoo entre otras cosas.
Casi olvidaba una cosa importante.. el café. Camila era adicta al café, la cafeína al contrario de algunas personas la hacia sentir relajada.
*Flashback*
12 de Julio, Miami, Florida.
Camila y la ojiverde se dirigían a la pequeña tienda de víveres de la cuadra del hogar de la morena. La casa estaba vacía y ambas tenían hambre, comprarían pizza congelada y algo para beber, y regresarían a casa.
-Lauren no tan rápido -exclamó la castaña entre risas mientras la ojiverde la paseaba en el carrito de supermercado.
-Fiuuu shhhh -Lauren se divertía haciendo sonidos de autos con su boca provocandole más risas a Camila.
-Señoritas no pueden jugar aquí -interrumpió un empleado.
-Siñiritis ni pidin jiguir iqui -lo imitó Lauren una vez éste se había ido.
Camila casi se orinaba de la risa por lo infantil que era la ojiverde. Desde aquel día en que la había salvado de saltar de aquel puente peatonal, ambas se habían vuelto muy unidas, vivían a sólo 15 minutos de distancia y era increíble como jamás se habían conocido viviendo a una distancia tan reducida.
Habían congeniado demasiado pronto, compartían gustos, ideologías e incluso gestos. Los padres de ambas eran latinos y sus familias se habían llevado muy bien también. Claro que ninguno conocía las verdaderas circunstancias en las que se habían conocido las dos menores.
A los Jauregui les gustaba ver a su hija más feliz, a los Cabello la gustaba ver que Camila comenzaba a hacer más amigos. Y las chicas, bueno ellas disfrutaban de la compañía de la otra.
Camila se bajo del carrito de compras y ambas buscaron la pizza congelada. De un momento a otro la latina se sintió intimidada al sentir la mirada de la ojiverde sobre ella.
-¿Por qué me miras así? -pregunto nerviosa, tener la atención de la ojiverde puesta sobre ella la hacia sentir especial.
-Porque eres hermosa y me gusta hacerlo -respondió con sencillez.
-Nunca nadie me dijo cuan hermosa era, o me lo repitieron tantas veces como lo haces tú -dijo sonriendo, un ligero rubor cubrió sus mejillas.
-Eso es porque no saben apreciar a las personas maravillosas del mundo -susurro a centímetros de su cara- Y tú, Camila Cabello, eres la persona más maravillosa que yo alguna vez pude apreciar.
Camila suspiró, estaban tan cerca que podrían besarse. Y la castaña lo deseaba, con todo su ser.
-Tú también eres maravillosa -respondió en un susurro.
Se hubiesen besado, de no ser por la rabieta de un niño en el otro lado del pasillo. Ambas se separaron sonrosadas y continuaron con sus compras.
-¿Qué quieres que llevemos para tomar? -preguntó Lauren.
-Compra café.
-¿Café? -se sorprendió Lauren.
-Eso dije.
-Pizza y café no suena lindo -arrugó su nariz.
-Sabe muy bien, deberías probarlo..
-Camila...
-Camila...
*Fin Flashback*
-¡CAMILA! -grito Ally sacándola de sus recuerdos.
-¿Qué? ¿Qué? ¡Qué! -contestó asustada.
-Te perdiste en tu viaje astral, te iba a mandar saludos allá en el quinto limbo -comenzó a carcajear ganándose un golpe juguetón de parte de Camila.
-Idiota -contesto con una sonrisa.
Una vez terminadas las compras y luego de haber pagado, ambas volvieron al auto de Ally y prontamente al edificio. No era un lugar grande, solo tenia 4 pisos de 2 apartamentos por planta. Gracias a algún regalo divino las nuevas amigas compartían la segunda planta.
-Buenas noches Ally, te veo mañana -se despidió.
-Buenas noches Mila, que descanses.
Después de una cena ligera, tomó un baño. Y pronto cayó rendida por el cansancio. Estos días para ella habían sido agotadores física y emocionalmente. Esperaba poder relajarse en su estadía por ese lugar. Esperaba tener paz y tranquilidad.
Deseaba encontrarse a si misma de nuevo y dejar de pensar en Lauren Jauregui. Sería difícil porque todo, no importa donde estuviese, le recordaba a ella.
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A Good Reason To Go; Camren G!P
Fanfiction"Tengo cien milllones de razones para irme. Pero cariño, sólo necesito una buena para quedarme" "Eres una mujer tan completa, que no mereces que ninguna persona te ame a medias" "Lo nuestro se ha marchitado, pero no me arrepiento de haberte amado co...
