Capítulo 24.

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Camila's POV.

Jueves por la tarde, gracias a dios. Mañana nos iríamos a Miami y estaba empacando todo lo necesario. Había llamado a mi madre y ella había organizado una barbacoa con los Jauregui el sábado por la tarde.

Nos instalariamos en el departamento de Lauren, al principio no quería pero obviamente mis padres y los suyos piensan que seguimos juntas y toda esa mierda.

Lana estaba dormida en mi cama con el panda que le había dado su otra madre entre sus pequeños bracitos. Me encantaba su manera de arrugar su nariz mientras dormía.
Doble su pijama completo de tigre y lo metí en la maleta, el timbre de la casa sonó interrumpiendo mi tarea.

No creo que fuesen las chicas, ambas estaban trabajando y Lauren estaba en su hotel empacando también. Normani se iba a quedar aquí para pasar más tiempo con Dinah. Esas dos estaban dentro de una atracción profunda y de verdad esperaba que todo fuese bien entre ellas.

Abrí la puerta sin mirar por la mirilla, Ryan estaba ahí con un ramo de girasoles en sus manos, mis favoritos. Lo primero que hizo fue besarme, no le correspondi por la sorpresa. Además de que sus labios no sabían igual.

-Hola preciosa -dijo él, con una sonrisa radiante.

-Estaba a punto de llamarte -mentí, el me rodeo con sus brazos y me apretó con fuerza.

-Te he echado de menos -declaró. Me besó con desesperación, ahora que lo pensaba así es como me besaba siempre, como si estuviese buscando algo de mi que no podía encontrar.

Sonó el teléfono de la casa, me dirigí a contestar pero él me retuvo.

-Olvídate del teléfono -murmuró y empezó a besarme de nuevo. Noté su erección contra mi estómago y me separe un poco. ¿Quien era este? Este no era mi Ryan. Este parecía ser alguien que no podía abrazarme con afecto sin excitarse de inmediato.

En ese momento la contestadora sonó.

-Camila, soy Lauren sólo llamaba para asegurarme de que tuvieras todo empac..

Corrí y descolgue el teléfono de inmediato. No podía permitir que Ryan escuchase que me iría a Miami sin antes decirle la verdad.

-Hola, Lauren -mi voz sonó sin respiración.

-Camila, ¿todo esta bien?

-Si, si, si..

-Bien tengo todo listo, parece que mañana nos vamos a Miami -se rió y me uní a su risita.

-Si, a un me falta terminar lo de Lana -susurre para evitar que Ryan me escuchara.

-Le conté a mi padre la noticia, ¡Tendrías haberlo oído! -volvió a reír.

-Lo siento, Lo. ¿Está de acuerdo con todo?

-Oh si, le encanta la idea. Oye, ¿por qué no volvemos a cenar juntas esta noche? Me gustaría llevarte a algún lugar bonito para compensar tu hospitalidad y la segunda oportunidad que me estas dando.

-No es necesario, Lauren.

-Me apetece. Podríamos hablar sobre tus planes sobre lo que pasará en Miami, si aún no tienes nada planeado podríamos hablar sobre actividades que podríamos realizar. -sonreí- Bueno sólo si estas libre, claro. Un restaurante chino estaría bien.

Me eche a reír, el encanto de Lauren siempre solía ser persuasivo, de a poco ella estaba recuperando su confianza.

-Me gusta y conozco el lugar perfecto, reservaré una mesa.

-Genial, pasaría por ti pero no tengo coche -se rió- Si no es molestia, ¿podrías pasar por mi?

-Si, seguro.

Escuche su suspiró de alivio que apuesto que ni ella sabía que estaba reteniendo.

-Bien, pasa por mi habitación es la 303. Adiós cielo.

Y colgó. Me quedé algo sorprendida por el apodo cariñoso que me dio al final, cielo. Hacía tanto que no me decía así. Mis ojos picaron, las ganas de llorar se hicieron presentes pero las retuve.

Me gire para ver a Ryan, se veía un tanto abatido.

-Debía ser una llamada muy importante -dijo en todo hostil.

-Si, perdón. Ya sabes como es esto, el trabajo es el trabajo -mentí. Sonreí tan tiernamente como pude. Esto no le iba a gustar nada- Quede con Lauren para cenar, es importante que hablemos sobre algunos asuntos.

-¿Qué asuntos? -se apresuró a cortar mi discurso de lo siento-Vete.

-Cosas personales.

-Sabias que estaba aquí, ¿por qué has organizado una cena de trabajo para esta noche? -Ryan parecía enfadado.

Enserio ya, ¿Quien carajos era este? ¿Por qué se comportaba así?

No pude evitar sentir una punzada de culpa, no era estrictamente necesario que cenara con Lauren esta noche; más adelante tendríamos tiempo de sobra para hablar de lo que fuese. Pero honestamente, no estaba de humor para soportar a este Ryan. No quería soportar su tacto y sus insinuaciones, este no era el Ryan que a mi me gustaba. Éste era mezquino y odioso. A esta versión de él no la conocía en absoluto y no la quería para nada.

-Lo siento Ryan, pero hasta ayer no sabía nada de esto. Las cosas han salido así y ya se que ha sido el peor momento, pero que se le va hacer. Y eso no es todo; mañana me voy a Miami con Lauren y Lana. Estaré fuera unos quince días.

Parecía que él se estaba preparando para iniciar una discusión. Comencé a pensar que él nunca permitía que nada se interpusiera entre él y sus propias obligaciones laborales, pero cuando lo hacía yo siempre se ponía de mal humor. Tal vez, sólo tal vez, estaba despertando de mi burbuja y me estaba dando cuenta de algunas cosas. O tal vez, él solo estaba teniendo un mal día.

Sonreí con la esperanza de que se hubiera calmado. Ryan se encogió de hombros, derrotado.

-A ver si puedo tomarme unos días libres -avanzó hacia mi y volvió a abrazarme- Esa chica Lauren, ¿es lesbiana verdad? Más le vale que no meta mano -rió entre dientes- tendrás que andarte con cuidado, mi amor.

Sin saber por qué, su comentario me puso furiosa. Sus estupideces ya habian rebasado el límite.

-Es una mujer intersexual -argumente- y para agregar a tus preocupaciones ella es la otra madre de Lana.

Vale acepto que me pase y que esa era la peor manera de decírselo, pero es que realmente su actitud me estaba frustrando.

-Mierda Camila, era una jodida broma. Iba a decir que estaría más preocupado si viajaras con un guapetón. Pero ahora veo que sí tengo que preocuparme después de todo.. y el doble.

Su respuesta no me calmó. Me preguntaba si lo que me molestaba era su actitud posesiva o la insinuación de que sólo la amenaza potencial de un hombre debía ser tomada enserio. Probablemente, a Ryan le parecía que la alternativa era un especie de chiste.

Oculte mi malestar con una sonrisa.

-Tengo mucho que hacer Ryan, me voy por la mañana. Te llamare en un par de días ¿si?

Volvió a besarme y me prometió que llamaría. Luego salio del apartamento y por fin pude respirar tranquila.
Me apresure a seguir otra vez con mis tareas y termine más rápido de lo que pensaba. Recogí a mi hija que ya había despertado, yendo al baño para darnos una ducha rápida a ambas y cambiarnos antes de ir al hotel de Lauren que estaba situado en el centro de la ciudad.

A Good Reason To Go; Camren G!PHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora